Alto Valle 2026: la otra cara de la cosecha, trabajadores sin techo ni trabajo
Un informe del RENATRE expone una temporada marcada por miles de trabajadores sin empleo ni contención en el Alto Valle Río Negro y Neuquén.
La temporada frutícola 2025-2026 en el Alto Valle de Río Negro y Neuquén dejó dos problemas en evidencia: el deterioro sostenido de las viviendas destinadas a los trabajadores golondrina y la llegada masiva de personas sin empleo asegurado que el sistema no pudo contener. Un balance del RENATRE —el organismo que registra y fiscaliza a los trabajadores y empleadores del sector rural— expuso una realidad que se repite y se agrava con cada campaña: la llegada de trabajadores sin contrato laboral previo.
"Año tras año hay más falta de mantenimiento de los alojamientos, lo que lleva a que muchas veces sean inhabitables", dijo Giuliano Ruffini, delegado del RENATRE en Río Negro, y resume uno de los hallazgos más preocupantes de las 47 inspecciones que el organismo realizó entre enero y marzo de 2026, en las que fueron relevados 736 trabajadores rurales.
Ruffini aclaró que el control formal de las viviendas es competencia de la Secretaría de Trabajo, pero el RENATRE eleva informes cuando detecta situaciones que lo ameritan y trabaja en coordinación con ese organismo en el territorio. Para Ruffini, el deterioro de las viviendas no puede quedar fuera de la agenda de cara a la próxima campaña: agrava la situación de vulnerabilidad de trabajadores que ya llegaron desde lejos, en muchos casos sin red de contención y con recursos económicos limitados.
Más de 3.000 personas varadas
"Fue atípico: llegaron muchos más trabajadores que otros años sin acuerdo de empleo, incluso con sus familias, en un contexto donde la actividad no estaba en condiciones de absorber esa demanda”, manifestó a su turno Miguel Coliñir, delegado del RENATRE en Neuquén, quien describió así una temporada que desbordó todos los esquemas previstos.
El Alto Valle recibe entre 20.000 y 25.000 personas por temporada. Este año, sin embargo, el flujo superó ampliamente la capacidad de absorción del mercado laboral local y el resultado fue concreto: más de 3.000 trabajadores quedaron varados en la región. San Patricio del Chañar, localidad neuquina con fuerte actividad vitivinícola y frutícola, fue uno de los puntos más críticos. Allí se evidenciaron con mayor intensidad las limitaciones en alojamiento y asistencia: sin trabajo ni techo garantizado, muchos trabajadores permanecieron en espacios públicos, como terminales de transporte y centros de salud.
El nudo del transporte: vienen pero no pueden volver
"Vienen de Tucumán hacia Río Negro y Neuquén sin un trabajo preestablecido, y cuando hay temporadas malas de cosecha, no consiguen trabajo fácilmente y no tienen recursos para regresar”, describió Ruffini poniendo el dedo en la llaga: Tucumán financia el traslado en colectivo hacia el Alto Valle, pero el regreso no está contemplado de la misma manera.
"Al finalizar la temporada con el empleador, algunos empleadores les dan el boleto de regreso. Pero cuando no termina la temporada, muchas veces el pasaje de vuelta se lo tienen que pagar ellos", detalló el delegado.
La propuesta de Ruffini es concreta: "Estaría bueno que, si se arregla un convenio, esos colectivos de regreso se lleven a la gente que no consigue trabajo." Una solución de bajo costo que requiere fundamentalmente voluntad política y coordinación entre provincias emisoras y receptoras, algo que hasta ahora no se ha concretado.
"Es clave fortalecer los controles en origen y durante los traslados, promoviendo que viajen únicamente personas trabajadoras con contratación previa. También es importante sostener mecanismos que faciliten el regreso de quienes no logran insertarse laboralmente", planteó entonces el presidente del RENATRE, José Voytenco.
Fuente: Redacción +P.
En esta nota







