Sobre la base de este logro histórico, los productores locales no solo buscan proteger su trabajo, sino que ya construyen una innovadora propuesta turística que promete transformar definitivamente la relación entre el viajero, el aroma y el territorio.
image
El Camino de Indias une bodegas, almazaras y cultivos aromáticos en el Valle de Uco mendocino.
Un sello sin equivalente en el mundo
Este reconocimiento no es una distinción menor ni meramente simbólica. A través de la Resolución Nacional N° 0028/25, firmada el 19 de febrero de 2025 por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, se otorgó oficialmente el Certificado de Derecho de Uso de la Indicación Geográfica "Orégano de San Carlos".
Este documento fue entregado a la Sociedad Rural del Valle de Uco, la organización que lideró más de tres años de un intenso trabajo interinstitucional. En este proceso participaron activamente el Ministerio de Producción de Mendoza, el INTA, el ex Instituto de Desarrollo Rural y Confederaciones Rurales Argentinas.
Gracias a este esfuerzo, el orégano sancarlino se posiciona como la segunda aromática del país en obtener una IG, siguiendo los pasos del pimentón de los valles Calchaquíes, y se convierte en el producto número diecinueve a nivel nacional en recibir esta distinción.
image
Cinco empresas y siete marcas ya comercializan orégano con Indicación Geográfica San Carlos en 2026.
La certificación oficial aplica de manera exclusiva al orégano deshidratado destinado al consumo alimentario y conlleva la obligación de respetar un estricto protocolo de producción que garantiza la excelencia. Para que un producto pueda llevar el sello en su envase, debe haber sido cultivado y elaborado íntegramente dentro de los límites del departamento de San Carlos.
Además, debe contener al menos un treinta por ciento de la variedad denominada compacto, la cual asegura una intensidad aromática tan potente que puede ser percibida con claridad a treinta centímetros de distancia. Visualmente, el producto debe exhibir un color verde amarillento intenso, quedando descartados aquellos que presenten tonos marrones o negros.
Un requisito fundamental es la limpieza total, con ausencia absoluta de polvo, palos o partículas extrañas. Para proteger este estándar, los envases certificados incorporan etiquetas de seguridad con tecnología VOID, que incluyen microtextos y bandas holográficas similares a las de los billetes para evitar cualquier intento de adulteración.
image
La etiqueta de seguridad VOID garantiza la autenticidad del orégano certificado en cada envase.
De la adulteración al valor agregado
El camino hacia este reconocimiento internacional fue el resultado de una lucha contra la informalidad del mercado. Durante décadas, la producción de San Carlos se vendía mayoritariamente a granel a grandes acopiadoras que luego mezclaban el producto con orégano importado de menor calidad para bajar costos.
Este proceso de "corte" ocultaba las virtudes del producto mendocino y perjudicaba al consumidor. El cambio de mentalidad comenzó alrededor del año 2010, cuando los productores locales apostaron por fraccionar con marcas propias e invertir en tecnología de riego por goteo y cosecha mecanizada.
La necesidad de combatir las falsificaciones fue el motor final que impulsó el proceso de certificación. Actualmente, San Carlos concentra la producción de mayor calidad de Argentina y sus envíos ya llegan a mercados como Brasil, Paraguay y Chile, con la expectativa de que el sello de IG eleve el valor del producto hasta en un setenta por ciento.
image
El orégano de San Carlos, en Mendoza, se distingue por su color verde amarillento y una intensidad aromática única, cualidades que le permitieron obtener la primera Indicación Geográfica del mundo para este cultivo.
Las condiciones que hacen único al orégano de San Carlos
La superioridad del orégano de esta región no es accidental, sino que responde a condiciones agroclimáticas únicas en el mundo. La gran amplitud térmica del Valle de Uco y el proceso tradicional de secado al sol, que se extiende entre veinticuatro y cuarenta y ocho horas, permiten una concentración excepcional de aceites esenciales que definen su sabor inconfundible.
Además, San Carlos cuenta con la ventaja competitiva de tener dos cosechas anuales, una en diciembre y otra al final del verano. Este patrimonio natural es ahora el eje del circuito turístico denominado Camino de Indias.
Esta ruta integra emprendimientos de aromáticas con bodegas y aceiteras locales, creando una experiencia sensorial completa. Con el apoyo del Ente Mendoza Turismo, se busca que la Ruta del Orégano se convierta en un atractivo tan potente como los Caminos del Vino, permitiendo que los visitantes descubran la lavanda, el tomillo y el romero que crecen a la sombra de los Andes.
Como afirma la coordinación del proyecto, esta IG no solo certifica el origen, sino que asegura una trazabilidad que abre para San Carlos una puerta definitiva hacia los mercados más exigentes del mundo.