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La ONU alerta: la guerra por la energía y los fertilizantes encarecerá los alimentos

La ONU advierte que los conflictos seguirán encareciendo la energía, los fertilizantes y los alimentos, agravando el riesgo de hambre mundial.

Un nuevo informe de Naciones Unidas (ONU) sobre seguridad alimentaria concluye que el hambre mundial se ha reducido de forma modesta en los últimos años, aunque prevé que más de 500 millones de personas podrían seguir padeciendo hambre crónica en 2030. El presidente del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), Álvaro Lario, explicó a la agencia AP que las tensiones geopolíticas y las posibles interrupciones del transporte marítimo y energético —incluida la incertidumbre en torno al estrecho de Ormuz durante la guerra de Irán— podrían sumar entre nueve y dieciocho millones de personas más a esa cifra si los choques se prolongan.

Según Lario, guerras en curso como la de Irán y la invasión rusa de Ucrania son los principales factores detrás del encarecimiento de la energía y los fertilizantes. Al interrumpir el transporte marítimo y el suministro de insumos agrícolas, estos conflictos generan un nuevo shock inflacionista para los sistemas alimentarios globales, con un impacto especialmente duro sobre los pequeños agricultores que dependen del gasóleo para regar, cosechar y transportar sus cosechas.

Los pilares del hambre

El informe cifra el costo medio mundial de una dieta saludable en 4,28 dólares de paridad de poder adquisitivo por persona y día, frente a los 3,44 dólares de 2021, con América Latina y el Caribe como la región más cara. Las etapas posteriores a la cosecha —procesado, logística y venta mayorista— suponen ya el 40% del costo total de los alimentos, lo que las vuelve especialmente vulnerables a cualquier interrupción en las cadenas de suministro provocada por un conflicto.

A la inestabilidad geopolítica se añade el cambio climático. Lario señaló que inundaciones, sequías prolongadas y olas de calor extremo se han convertido en una amenaza cotidiana para la agricultura en numerosos países, y pidió que los gobiernos prioricen la resiliencia y la adaptación por delante de la mera respuesta de emergencia. El FIDA, dijo, está reforzando sus inversiones en programas de adaptación climática para las comunidades rurales.

Epicentro del problema

Por primera vez, África ha superado a Asia como la región con más personas hambrientas, y podría concentrar casi el 60% de la población crónicamente desnutrida del planeta en 2030.

Lario atribuyó este vuelco al rápido crecimiento demográfico y a un desarrollo económico más lento que en otras regiones, y reclamó mayor inversión en agricultura e infraestructura, recordando que los países africanos importan cerca de 100.000 millones de dólares en alimentos cada año.

"Poner fin al hambre y hacer que las dietas saludables sean asequibles exige compromiso político, inversiones sostenidas y políticas habilitadoras", afirmó Qu Dongyu, director general de la FAO.

"Las crisis recientes, desde desastres naturales como la pandemia de la COVID-19 hasta desastres provocados por el hombre como los focos de conflicto, la guerra en Ucrania, la crisis de Gaza y la reciente interrupción en el estrecho de Ormuz, han demostrado tanto la capacidad de resistencia de los sistemas agroalimentarios como la necesidad de reforzarlos aún más para servir mejor a las personas más vulnerables del mundo, agricultores y consumidores", añadió Dongyu.

FUENTE: Euronews con aportes de Redacción +P