Un Ateneo que empezó a remar con cinco
Julia Simolai tiene 30 años y es de Cancha Huinganco, cerca de Chos Malal. “Acompaño a mi padre a hacer producción ganadera ya hace varios años”, cuenta. Es parte del Ateneo que organizó la mesa, un grupo que nació hace dos años casi a pulmón. “Se conformó con muy poquitos, éramos 5, que comenzamos a remar estos trabajos a voluntad”, recuerda. Hoy son diez.
La convocatoria superó esa escala. “Fueron convocados 80 chicos que se fueron anotando por sí solos”, explica, y el resultado fue “una mezcla de chicos de todas las zonas de la provincia de Neuquén”.
El objetivo, dice, era que se conocieran y se escucharan: “Que se escuchen entre ellos las distintas problemáticas que tienen, las distintas realidades que viven”. Y, sobre todo, buscar salidas propias: “Cómo resolver esas problemáticas sin depender de personas externas a nosotros. Y cómo hacer comunidad también, cooperar entre nosotros y organizarnos”.
Julia Simolai, de Cancha Huinganco: "Viví toda mi vida en el campo, sigo ahí y pretendo quedarme".
Cómo pesa el sacrificio de los padres
En la mesa convivieron dos posiciones. “Tenemos chicos que no quieren volver al campo, más que nada por el sacrificio que han visto de las generaciones anteriores, y también tenemos muchos chicos que tienen muchas ganas de quedarse, de volver”, describe Simolai.
Ella no duda de qué lado está. “Yo soy una de esas que se quiere quedar. Viví toda mi vida en el campo, sigo ahí y pretendo estar ahí”.
La dinámica del encuentro ordenó la discusión en tres ejes: “Planteamos los aspectos que nos hacen quedar en el campo, planteamos temas que nos alejan del campo y cómo podemos nosotros como jóvenes resolver todas esas situaciones”.
Los arraiga el cuidado de los animales, la tranquilidad y el paisaje. “Pero también está la realidad del sacrificio que eso conlleva, la dureza del clima”, aclara.
Cecilia de Larminat, titular de la SRN, remarcó la importancia de la Mesa del Campo Neuquino Joven en la presentación de la agenda campera.
El desgaste del cuerpo
Entre lo que los aleja, la lista fue concreta. “Se planteó mucho el tema de robos, de falta de infraestructura, y surgió mucho también el tema del sacrificio”, enumera Simolai. Uno de los participantes puso el acento en la lejanía y la falta de comunicación.
Pero hubo un tema que atravesó la jornada. “Un tema principal que pudimos escuchar fue el del sufrimiento físico”, señala.
El desgaste del cuerpo en el trabajo rural aparece así como uno de los motivos de peso a la hora de decidir si quedarse.
La respuesta es organizarse
A la hora de buscar soluciones, la palabra que más se repitió fue comunidad. “Muchos chicos plantearon el poder gestionar en comunidad las distintas problemáticas para poder resolverlas para todos”, cuenta. Algunos hablaron de armar cooperativas.
La comunicación también apareció como herramienta: usar las redes sociales para difundir información. Y surgió algo menos obvio: “saber como pedir ayuda”.
En esa línea trabaja el Ateneo, con capacitaciones que van “desde gestión del campo hasta capacitación de oratoria”, según Simolai, para formar “a los futuros dirigentes y también a los futuros productores que van a estar en la provincia”.
“Se plantearon muchas, muchas cosas lindas”, resume.