IA

De la planilla al celular: una app con IA pensada para el campo, la manga y el feedlot

Tres hermanos crearon Mi Campo Digital: una app gratuita con IA que se conecta por Bluetooth a balanzas, calcula costos y recibe órdenes por voz.

Nada reemplaza el recorrer el campo de a caballo, pero si es con IA, mejor. Esa parece ser la premisa que siguieron tres hermanos de Valle Medio, que diseñaron una aplicación, que permite concentrar toda la información de un campo en un teléfono celular. Y no solo reunir la información, sino que además piensa y saca costos, y determina cuántos kilos ganó un animal que está alojado en un engorde.

Martín Zuaín, uno de los impulsores de www.micampodigital.com.ar, define a esta herramienta de la siguiente manera: “Queremos que sea la libreta, el calculador, el secretario y el administrador personal”. Solo hay que ingresar y crear un usuario, lo que lleva entre 2 y 3 minutos.

Mucho deben planificar los que diseñan estas aplicaciones en función de quienes la van a utilizar. Acá, el público objetivo es gente de campo, vinculada a campos de secano, bajo riego y dueños o administradores de feedlots.

Por el momento, es de uso gratuito y eso parece que no va a cambiar en el corto plazo. Sí está en los planes lanzar una versión “Premium” de pago con algunas funciones más específicas.

La presentación oficial de este sistema, se realizó el jueves pasado en la sede de la Sociedad Rural de Choele Choel, en el marco de la grilla de charlas y capacitaciones que se organizaron con motivo de la 46° edición de la Expo Rural y Comercial.

Conexión total: La app se vincula por Bluetooth directamente a la balanza y al lector de caravanas electrónicas de los animales.

Conexión total: La app se vincula por Bluetooth directamente a la balanza y al lector de caravanas electrónicas de los animales.

La planilla que se perdía entre la manga y la casa

La idea no nació en una oficina. “Surgió en realidad como una necesidad propia y, en la medida que lo fuimos haciendo con mis hermanos, nos gustó”, cuenta Zuaín, que posee un campo y una chacra. Sus dos hermanos (Alejandro y Nicolás Zuain) son los programadores del proyecto, al que, dice, le fueron “poniendo cariño”.

Hoy la aplicación se apoya en tres patas: una carga de datos sencilla, un asistente que acompaña al productor y los cálculos automáticos de porcentaje de preñez, aumento de peso y costos. “Vos solamente tenés que cargar cuando estás en la manga”, resume.

Cualquiera que haya trabajado hacienda conoce la escena: los papeles desparramados, la planilla que se moja o se vuela, la anotación a las apuradas. Zuaín lo describe sin vueltas: “No andás con unas hojas anotando. Y después, cuando llegás a tu casa y querés ordenar un poquito las ideas, los datos, ya pasó el momento. Al animal ya lo soltaste”. Con la carga en el celular, en cambio, la falencia que presenta un animal queda registrada ahí mismo, mientras todavía está en la manga.

Inteligencia artificial en la manga: El sistema recibe órdenes por voz para registrar compras, traslados de animales o gastos diarios del establecimiento.

Inteligencia artificial en la manga: El sistema recibe órdenes por voz para registrar compras, traslados de animales o gastos diarios del establecimiento.

Caravana, balanza y celular, conectados por Bluetooth

La carga en la manga es, según su creador, uno de los fuertes de la herramienta. Y no hace falta andar tipeando con los dedos. La aplicación se vincula por Bluetooth al lector de caravanas electrónicas —los plásticos adosados a las orejas de los animales, donde está detallada su información, sobre todo la sanitaria— y también a la balanza. Funciona con o sin conexión a internet.

“Cuando pasa el animal, le arrimás el lector de caravana electrónica a la oreja y te toma en el celular, donde vos tenés la carga ya activa. Te toma la caravana, te toma el peso, y solamente le tenés que poner los datos que vos querés trabajar, por ejemplo, si es macho”, explica.

Lo interesante aparece con la repetición. A medida que los animales vuelven a pasar por la balanza semana a semana, el sistema va calculando la ganancia diaria de peso y las ganancias por corral. Y cruza ese dato con los costos que el productor le fue informando, casi como una charla: “Che, compré 10 rollos de alfalfa, compré tanto de alimento balanceado”. Con la cantidad de terneros ingresados al engorde, la aplicación (con ayuda de la IA), hace las cuentas. Además del feedlot, tiene un módulo para cría a campo abierto.

“La idea es que sea lo más sencillo posible. Que sea una cosa de arrastrar y pegar. Así, como si estuvieras jugando”, dice Zuaín.

Hablarle al campo

Ahí es donde entra la inteligencia artificial. “La idea es que vos le hablás y haga lo que vos le digas”, sintetiza. Se le puede escribir, pero el uso previsto es mayormente por voz: avisarle que un toro se cambió de cuadro, que se compraron rollos o qué gastos se hicieron en el día. Y también preguntarle cuánto rollo se consumió en el mes, para que devuelva el costo del engorde.

La plataforma admite, además, varios usuarios para una misma unidad productiva, con permisos distintos: un operador que solo hace carga de datos en la manga y un administrador que registra los gastos y la venta de animales.

Este emprendedor, aclara que, todo aquel que quiera usar la herramienta y tenga documentos dispersos, los puede cargar (por ejemplo, planillas de Excel), para que la aplicación haga todos los cruces posibles.

De la balanza a los costos: Calcula de forma automática la ganancia diaria de peso, el porcentaje de preñez y los gastos de engorde en el feedlot.

De la balanza a los costos: Calcula de forma automática la ganancia diaria de peso, el porcentaje de preñez y los gastos de engorde en el feedlot.

Satélite para un pastizal poco estudiado

La aplicación también ayuda a diagramar la rotación de los animales. Para eso trabaja con imágenes satelitales que permiten estimar la producción, y cuenta con un agente de IA dedicado a asistir y mejorar el cálculo y el procesamiento.

“No son inventos nuestros”, aclara Zuaín. Ese tipo de análisis se hace generalmente con QGIS, un programa usado por ingenieros agrónomos, gratuito y muy potente, pero complicado de aprender y, en sus palabras, “no es para alguien que no sabe”.

El QGIS es un Sistema de Información Geográfica (SIG) libre y de código abierto que permite analizar imágenes satelitales para evaluar el estado y la evolución de los pastizales. En realidad, calcula el NDVI (Índice de Vegetación de Diferencia Normalizada) usando bandas del infrarrojo y rojo para medir la cantidad y vigor de la biomasa verde.

Hay otro objetivo detrás. Sobre el estado del pastizal, en la zona hay muy pocos estudios, y los que se usan son de Bariloche o de Viedma. “La idea es agarrar datos de acá para cuando vengan otras tecnologías ya tener esa información de producción forrajera de la zona”, explica.

Una apuesta a futuro

Por ahora no hay sponsors. “Es una apuesta a futuro”, reconoce. La aplicación es online, también funciona offline y es gratuita; la versión Premium llegaría cuando haya una base de usuarios más amplia. Entre lo que viene, menciona una sección para veterinarios y otra para ingenieros agrónomos.

El horizonte es más grande: armar un mercado local para la compraventa de animales y de maquinaria, “todo por inteligencia artificial y que sea todo muy intuitivo y fácil”. También podría aportar datos del mercado ganadero a partir de la información de los remates.

Zuaín empezó a difundirla hace alrededor de un mes. Las visitas crecen, y muchas llegan desde fuera de la región, atraídas por la calculadora de engorde. La meta, repite, es que la plataforma sea el asistente personal del productor para todo lo que tenga que ver con el campo.

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