Los focos activos representan cerca del 2% de la majada provincial (alrededor de 30.000 ovinos), lo que demuestra que se trata de un problema acotado pero con alto impacto en la producción lanera.
El ácaro que lastima a la oveja y le tira la lana se volvió resistente a los inyectables. La respuesta fueron los baños de inmersión, en campos con poca gente, productores mayores y cada vez menos caballos.
Los focos de sarna ovina que la provincia de Río Negro atacó en la última campaña involucraron a unos 87.000 animales. Quedan todavía 18 focos activos con alrededor de 30.000 ovinos, en una provincia cuya majada total ronda 958.000 cabezas. Puesto en proporción, lo que resta por sanear equivale a cerca del 2% del stock: un problema acotado, pero que pega directo en el bolsillo de los productores de lana de la Región Sur.
La enfermedad es una parasitosis causada por el ácaro Psoroptes ovis. Le provoca al animal una picazón intensa; la oveja se rasca, se lastima y se va deteriorando hasta llegar a la muerte. En el camino, pierde la lana. Por eso el impacto no es solo sanitario: la sarna golpea de lleno en la calidad y el valor de la producción lanera.
El tratamiento inyectable dejó de dar resultados plenos. El uso repetido y rutinario de antiparasitarios, en particular la ivermectina, generó resistencia en las poblaciones del ácaro y redujo drásticamente la eficacia de las soluciones químicas habituales.
Esa pérdida de eficacia obligó a volver a un método que había quedado en desuso: los baños de inmersión. Requieren infraestructura específica, bañeras fijas o móviles, que muchas veces no estaban operativas, y son complejos de aplicar en el invierno patagónico. El protocolo actual consiste en dos baños con un intervalo de diez días. Para prepararlos, es necesario contar con algunos remedios veterinarios. La provincia, dispuso de un fondo de 20 millones de pesos para afrontar las compras para asistir a los ganaderos más pequeños.
En la temporada 2025/2026 se detectaron 60 focos y en todos hubo intervención oficial, en un trabajo articulado entre el SENASA, la Dirección de Ganadería de Río Negro, el Ente Región Sur, las comisiones de fomento, las sociedades rurales y las cooperativas. Se organizaron comisiones sanitarias en las zonas afectadas y se financiaron los remedios.
Sobre esa base se repararon 10 baños comunitarios y se construyeron 3 nuevos. Se sumó además una bañadera móvil, que trató aproximadamente 2.000 ovinos de los más pequeños productores, que poseen entre 100 y 200 cabezas. La estrategia se completó con spots de concientización sobre la enfermedad y un trabajo conjunto con la provincia de Chubut.
El gobernador Alberto Weretilneck se refirió al tema en la exposición de la Sociedad Rural de Roca. “En ganadería ovina tuvimos un brote de sarna bastante importante. El año pasado tuvimos 60 brotes”, señaló, y atribuyó el avance al “trabajo que se hizo entre las sociedades rurales, fundamentalmente de la Región Sur, y la Dirección de Ganadería”.
Sobre la situación actual fue preciso: “Hoy estamos en presencia de 18 focos, y el desafío es que entre el 26 y el 27 de octubre podamos eliminar la sarna de nuestra provincia, como una manera de mejorar nuestra producción, mejorar nuestra calidad fundamentalmente, para mejorar también los rindes y los precios de nuestra lana”.
Desde el área técnica insisten en que no se trata de una emergencia generalizada. “Son zonas puntuales donde están los focos. No está diseminada. Ni desbordada”, dijo el ingeniero agrónomo Juan Carlos “Pancho” Escobar, Subsecretario de Ganadería Ovina y Caprina de la provincia.
Los focos se reparten en parajes y localidades de la Línea Sur y la meseta: Chacay Huarruca, Chenqueniyen, Aguada del Zorro, Pilquiniyeu del Limay, Anecón Chico, Anecón Grande, Corral de Piedra, Ingeniero Jacobacci, Rayhuao, Río Chico Abajo y Arriba, Mencué, Palenqueniyeu, Coronel Belisle, Maquinchao, Los Menucos, El Cuy, Comallo, Laguna Blanca, Ñorquinco, Costa Ñorquinco, Fita Miche, Aguada de Guerra, Carrilafquen y zonas aledañas.
La sarna no se explica solo por el ácaro. Hay factores que hacen que muchos tratamientos fracasen o demoren más de lo previsto. Para bañar una majada hay que juntarla, y en buena parte de la Región Sur queda poca gente en el campo; la que está es mayor, lo que dificulta el trabajo. A eso se suma la baja presencia de caballos para las tareas de campo, se detalla en un informe técnico.
Hay otros límites. Todavía falta que algunos productores tomen conciencia de la enfermedad y se responsabilicen. Muchos son productores de subsistencia que no pueden costear los tratamientos. Y la estructura técnica se limita a siete técnicos intervinientes, tres del SENASA y cuatro de Ganadería.
Para la temporada 2026/2027, la provincia prevé reorganizar las comisiones sanitarias sobre los 18 focos activos, incorporar una nueva bañadera móvil, hoy en construcción, y un carro para trasladarla.
La Comisión Provincial de Sanidad, que integran el SENASA, el INTA, el Ente Región Sur, la Federación de Productores y el gobierno rionegrino, definió algunas necesidades de corto plazo, como incorporar más vehículos al plan sanitario, sumar cinco paratécnicos idóneos con movilidad durante seis meses, fortalecer el banco de remedios y contratar cuadrillas de juntadores. Esto último apunta justamente al problema de fondo: sin gente ni caballos para reunir a los animales, no hay baño posible.
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