Una jugada de alto riesgo en plena sobreoferta de buques
Hapag-Lloyd paga US$ 4.200 millones por ZIM en un momento en que la industria enfrenta exceso de capacidad y presión a la baja en las tarifas.
La naviera alemana Hapag-Lloyd anunció la firma de un acuerdo definitivo para adquirir el 100% de las acciones de la israelí ZIM Integrated Shipping Services Ltd. por US$ 35 en efectivo por acción, en una operación que supera los US$ 4.000 millones y que, incluyendo deuda neta, eleva el desembolso total a cerca de US$ 6.900 millones. La oferta representa una prima del 58% respecto del valor previo de mercado de ZIM y constituye uno de los movimientos más relevantes de consolidación en el transporte marítimo de contenedores de los últimos años.
El acuerdo, que aún debe ser aprobado por los accionistas de ZIM y por las autoridades regulatorias correspondientes —con previsión de cierre hacia finales de 2026—, permitirá a Hapag-Lloyd consolidarse como la quinta mayor compañía de transporte de contenedores del mundo. La empresa combinada contará con más de 400 buques, una capacidad permanente superior a 3 millones de TEUs y un volumen anual de transporte que excederá los 18 millones de TEUs.
La transacción también contempla un rol clave para FIMI Funds, el mayor fondo de capital privado de Israel, que asumirá la propiedad de un nuevo negocio de transporte marítimo bajo la marca ZIM. Esta nueva línea comenzará operaciones con 16 modernos buques de gran tamaño y eficiencia, y mantendrá la responsabilidad total de la “Golden Share” de ZIM, considerada estratégica para el Estado de Israel.
Por otra parte, los trabajadores de ZIM Integrated Shipping Services paralizaron todas sus labores, en el marco de una huelga para presionar por garantías de seguridad laboral, después de que la naviera alemana Hapag-Lloyd informara la compra de la empresa israelí por 4.200 millones de dólares.
Una apuesta estratégica en un mercado en transformación
Desde la perspectiva estratégica, la adquisición responde a una necesidad clara de escala en un sector que enfrenta un complejo escenario. Tras el auge extraordinario de tarifas durante la pandemia, la industria del transporte marítimo de contenedores atraviesa ahora un ciclo de aumento de capacidad, producto de los numerosos buques encargados en esos años que finalmente han entrado en servicio. A ello se suma la posible reapertura gradual del mar Rojo, que podría ejercer presión adicional a la baja sobre las tarifas de flete al normalizar rutas y tiempos de tránsito.
En este contexto, la absorción de ZIM refuerza la presencia de Hapag-Lloyd en rutas estratégicas del Transpacífico, Intra Asia, Atlántico, América Latina y el Mediterráneo Oriental. Además, fortalece su red global y su poder de negociación frente a puertos y grandes clientes. La flota moderna de ZIM —que incluye buques propulsados por gas natural licuado (GNL)— aporta ventajas competitivas en materia ambiental y facilita el cumplimiento de regulaciones cada vez más estrictas en emisiones.
Rolf Habben Jansen, CEO de Hapag-Lloyd, calificó a ZIM como “un excelente socio” y subrayó que la integración permitirá ofrecer una red significativamente reforzada, con foco en calidad operativa, innovación digital y servicio al cliente. El ejecutivo destacó también el compromiso de construir una presencia “muy sustancial y duradera” en Israel.
Zim
Los trabajadores de ZIM Integrated Shipping Services paralizaron todas sus labores después de que la naviera alemana Hapag-Lloyd informara la compra de la empresa israelí.
Por su parte, Yair Seroussi, presidente del Consejo de Administración de ZIM, afirmó que el acuerdo es el resultado de una revisión estratégica exhaustiva orientada a maximizar el valor para los accionistas, y lo definió como la alternativa más prudente y beneficiosa para los distintos actores de la compañía.
Dudas sobre el precio y los riesgos financieros
Sin embargo, más allá de la narrativa estratégica, algunos analistas cuestionan el precio pagado. Jan Tiedemann, de AXSMarine, advierte que quedan pocos transportistas independientes de tamaño relevante susceptibles de ser adquiridos, lo que podría haber presionado a Hapag-Lloyd a actuar para no quedarse rezagada frente a competidores más grandes. La compañía alemana estima sinergias anuales de entre US$ 300 y 500 millones derivadas de la integración.
No obstante, los cálculos financieros plantean interrogantes. Considerando la deuda neta de ZIM, el costo total de la operación rondaría los US$ 6.900 millones. Las previsiones de beneficio operativo de ZIM son volátiles y apuntan a pérdidas en el corto plazo, con una media estimada de US$ 151 millones anuales para los próximos cinco años. Incluso sumando sinergias de US$ 500 millones y aplicando una tasa impositiva del 23%, el retorno implícito para Hapag-Lloyd se ubicaría en torno al 7,3% del precio de compra, por debajo del costo medio ponderado de capital del sector, estimado cerca del 10%.
A ello se añaden riesgos adicionales: posibles dificultades de integración, oposición política y laboral en Israel, y la elevada exposición de ZIM al mercado spot, caracterizado por contratos de corto plazo y mayor volatilidad.
Hasta el cierre de la operación, ambas compañías continuarán operando de manera independiente y mantendrán el “negocio como siempre”, limitando su cooperación a los acuerdos existentes de compartición de buques y slot charter.
En definitiva, la adquisición de ZIM por parte de Hapag-Lloyd representa un movimiento audaz en un momento de transición para la industria marítima global. Si bien refuerza la escala y la posición competitiva del grupo alemán, el elevado precio y el incierto entorno de mercado plantean dudas sobre si se trata de una apuesta estratégica visionaria o de un costoso intento de mantenerse a flote en aguas cada vez más turbulentas.