Tabaré Bassi explicó detalles de la nueva ley de carnes.
Distingue entre especies invasoras (jabalíes y ciervos colorados), de las autóctonas (como el guanaco). Se facilita la habilitación de salas de faena para garantizar la sanidad y favorecer la legalidad.
Río Negro tiene una nueva Ley provincial de Carnes, que despertó polémica y obligó a los funcionarios a realizar varias aclaraciones. En principio, no se trata de un permiso indiscriminado para salir a cazar jabalíes o guanacos. En lo que más se pone el acento, es en lograr que muchos emprendedores, y familias productoras de pequeña escala, puedan comercializar su producción dentro de un encuadre sanitario básico, lo que traerá más garantías a los consumidores.
Sí se podrán ver, por primera vez en la historia provincial, personas con un carnet oficial de cazador profesional, que lo habilitará a trabajar con dos especias que no son autóctonas y se las considera invasoras, como el jabalí y el ciervo colorado.
En el caso del guanaco, habrá permisos que, por como están diseñados, servirán para los duelos de los campos donde pueda proliferar este animal, “siempre y cuando se garantice la perdurabilidad de la especie”.
Uno de los autores de la norma, el Secretario de Ganadería rionegrino, Norberto Tabaré Bassi, explicó en detalle cómo será, en el futuro, el procesamiento no solo de carnes de animales silvestres, sino también las regulaciones para la venta de huevos y hasta de la pesca.
En declaraciones al programa “Al Final de Todo” que se emite por LU5, el funcionario aclaró en primer término que “esta ley establece el régimen de habilitaciones para garantizar la inocuidad de todos los productos que provengan de animales, sean domésticos, de especies silvestres o de especies del litoral marítimo”, y lo que fijan son las pautas para evitar la comercialización clandestina y sin observar parámetros de sanidad.
“No es que esta ley habilita cupos”, para cazar, sino que brinda pautas “para habilitar los establecimientos donde se pueden procesar los distintos productos cárnicos. E incorpora no solo los cárnicos, sino también subproductos, como lácteos, como huevo, a los efectos de poder dar un marco normativo para que todos los productores, principalmente apuntando a los emprendedores artesanales, y los pequeños productores de la agricultura familiar, a que puedan comercializar formalmente sus productos”.
Lo que hizo la Legislatura fue dejar atrás una ley con 35 años de antigüedad, la N°2534, “para habilitación de establecimientos no nos daba la plasticidad y la flexibilidad necesaria, y tampoco nos brindaba la menor burocracia que nosotros necesitamos para que los productos de origen animal se puedan comercializar formalmente”.
Solo regulaba la elaboración de escabeches, pero no regulaba los procedimientos para lácteos o huevos.
Bassi, al analizar lo que puede pasar con las carnes de animales silvestres, primero planteó que “hay que hacer una diferenciación muy grande, porque una cosa son las especies introducidas, como son el jabalí y el ciervo colorado, que se han transformado en especies invasoras y es necesario un control. Y otra cosa muy distinta es el guanaco, porque sí es una especie autóctona, sobre la cual no se autoriza la caza ni se piensa tampoco en autorizarla”.
De todos modos, se contempla que “en zonas puntuales, donde se evalúe y se analice que hay una alta carga poblacional, se puede hacer un manejo sustentable de ese recurso faunístico, pero con aprovechamiento tanto de la fibra como de la carne”.
Eso, siempre y cuando, el análisis tenga en cuenta “la perdurabilidad de la especie.
“No es que cualquier persona va a poder ir a un campo, cazar un guanaco y se lo lleva para comer. Eso va a seguir prohibido y no se va a habilitar para nada”, advirtió, y si reconoció que se contempla “la posibilidad de hacer un aprovechamiento sustentable de los distintos recursos, pero siempre en lo que es fauna autóctona, garantizando la perdurabilidad”.
Cuando se le consultó qué se puede hacer ante el avance del jabalí y su manejo, el Secretario reconoció que su situación es muy distinta a la de otras especies. “Pero tampoco cualquier persona va a poder ir, cazar un jabalí y comercializar la carne”, aclaró.
Y explicó que la Ley brindará todos los requisitos, como que el campo donde se habilita la caza, debe estar registrado en la subsecretaría de fauna.
Una vez determinado el lugar del cual se van a extraer las piezas, habrá “cazadores habilitados, con el carné de cazador comercial, y estas personas son las que podrán hacer las capturas de los animales para que sean trasladados -con la autorización de la subsecretaría de fauna- a un establecimiento habilitado por la Secretaría de Ganadería, para que se procese la carne”.
La flexibilidad en las condiciones y eliminación de trámites burocráticos es una de las claves del ordenamiento general, de prácticas habituales en los pueblos donde la caza y la comercialización de su producido es moneda corriente. El objetivo es lograr que no existe “un traslado muy grande de donde se captura hasta la sala donde se procesa”, por lo tanto, se apunta a lograr salas de faena pequeñas en distintas ciudades, para que la mercadería “tenga que recorrer la menor distancia posible”.
Según Bassi, “lo importante es que estas salas puedan ser habilitadas con tránsito provincial, para que la carne se comercialice, no solo en la localidad, sino que se pueda comercializar en distintos puntos de la provincia”.
En 90 días entra en vigencia la nueva norma, plazo durante el cual los funcionarios deberán diseñar la reglamentación para su aplicación definitiva.
Se calcula que los lugares más “beneficiados” serán noreste rionegrino, por el avance del Jabalí en Valle Inferior, valle de Conesa y Río Colorado, y también la zona andina, “para procesar la carne de ciervo colorado”.
A la luz de la nueva Ley, “lo del guanaco, sobre lo que se habló mucho, es algo muy puntual, muy chico, porque pueden ser unos pocos establecimientos –los que ya hemos sondeado-, los que pueden llegar a hacer algún manejo sustentable, y son principalmente de la región sur”.
Al mismo tiempo, se establecieron “zonas intangibles” en las que se impide cualquier intervención humana en la fauna silvestre, como en las áreas protegidas, y en los parques nacionales”.
Sí se reconoció que se busca “un manejo sustentable del recurso faunístico, que pueda permitir un ingreso más a la agricultura familiar de nuestras familias rurales”.
Para el funcionario, “la idea es que esos emprendedores, en toda la provincia, puedan lograr estar habilitados para comercializar legalmente su producto y, al mismo tiempo, puedan garantizarle al consumidor que esos productos tienen la inocuidad necesaria la salubridad de la población”.
FUENTE: Redacción +P
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