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Sale cebolla, entra alfalfa: la clave que impulsa la reconversión productiva en el Valle Inferior

La retracción del cultivo de cebolla y la reorganización del idevi ibedece a varios factores: el clima y las buenas perspectivas para la ganadería, entre las más importantes.

En el Valle Inferior del Río Negro, dentro de la zona delimitada por el Instituto de Desarrollo del Valle Inferior (IDEVI), el mapa productivo atraviesa una transformación importante. Durante los últimos dos períodos, la superficie destinada al cultivo de cebolla experimentó un fuerte repliegue, cayendo en un 40% al pasar de 3.010 hectáreas en la temporada 2024/2025 a 1.853 hectáreas en el ciclo 2025/2026.

Esta reducción responde al comportamiento fluctuante de las exportaciones, fuertemente condicionadas por el mercado de Brasil. Según explica el Secretario de Agricultura de Río Negro, Lucio Reinoso, “el ciclo comercial de la cebolla está supeditado a contingencias climáticas externas. Cuando Brasil enfrenta fenómenos climáticos adversos como El Niño, la demanda de cebolla argentina se dispara, generando picos de precios que incitan a una mayor siembra en las campañas posteriores”. Sin embargo, el retorno de años neutros o secos en el país vecino contrae la demanda exterior y deprime los valores locales, desincentivando la inversión masiva en la región.

A pesar de la merma en la cantidad de hectáreas en el IDEVI, el funcionario remarcó que el sector cebollero exhibe mayores rendimientos por hectárea gracias a la incorporación de tecnología, semillas fiscalizadas y fertilización, al tiempo que la producción se ha reacomodado hacia otros puntos de la provincia como Guardia Mitre, Conesa, Choele Choel, Río Colorado y zonas del Alto Valle orientadas al consumo del cordón de Vaca Muerta.

El Valle Inferior transforma su mapa productivo con un fuerte repliegue en el cultivo de cebolla.

El auge de la forrajería y el incentivo de la ganadería

A la par, el IDEVI ha duplicado el área destinada a cultivos forrajeros, principalmente alfalfa y maíz. La transición se encuentra impulsada por el momento favorable de la ganadería bovina en la región, apuntalado por condiciones climáticas de buen régimen de lluvias.

Antonella Gilardi, productora y vicepresidenta de la Sociedad Rural de Viedma, sostiene que el proceso responde a una dinámica multicausal. Gilardi destaca que si bien la cebolla sigue siendo una alternativa necesaria para la rotación de suelos de acuerdo a los vaivenes del mercado, la disponibilidad de agua de riego e infraestructura en el IDEVI permite que la rotación hacia maíz y alfalfa capture de forma eficiente las oportunidades del mercado cárnico. Desde la perspectiva de los productores, la combinación entre el costo de los granos y el valor de la hacienda posiciona al pastoreo y la suplementación local como una alternativa de mayor rentabilidad y estabilidad a largo plazo.

La rotación hacia maíz y alfalfa busca capturar de forma eficiente las oportunidades del mercado cárnico.

El desafío del maíz y la soberanía alimenticia regional

Pese al incremento en la producción forrajera local, la demanda del sector ganadero aún supera la oferta regional de insumos. Durante la última Exposición Rural realizada en General Conesa, el gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, expuso la necesidad de alcanzar el autoabastecimiento de insumos básicos para evitar la fuga de divisas fuera de la provincia.

Weretilneck precisó que la provincia registra un déficit anual de 103.000 toneladas de maíz. Este faltante obliga a los ganaderos a importar granos y proteínas desde el norte del país, lo que representa una erogación estimada entre 22 millones de dólares al año que salen del circuito económico rionegrino.

Fernanda Neri destaca la versatilidad de la alfalfa para impulsar la producción cárnica y láctea.

La alfalfa como motor forrajero

Catalogada técnicamente como la «reina de las forrajeras», la alfalfa cobra protagonismo en la región. Fernanda Neri, Licenciada en Administración de Empresas Agropecuarias e integrante del área de Producción Animal del INTA Valle Inferior, resalta la versatilidad de este cultivo para integrarse a sistemas tanto de producción cárnica como láctea, adaptándose eficientemente al pastoreo directo como a métodos de conservación.

Esta leguminosa ha experimentado una fuerte expansión en el IDEVI, alcanzando una superficie que supera las 5.000 hectáreas bajo riego. De acuerdo con Neri, el ambiente productivo local potencia el cultivo gracias a la aptitud de los suelos, los elevados niveles de radiación solar y la garantía del recurso hídrico estacional. Asimismo, el incremento del valor económico del forraje se vio impulsado por la habilitación de infraestructura para la confección y exportación de megafardos, consolidando a la alfalfa como una alternativa rentable con proyección internacional.

Los cultivos no se mantienen estáticos en el Valle Inferior. A veces se mueven en base a las coyunturas económicas y cambiarias, otras veces en base a los caprichos del clima. Nunca en base a una planificación estatal. Hoy la estrategia pareciera ser consolidar la siembra de maíz y alfalfa, permitiendo agregar valor en origen y transformar el recurso del suelo y la oferta forrajera directa en kilos de carne constituye hoy el eje central de la reconversión agrícola. Sin embargo queda en el aire la duda respecto a que la intención real de los productores de usar la forrajería para la ganadería local, tal como lo plantea el gobernador de Río Negro.