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Patagonia sur y la presión de 2,5 millones de guanacos sobre el forraje: qué dicen los datos

¿Consumen los guanacos la mitad del forraje de Santa Cruz? Un análisis preliminar lo sugiere y el sector productivo expresa su preocupación.

Un análisis preliminar presentado en la Mesa de Guanacos indicaría que la especie consume alrededor del 50% del forraje provincial, si se cuentan todas las demás especies silvestres y el ganado. La reunión se realizó en la sede del Consejo Agrario Provincial (CAP), en Río Gallegos, con el presidente del organismo, Hugo Garay, el equipo de la Dirección de Fauna, la UNPA, el INTA, el frigorífico Montecarlo y la Federación de Instituciones Agropecuarias de Santa Cruz (FIAS), que preside Enrique Jamieson.

Conviene leer la cifra con cautela. Las fuentes disponibles no detallan la metodología del análisis ni precisan si el porcentaje se refiere al forraje disponible o al efectivamente consumido. Aun así, el dato instaló el forraje como el eje de la discusión entre científicos, funcionarios y productores.

Una población que supera el último relevamiento

La base numérica proviene del informe del CAP y WCS Argentina, elaborado junto con investigadores del CONICET a partir de relevamientos terrestres de 2023. El estudio estimó 2 millones de guanacos durante la estación fría, entre abril y septiembre, y 1,8 millones durante la cálida, entre octubre y marzo. Cubrió un área de predicción de 200.280 kilómetros cuadrados, equivalente al 82% de la superficie provincial, con un margen de incertidumbre del 15% para la estación fría y del 7% para la cálida.

El trabajo mostró una tendencia de crecimiento frente a la estimación de 2013, aunque su magnitud varía entre los paisajes de la provincia. Hoy la Comisión estima que la población ronda los 2,5 millones de ejemplares, y nadie determinó todavía el límite de crecimiento de la especie. Sin un techo conocido, cualquier cálculo de presión sobre el pastizal se vuelve provisorio.

El reclamo del sector ganadero

La FIAS expresó su profunda preocupación por el avance de la población de guanacos y su impacto sobre el territorio, en un contexto de disminución del stock ganadero. El planteo puso sobre la mesa la necesidad de ampliar las alternativas de aprovechamiento y de avanzar hacia un equilibrio entre tres frentes: la fauna silvestre, la producción ganadera y el cuidado de los suelos.

La formulación es relevante para el público especializado. El sector no discute la existencia de la especie nativa, sino la escala de su población en un sistema donde el recurso forrajero es finito y compartido.

El aprovechamiento, una vía con límites operativos

Una de las respuestas en discusión es el uso de la carne y la fibra. El balance del primer semestre de 2026 mostró que los encierres previstos para el segundo semestre se demoraron por las condiciones climáticas. Su reanudación se prevé hasta el 15 de noviembre. El interés por la carne excede las fronteras provinciales, pero la falta de prestadores capacitados limita el volumen de producción y frena el desarrollo a mayor escala.

El INTA presentó avances sobre las propiedades fisicoquímicas y minerales de la carne y la harina de guanaco, además de investigaciones sobre ácidos grasos y vitaminas. Los participantes coincidieron en fortalecer la cadena de valor para responder a la demanda y generar oportunidades socioeconómicas.

Valor agregado y evidencia científica

En paralelo, el Ministerio de la Producción, Comercio e Industria tramita el sello de Indicación Geográfica (IG) del guanaco santacruceño, junto con el Consejo Federal de Inversiones (CFI) y una consultora especializada. El proceso se enmarca en el Plan para el Manejo del Guanaco, actualizado por el Decreto Provincial N° 201/2025. La certificación protegerá la identidad, la calidad y el origen de la carne, la fibra y los subproductos.

La UNPA, el INTA y el CAP anunciaron avances en una plataforma de datos que funcionará en un servidor local de la provincia. Reunirá información de relevamientos históricos y actuales de organismos científicos, instituciones públicas y actores privados, con el fin de mejorar el seguimiento de la especie y la toma de decisiones.

La herramienta apunta a una carencia visible en este debate: medir con mayor precisión cuánto forraje consume cada especie y dónde se concentra la presión. Hasta entonces, la cifra del 50% funciona como una señal de alerta que exige verificación.

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