¿Cómo evitar la erradicación? Las dos llaves de la vitivinicultura argentina en 2026
Con el consumo en un mínimo histórico de 15,7 litros, la vitivinicultura argentina apuesta a los vinos suaves y la Ley de Edulcoración para salvar sus viñedos.
El contexto de la vitivinicultura argentina enfrenta su momento más delicado de las últimas décadas y un puñado de cifras dejan clara la encrucijada. El Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) registra en 2025 un consumo per cápita de 15,7 litros, el valor más bajo desde que existen estadísticas. Esa cifra representa una caída del 3,68% respecto a los 16,3 litros de 2024 y queda muy lejos de los 29,2 litros que se bebían en 2005.
La comercialización interna acumulada entre enero y diciembre de 2025 bajó un 2,7 %. El vino embotellado se mantuvo prácticamente estable con una contracción mínima del 0,1%, pero el tetrabrik —que explica un tercio del mercado— se desplomó un 6,2%.
En el frente externo el panorama fue aún más duro. Las exportaciones totales cayeron un 6,8%. El vino fraccionado retrocedió un 4,6% y el vino a granel sufrió una baja del 13,6%. La única luz positiva llegó del mosto concentrado, que creció un 3,5%. En valor, el sector despachó vinos por 661 millones de dólares, la cifra más baja desde 2009.
Los datos del INV confirman que la crisis no es solo coyuntural. En 2024 la superficie implantada alcanzó 199.946 hectáreas distribuidas en 22.039 viñedos. Diez años antes eran 226.388 hectáreas y 25.482 viñedos. La pérdida supera las 26.000 hectáreas y cientos de productores optaron por abandonar parcelas enteras ante la falta de rentabilidad.
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Consumo per cápita 2025: 15,7 litros, el más bajo histórico. La Ley de Edulcoración con mosto busca revertir la caída estructural.
Erradicación masiva, un fantasma que Coviar desmiente
Mario González, presidente saliente de la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar), y Fabián Ruggeri, presidente entrante, coincidieron en un punto clave: la erradicación nunca fue una alternativa real. “¿De dónde sacaron que hay que erradicar 70 mil hectáreas? Son números tirados al aire”, cuestionó Ruggeri en diálogo con Infobae.
Así como rechazan la medida que ya está en marcha en regiones emblemáticas para la industria -como California, Francia y España-, desde la industria proponen la diversificación. La uva ya no se destina solo a vino: pasa de uva, uva en fresco y especialmente mosto se convierten en alternativas concretas.
Aquí entra en escena la Ley de Edulcoración con jugos naturales, proyecto impulsado por Mendoza y San Juan que busca reemplazar los jarabes de alta fructosa en bebidas por mosto de uva.
González explica que “uno cuando habla de vitivinicultura se imagina el vino, pero el producto uva se deriva en un montón de aspectos”.
Ruggeri va más allá y afirma que esta ley es vital tanto para la industria como para la salud pública: “El mundo va teniendo esa tendencia hacia lo saludable. Es el momento justo para volver con mucha fuerza entre todos”.
La aprobación de la norma generaría un salto en la demanda de uvas blancas y comunes. Combinada con la posibilidad de exportar más vino blanco a granel, la industria proyecta que, lejos de sobrar, podría comenzar a faltar uva. De esta manera, la ley se transforma en la herramienta concreta que evita cualquier plan de erradicación y mantiene —e incluso expande— la superficie productiva actual.
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Sostenibilidad y competitividad internacional
Coviar mantiene una mirada estratégica de largo plazo. La caracterización de suelos en las distintas provincias aporta “datos duros que muestran a la Argentina con una diversidad enorme con características distintivas”. Esa información técnica marcará la diferencia en futuras exportaciones e inversiones.
Al mismo tiempo, el sector acelera la implementación del sello de vitivinicultura sostenible. González advierte que “va a ser una barrera paraarancelaria muy fuerte si no avanzamos”. El convenio con la Sociedad Rural Argentina para integrar la calculadora de huella de producto con herramientas de gestión organizacional forma parte de ese camino.
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Mario González y Fabián Ruggeri, Coviar: la diversificación con mosto natural reemplaza cualquier plan de erradicación masiva.
Los pendientes
González es claro: “Hace 30 años que no hay créditos accesibles para la actividad”. El sector primario es el que más sufre la baja rentabilidad.
Ruggeri coincide y agrega que la reconversión hacia mayor eficiencia hídrica y energética requiere tiempo: “No pensamos en menos de diez años”.
La incorporación de tecnología resulta indispensable para sostener la calidad, pero el sector financiero debe estar a disposición.
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Superficie de vid: 199.946 hectáreas en 2024 tras perder más de 26.000 en diez años. La Ley del Mosto evita nuevas erradicaciones.
La transformación de la industria
El sector respondió con velocidad inédita a los cambios de gusto. En 2025 migró rápidamente hacia vinos más suaves, más dulces, de menor graduación alcohólica y también sin alcohol.
Esa agilidad demuestra la capacidad de adaptación que permitirá capitalizar las oportunidades que abre la Ley de Edulcoración.
La vitivinicultura argentina se encuentra en un punto de inflexión. Los números duros de 2025 muestran la profundidad de la crisis, pero la hoja de ruta trazada por Coviar —con la Ley de Edulcoración con jugos naturales como columna vertebral— ofrece una salida concreta, sostenible y sin destrucción de viñedos.
Mantener la superficie, diversificar el destino de la uva y recuperar rentabilidad ya no es una opción: es la única estrategia viable para que el vino argentino vuelva a brillar en el mundo.
Fuente: informes INV, infobae con aportes de Redacción +P