La mayoría de los encuestados se dedicaban a la actividad ganadera (96%) y el 72% tenía al menos un cultivo en su campo, abarcando las principales zonas productivas de Argentina.
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Pueden causar destrozos de zonas verdes, accidentes de tráfico, agresiones o transmisión de enfermedades propias de animales. EFE/Andreu Dalmau
Una radiografía penosa
Por aquellos días se veía un daño económico directo en la producción. La encuesta revelaba que el 75% de los productores había detectado la presencia de jabalíes en su establecimiento, con un 51% observándolos frecuentemente (todos los meses) y un 28% en grupos de más de 10 animales, lo que subrayaba la dimensión de la amenaza.
Un 39% de los encuestados reportaba daños a sus cultivos, afectando principalmente a cereales como maíz (23,43%), sorgo (15,10%), trigo (11,18%), avena (11,08%), cebada (5,10%) y centeno (2,75%), así como a oleaginosas como soja (13,33%) y girasol (5,59%).
Además de los cultivos, el 30% de los productores refería deterioros a la infraestructura de sus campos, el 20% había sufrido ataques a sus animales de producción, y el 45% verificaba que los jabalíes consumían el alimento del ganado. En zonas como el centro de Corrientes, la predación sobre corderos neonatos alcanzaba pérdidas del 30%.
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Aseguran que en la Argentina, la situación actual del jabalí es en extremo compleja.
Otro costo
De acuerdo a la encuesta, el costo indirecto y los riesgos sanitarios asociados eran igualmente alarmantes. Un 37% de los productores o sus conocidos se habían visto involucrados en accidentes automovilísticos relacionados con jabalíes.
En el ámbito sanitario, si bien el 71% de los encuestados era consciente de que los jabalíes transmitían enfermedades zoonóticas al ser humano, como la triquinosis, una proporción considerablemente menor, solo el 39%, sabía que también transfieren enfermedades a otros animales, como la brucelosis, leptospirosis y la económicamente relevante enfermedad de Aujeszky. Esta brecha de conocimiento agravaba una amenaza latente para la sanidad del ganado y el acceso a mercados internacionales.
Ambientalmente, los productores asociaban a los jabalíes con daños a ecosistemas naturales y la fauna silvestre autóctona, incluyendo carpinchos, ciervos, tortugas, yacarés y diversas aves, actuando como "ingenieros de ecosistemas" que alteran suelos y vegetación, generando costos ecológicos a largo plazo.
La percepción general de los productores, según la encuesta, era de preocupación: el 61% de los encuestados consideraba al jabalí un problema relevante. Más allá de los datos, lo cierto es que pasó el tiempo desde que se encuestó a los productores y el problema persiste con casos llamativos en distintos puntos del país, como los jabalíes en el hotel Llao Llao (Bariloche) o en las calles de Guatraché (La Pampa).