Ese acercamiento se derrumbó en las horas finales. El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, acusó a Canadá de negarse "a cerrar el acuerdo comercial en los términos acordados a principios de esta semana", mientras que el primer ministro Mark Carney anunció la suspensión de las negociaciones y ordenó a sus negociadores regresar a Ottawa, calificando de "injustos" los cambios de último momento propuestos por Washington.
El trasfondo de esta disputa se remonta al mes pasado, cuando Trump amenazó con aplicar aranceles a una lista de productos canadienses que incluía el vino junto con muebles, lácteos, cemento, ropa, cañas de pescar y equipamiento de hockey. Al no acogerse al trato preferencial del acuerdo de libre comercio entre Estados Unidos, México y Canadá (TMEC), estos gravámenes exponen a sectores ya vulnerables —como el vitivinícola— a daños que, según expertos en comercio, podrían derivar en pérdida de empleos y cierre de bodegas y empresas del rubro.
Para la industria del vino, el episodio se suma a un año ya golpeado por las tensiones comerciales: primero el retiro de etiquetas estadounidenses de los estantes canadienses como forma de presión política, y ahora un arancel del 50% que amenaza con encarecer significativamente los productos canadienses en el mercado estadounidense, justo cuando parecía perfilarse una tregua que habría reabierto ese canal comercial.
Carney advirtió que Canadá responderá "dólar por dólar" ante los nuevos aranceles, mientras que un alto funcionario de la Administración Trump aseguró que la oferta estadounidense —ya descartada— habría dejado a Canadá en la mejor posición arancelaria entre los principales socios comerciales de Estados Unidos. Por ahora, no hay nuevas negociaciones previstas.
FUENTE: Reuters con aportes de Redacción +P