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¿Bajarán los costos? El impacto de la privatización del Belgrano Cargas en el campo argentino

¿Podrá la gestión privada finalmente conectar el norte argentino con el mundo o quedará la cosecha récord de 2026 atrapada en un sistema ferroviario obsoleto?

El panorama logístico de Argentina atraviesa una transformación estructural definitiva en este abril de 2026. La formalización de los pliegos para la privatización de Belgrano Cargas y Logística S.A. marca un punto de inflexión para el sector agroexportador.

Tras las demoras operativas registradas durante el último trimestre del año pasado, el Gobierno Nacional ha acelerado el proceso bajo un modelo de Desintegración Vertical, una estrategia que busca atomizar la operación para inyectar eficiencia en un sistema históricamente deficitario.

El modelo de gestión en la era Milei

La implementación del sistema de Open Access o Acceso Abierto representa el núcleo de esta reforma. A diferencia de las concesiones integrales que caracterizaron la década de los noventa, el esquema actual fragmenta el activo en tres unidades de negocio diferenciadas. El Estado Nacional conserva la propiedad de la tierra pero delega la Infraestructura mediante una concesión de mantenimiento de vías.

Simultáneamente, el Material Rodante se somete a una subasta pública de locomotoras y vagones, mientras que los Talleres de reparación entran en una licitación independiente. Este diseño busca fomentar la competencia, aunque genera debates intensos en los despachos corporativos por la obligatoriedad de operar mediante sociedades jurídicas distintas para cada unidad.

Logística para 160 millones de toneladas

El impacto sobre la producción de cereales resulta determinante en un contexto de cosecha récord. Las proyecciones actuales para la campaña 2025/2026 sitúan la producción entre los 148 y 160 millones de toneladas. Esta cifra sin precedentes exige una logística de alta capacidad que el transporte automotor no puede absorber en solitario sin elevar los costos de exportación a niveles prohibitivos.

La privatización promete una reducción de costos logísticos de entre el 20% y el 25% en comparación con el camión, un alivio vital para los productores de las provincias del NOA y NEA.

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El sistema de Acceso Abierto busca reducir los costos de flete para los productores del norte.

El sistema de Acceso Abierto busca reducir los costos de flete para los productores del norte.

Megainversiones en danza

La competitividad del norte argentino depende directamente de la inversión privada, que ya perfila planes por un total de USD 3.000 millones. Estos capitales apuntan a reactivar tramos de vías que hoy permanecen inactivos, complementando la reciente incorporación de 45 vagones nuevos de origen chino.

Esta renovación del material busca asegurar la fluidez del transporte hacia las terminales del Gran Rosario y Bahía Blanca, donde la integración de las propias empresas cerealeras en la gestión ferroviaria agilizaría los tiempos de descarga de manera drástica.

Desafíos del nuevo esquema

Sin embargo, el sector enfrenta desafíos de ejecución. Existe una preocupación tangible respecto a la prioridad de carga. Ante el auge de la minería, especialmente la exportación de litio y cobre, los productores granarios temen que los cupos ferroviarios resulten escasos. Además, la rentabilidad selectiva de los operadores privados podría dejar en el olvido los ramales secundarios, fundamentales para las zonas agrícolas periféricas.

El éxito de este modelo reside en el equilibrio del canon de uso de vía; si el costo de acceso resulta excesivo, la ventaja económica de que el tren represente solo 1/3 del costo por tonelada/km frente al camión se desvanecerá. El Gobierno proyecta un ahorro fiscal de $78.000 millones de pesos anuales, pero el verdadero indicador de éxito será el flujo real de los USD 36.000 millones que el agro prevé ingresar al país este año.

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