image
Vonda Wright reveló lo que come a sus 58 años para mantenerse saludable y longeva. Foto: Vonda Wright
El núcleo de su enfoque es una nutrición "limpia y completa", centrada en 130 gramos de proteína diaria –un gramo por libra de peso corporal– para sostener masa muscular, clave en la sarcopenia post-50. Desayuna ensalada de col rizada o espinaca, complementada con lácteos, huevos y carnes magras. Evita carbohidratos simples y azúcares, que provocan inflamación y "niebla cerebral"; en su lugar, hornea pan de masa madre quincenal, fermentado para un índice glucémico bajo y nutrientes biodisponibles. "Siento la diferencia física", afirma Wright a CNBC, priorizando una dieta antiinflamatoria que beneficia cerebro y cuerpo.
Esta prescripción trasciende lo personal: en una economía donde el sedentarismo acelera riesgos de obesidad, infartos y diabetes –con un costo global estimado en billones anuales–, sus hábitos alinean con tendencias macro. El FMI proyecta que un envejecimiento saludable extendería vidas laborales, impulsando la oferta de trabajo y productividad en un 1-2% anual para 2030. En EE.UU., donde el 57% de pre-jubilados planea seguir activos (AARP 2023), la longevidad activa reduce la carga fiscal: menos días de baja por enfermedad, mayor innovación en fuerzas multigeneracionales.
Wright amplifica esto con cinco consejos proactivos, accesibles, sin gimnasios caros. Primero, caminar a paso ligero a todas partes, incrementando distancias diarias para contrarrestar el "sitting disease" –que, según la OCDE, eleva mortalidad cardíaca un 15% por hora sentada extra. Segundo, "desperdiciar pasos": escaleras en casa o circuitos en la oficina, gamificados con podómetros para adherencia.
Tercero, transformar el trabajo en gym: pelotas de estabilidad en escritorios queman 20% más calorías; sentadillas contra paredes fortalecen corazón y glúteos durante llamadas. Cuarto, "dilatar vasos": respiraciones profundas por hora liberan óxido nítrico, disolviendo depósitos grasos y previniendo arteriosclerosis. Quinto, movimiento ante la TV: anuncios como intervalos en bicicletas estáticas.
Analíticamente, estos pilares catalizan el "silver economy", un mercado de $500 mil millones en bienestar (McKinsey 2025), con anti-envejecimiento en $55 mil millones este año y proyecciones a $159 mil millones para 2034. Para economistas, el retorno es claro: extender la esperanza de vida un año genera $1.5 billones en valor global (WEF), vía retención de talento senior –que, segun "OECD Employment Outlook 2025", aporta diversidad productiva en firmas con estructuras etarias balanceadas. En Argentina, donde el 20% de la población superará los 65 para 2030, adoptar modelos como el de Wright podría amortiguar presiones en ANSES y potenciar exportaciones de "longevidad tech".
Wright, autora de Unbreakable, no vende suplementos: promueve un sistema que monetiza la vejez. Su enfoque –proteína estratégica, movimiento incidental– democratiza la longevidad, alineando salud personal con ganancias sistémicas. En 2025, con la industria de fármacos anti-aging en $9.8 mil millones solo en EE.UU., la pregunta no es si invertir, sino cómo escalar: ¿políticas fiscales para nutrición accesible o incentivos corporativos para oficinas activas? El envejecimiento productivo no es utopía; es, como Wright prueba, una ensalada al amanecer.
Fuente: www.cnbc.com