ver más

"Estamos llegando tarde": Los focos de sarna ovina amenazan la producción en Patagonia

Lo admiten en SENASA. Organismos oficiales apuntan a los productores por no notificar los casos. Críticas por falta de presencia de inspectores oficiales.

La sarna ovina volvió a instalarse como uno de los temas centrales de la ganadería patagónica y así se reflejó durante un panel exclusivo sobre la actividad ovina en la Expo Rural de Palermo. Allí expuso el médico veterinario Guillermo Duarte, jefe del Programa de Rumiantes Menores del SENASA regional Sur, quien admitió que hoy el organismo sanitario llega tarde a los focos y que no existe un tratamiento totalmente efectivo contra la enfermedad (salvo los baños), mientras crece la preocupación en Santa Cruz por temor a que el ácaro repita el escenario que ya afecta a Chubut.

En la actualidad existe un soterrado cruce de acusaciones porque no se reportan los focos a tiempo. Y por primera vez en mucho tiempo, el dedo apuntó contra los productores: por ley están obligados a notificar los casos de sarna. A su vez, los dirigentes del campo sostienen que la retirada del Estado impactó en una menor cantidad de inspectores oficiales recorriendo los establecimientos.

El diagnóstico inicial de Duarte fue que en vastas zonas de Chubut y Río Negro hubo abandono de campos a raíz de la sarna ovina, y que la situación sanitaria a mayo de 2026 "ha cambiado, pero muy poquito": hay dos o tres focos más, aunque las zonas afectadas siguen siendo las mismas de los últimos años. En total existen 136 establecimientos afectados.

Los dos focos más grandes están en las zonas de José de San Martín y Mártires, en Chubut, donde llegaron a estar comprometidos 14 establecimientos. Se trata, según Duarte, de campos que en algún momento tuvieron hasta 13.000 animales y que hoy están subpoblados, lo que complica el trabajo sanitario en el terreno.

Ya no hacen efecto

El técnico del SENASA fue específico sobre la falla de los antiparasitarios que durante años controlaron la enfermedad: las lactonas —ivermectina y doramectina, entre otras— dejaron de ser efectivas contra el ácaro, según pruebas que se hicieron en 2018, apenas dos años después de que la sarna fuera erradicada de Chubut. "Las ivermectinas prácticamente no le hacen efecto al ácaro", señaló, mientras que la doramectina llega a un porcentaje de eficacia de hasta el 86 %, pero no cura a todos los animales y "enmascara" el cuadro: el animal deja de rascarse, lo que genera la falsa sensación de curación, aunque la sarna suele reaparecer al mes y medio o dos meses.

Guillermo Duarte, Veterinario Senasa. Jefe del Programa de Rumiantes Menores del SENASA regional Sur.

Esa falla de eficacia se había detectado por primera vez en 2018, en el valle inferior del río Chubut, y el SENASA volvió a comprobarla en 2024 en su campo experimental. Según Duarte, en la actualidad el único producto plenamente efectivo contra el ácaro es el baño, un tratamiento que depende de las condiciones climáticas: en invierno, con frío y nevadas, no es viable aplicarlo sin poner en riesgo el bienestar de los animales.

El veterinario remarcó, además, que la sarna actual es más agresiva que la de hace dos décadas: mientras antes el SENASA tardaba un mes y medio en lograr animales con sarna para pruebas de laboratorio, hoy ese proceso se completa en menos de un mes.

Esta situación obligó a retomar tratamientos que se hacían hace 40 años, como los baños por inmersión de más de un minuto. Pero, como en algunos campos no quedaba infraestructura en pie, en el caso de Río Negro fue el Estado provincial el que adquirió un balador portátil y, como dijo Duarte, en algunos campos, por los problemas de la sequía, hasta tuvieron que llevar el agua.

Es un proceso de doble baño, para que la solución actúe y ataque las colonias activas de ácaros que se ubican sobre la lana. Posteriormente, las majadas deben ser concentradas nuevamente en los corrales en un período menor a dos semanas para ser sometidas a un segundo baño, con el fin de cortar el ciclo de reproducción biológica del ácaro. Esto, con todo el movimiento de hacienda y de personal que requiere esta práctica.

La responsabilidad de la denuncia

Duarte fue especialmente crítico con el rol de los productores. Sostuvo que la Ley 27.233, que declara de interés nacional la sanidad animal, establece como responsabilidad primaria del productor informar los casos y que todas las ectoparasitosis son de denuncia obligatoria para toda la cadena. Sin embargo, "no estamos teniendo la información del productor y eso hace que estemos llegando siempre tarde": los focos suelen detectarse recién cuando ya hay contagios extendidos, como ocurrió en Mártires, con 14 establecimientos comprometidos antes de la intervención.

Como ejemplo, mencionó el caso de un cabañero que no solo omitió denunciar un foco, sino que trató a sus animales con productos ya no efectivos y vendió carneros, lo que terminó distribuyendo la sarna a otros campos.

La respuesta sanitaria: paratécnicos, alerta y laboratorios

Frente a este escenario, el Gobierno de Chubut se comprometió a poner en funciones a siete nuevos paratécnicos —personal idóneo capacitado para detectar sarna en el campo—, lo que duplica la planta de paratécnicos provinciales existente y se suma al personal del SENASA que trabaja en la contención de los focos. Una medida que, de cierta manera, reconoce un déficit en los controles. Duarte planteó que el objetivo es avanzar hacia la erradicación en la próxima primavera.

Chubut había logrado erradicar la sarna en 2016, en un trabajo conjunto entre el sector productivo, el SENASA, el INTA y la provincia, con personal desplegado en el territorio. Este año, ese antecedente sirvió de referencia para la Resolución N.° 939, que declaró la alerta sanitaria en la provincia con el objetivo de volver a esa situación antes del 31 de diciembre.

La Resolución 939/2025 del SENASA declaró el año pasado la alerta sanitaria por sarna ovina (causada por el ácaro Psoroptes ovis) en siete departamentos de la provincia de Chubut: Gastre, Telsen, Cushamen, Languiñeo, Paso de Indios, Mártires y Gaiman. El objetivo principal de la medida es evitar que el parásito avance hacia otras zonas libres de la región patagónica. En la norma se advierte que "todo productor que detecte sospechas o síntomas (caída de lana, costras, rascado intenso) debe avisar de inmediato al organismo sanitario".

En paralelo, Duarte señaló que hay laboratorios mostrando interés en desarrollar nuevas moléculas: uno ya presentó tres líneas de trabajo, otro pidió turno para una prueba de eficacia y un tercero solicitó evaluar un producto propio, aunque todavía no se identificó una alternativa efectiva a las lactonas. "Espero de acá a fin de año o mediados del año que viene tener alguna noticia buena", afirmó.

Equipo portatil para hacer el doble baño contra la sarna porque las vacunas ya no hacen efecto.

Sobre Neuquén, el veterinario explicó que la provincia tiene menor cantidad de animales que Río Negro o Chubut, pero registró un fuerte contagio por la práctica de veranadas e invernadas, que concentra a los animales. El Gobierno neuquino respondió con inversión en infraestructura predial y la construcción de baños, lo que permitió empezar a contener la enfermedad.

Temor en Santa Cruz

La situación en Chubut generó fuertes críticas puertas afuera de la provincia. En ese marco, el presidente del Consejo Agrario Provincial (CAP) de Santa Cruz, Hugo Garay, junto al vocal por el Ejecutivo, Miguel O'Byrne, se reunió con la directora regional Patagonia Sur del SENASA, Marina Andreu, y con el propio Duarte para definir una capacitación destinada a agentes del CAP sobre medidas preventivas para evitar el ingreso de la sarna a la provincia. La capacitación se realizará en el campo experimental Las Plumas, que el SENASA tiene en Chubut, y también abordará el diagnóstico y tratamiento de la enfermedad. El temor de fondo es que la enfermedad reingrese a Santa Cruz, provincia que había logrado el estatus de zona libre de sarna ovina en 2023, siete años después de que Chubut obtuviera el mismo estatus.

El 14 de julio pasado, el Gobierno de Santa Cruz informó que el Consejo Agrario Provincial aprobó la Resolución N.° 301/2026, que establece un protocolo obligatorio de lavado y desinfección de la indumentaria y las herramientas utilizadas por las distintas cuadrillas de esquila, el cual deberá aplicarse antes del inicio de la actividad en cada establecimiento ganadero.

Por su parte, el presidente de la Sociedad Rural del Valle Inferior del Río Chubut, Ricardo Irianni, advirtió sobre el avance de los focos de sarna ovina y cuestionó al SENASA por la falta de recursos en el campo patagónico. El planteo remarca que la ganadería ovina enfrenta un plazo perentorio —la resolución vence el 31 de diciembre— que amenaza con hacer retroceder décadas de certificaciones sanitarias y que la dispersión geográfica del ácaro rompió el aislamiento de zonas hasta ahora resguardadas, con relevamientos que confirmaron colonias activas en el Valle del Chubut, Mártires, Cushamen y Tehuelches.

Qué provoca la sarna y qué hay en juego

La sarna ovina, causada por el ácaro Psoroptes ovis, se transmite por contacto directo entre animales y tiene mayor incidencia en otoño e invierno. Sus signos incluyen caída de lana, costras extensas, prurito intenso y la aparición de una vesícula característica que toma un tono verdoso azulado en la piel; en los cuadros más avanzados pueden observarse zonas sin lana, piel endurecida y lesiones en zonas sensibles como las fosas nasales y la región perianal.

El impacto no se limita al bienestar animal. La enfermedad reduce la calidad de la lana y puede provocar importantes pérdidas económicas y, en los casos más graves, derivar en la muerte de los animales.

El trasfondo comercial es determinante: mantener el estatus de zona libre de sarna es una condición para sostener y ampliar mercados de exportación. En el caso de Chubut, la provincia exporta el 98 % de su producción lanera, con casi el 70 % de ese volumen procesado antes de salir del país, y el propio Gobierno provincial había vinculado el control de la sarna con un acuerdo para exportar ganado ovino en pie hacia Kuwait. Perder ese estatus, entonces, no solo compromete la sanidad de los rodeos: también pone en riesgo canales comerciales ya consolidados y otros en desarrollo.