"En las pérdidas también hay que considerar eso", dice Verónica. "Chivas en estado de preñez".
Decorado turístico
Para los crianceros del norte neuquino no existen otros ingresos. Lo que produce el piño es todo lo que hay. Por eso, cuando el trabajo de una temporada entera se pierde en una noche, o en varios ataques sucesivos, el golpe no es solo económico: es un palo más en la rueda de una forma de vida que ya viene siendo comprimida por una rentabilidad cada vez más ajustada.
Verónica habla sin rodeos: "El criancero viene bárbaro para hacer una hermosa publicidad para los gobiernos de turno, para las campañas políticas. En época de trashumancia, van y se sacan la fotito. Pero no hay una dimensión de cuál es el trabajo".
No se trata de bellos y bucólicos decorados recortados sobre los faldeos de los cerros. Verónica describe lo cotidiano: "Hablamos de una actividad ancestral, hablamos de callejones de arreo y de un montón de cuestiones, pero es una actividad cada vez más ajustada, cada vez son más las restricciones, y la verdad es que cuando al criancero ya no le da el cuerpo para seguir con su trabajo, tampoco es que haya ningún tipo de reconocimiento, cuando tanto se habla de la trashumancia en el norte neuquino, ¿no?", detalla.
Puma norte neuquino
En parajes rurales cercanos a Buta Ranquil, familias crianceras reportan graves pérdidas y advierten que no cuentan con asistencia suficiente.
"Estas situaciones (la pérdida de animales a manos de los depredadores), para la gente del campo son un montón y se quedan solos, porque realmente no hay políticas públicas que acompañen estas situaciones", completa con cierto grado de angustia.
El fondo del problema
La tensión entre conservación de fauna silvestre y protección de la actividad productiva no es nueva ni exclusiva del norte neuquino. Pero en los campos de subsistencia, donde el margen es mínimo y no hay red de contención, esa tensión se resuelve siempre en contra del criancero.
"Es cierta esta dicotomía que existe entre proteger la fauna y también contemplar la realidad de los crianceros que viven de lo que producen, pero lo cierto es que para ellos no hay otros ingresos", dice Gutiérrez.
La nota que difundió en sus redes sociales la semana pasada tuvo una circulación amplia en la región. Ella misma admite que la finalidad es que "quizá en algún momento alguien de las personas que corresponda pueda tomar esto y ver de qué manera se puede acompañar al criancero".
En Covunco también
Ataques similares fueron reportados por productores de la zona aledaña a Covunco Abajo. Aquí tampoco el depredador distingue chivos de ovejas y los productores se lamentan en sus redes sociales subiendo fotos de animales muertos.
Estas mermas en su capital de trabajo son lo que los preocupa ante la llegada del invierno: "Acá, en el paraje de Covunco Abajo, el puma ha hecho desastres, pero Fauna defiende al puma y los crianceros quedan a la deriva", fue una de las expresiones vertidas luego de que se verificara el paso de este depredador.
FUENTE: Redacción +P.