ver más

Brasil desarrolla una nueva pera y abre un interrogante para la Argentina: ¿Puede repetirse la historia de la manzana?

La BRS Áurea, desarrollada por Embrapa, promete mayor productividad, cosecha temprana y adaptación a las condiciones del sur brasileño. El avance abre interrogantes para la oferta exportable del Alto Valle, cuyo principal destino es Brasil.

La aparición de una nueva variedad de pera desarrollada en Brasil comienza a encender una luz amarilla para la fruticultura argentina. La BRS Áurea, creada por la Empresa Brasileira de Pesquisa Agropecuária (Embrapa) en Rio Grande do Sul, no es todavía una amenaza comercial concreta para la oferta exportable del Alto Valle, pero sí constituye una señal que el sector de Río Negro y Neuquén debería seguir con atención: Brasil está buscando desarrollar una producción de peras más adaptada a sus propias condiciones y con capacidad para ampliar la oferta nacional.

El dato adquiere una dimensión especial para la Argentina porque Brasil es, desde hace años, el principal destino de las peras producidas en el Alto Valle de Río Negro y Neuquén. Por eso, cualquier avance significativo en la producción brasileña que permita sustituir fruta importada puede tener consecuencias sobre un mercado estratégico para las exportaciones argentinas.

La historia reciente de la manzana ofrece un antecedente que obliga a mirar el proceso con cautela. Durante la década de 1980, Brasil avanzó en el desarrollo de su producción propia de manzanas y comenzó a desplazar progresivamente a las importaciones, entre ellas las provenientes de la Argentina. El interrogante que comienza a plantearse ahora es inevitable: ¿podría ocurrir algo similar con la pera?

Una variedad pensada para depender menos de las importaciones

Por el momento, sería apresurado afirmar que Brasil está en condiciones de repetir aquel proceso. La producción brasileña de peras continúa siendo nula y el país todavía depende de las importaciones. Sin embargo, la aparición de una variedad como la BRS Áurea muestra que existen esfuerzos concretos para modificar esa situación.

La nueva pera es el resultado de un trabajo de casi dos décadas. Embrapa realizó en 2006, en Vacaria, Rio Grande do Sul, el cruzamiento entre la pera asiática Hosui y la europea Abate Fetel. Después de unos 20 años de selección, evaluación agronómica y validación en diferentes ambientes productivos, la variedad fue inscripta en mayo de 2025 en el Registro Nacional de Cultivares del Ministerio de Agricultura y Ganadería de Brasil.

Su principal fortaleza es precisamente que fue desarrollada pensando en las condiciones brasileñas. La BRS Áurea está recomendada para regiones que registren entre 400 y 600 horas de frío por debajo de los 7,2 grados durante el invierno, un rango que se encuentra en determinadas zonas productoras del sur de Brasil.

Los resultados obtenidos hasta ahora son particularmente interesantes. En las regiones evaluadas de Rio Grande do Sul, la variedad alcanzó rendimientos potenciales de entre 25 y 30 toneladas por hectárea y mostró una cosecha temprana, concentrada principalmente entre el 5 y el 20 de enero. Su ciclo ronda los 106 días entre la plena floración y la maduración.

Esta precocidad puede convertirse en una herramienta importante para Brasil. Una variedad capaz de ingresar al mercado en enero permite adelantar la oferta doméstica y ampliar la ventana de comercialización de fruta nacional. Y allí aparece uno de los puntos que más debería interesar a los productores y exportadores argentinos.

La BRS Áurea combina buenos rendimientos, cosecha temprana y resistencia a enfermedades. Su desarrollo plantea un interrogante estratégico para la Argentina: si Brasil logró sustituir importaciones de manzanas, ¿podría avanzar por el mismo camino con las peras?

La Argentina tiene una fuerte dependencia del mercado brasileño para colocar parte de la producción de peras del Alto Valle. Si Brasil logra aumentar de manera sostenida su producción local, el impacto no necesariamente será inmediato ni significará el cierre de ese mercado para la fruta argentina. Pero sí podría modificar las condiciones de competencia: menor necesidad de importaciones, mayor presión sobre los precios en determinados momentos del año y una creciente exigencia de calidad, condición y continuidad de abastecimiento.

Características de la pera

La BRS Áurea, además, incorpora características agronómicas que podrían facilitar su adopción. En las evaluaciones realizadas mostró resistencia a la entomosporiosis, una de las enfermedades de mayor impacto económico en el cultivo de pera, y una menor susceptibilidad a la mosca de la fruta en comparación con la pera Rocha, una de las variedades importadas y comercializadas en Brasil.

También presenta atributos comerciales atractivos. Sus frutos son medianos a grandes, uniformes y pesan entre 145 y 190 gramos. Durante la maduración, la piel adquiere una tonalidad que va del amarillo anaranjado al dorado, característica que dio origen al nombre Áurea. La pulpa es blanca, crujiente y jugosa, con un sabor equilibrado.

A esto se suma un comportamiento poscosecha que puede resultar determinante para una eventual expansión comercial. En ensayos experimentales, los frutos conservaron una buena calidad para el consumo luego de 90 días de almacenamiento refrigerado a 0,5 °C, seguidos por siete días a 20 °C. En atmósfera controlada, las peras almacenadas durante hasta 165 días a 0,5 °C mantuvieron incluso una mayor firmeza luego de salir de la cámara.

El desarrollo de la BRS Áurea plantea, entonces, una cuestión que excede a una nueva variedad. Lo que está en juego es la evolución de la matriz productiva brasileña.

Brasil posee una enorme demanda interna y las importaciones seguirán siendo necesarias. Ese escenario representa una oportunidad para la Argentina. Pero la incorporación de genética adaptada, la mejora de los rendimientos y la ampliación de las zonas productivas pueden reducir paulatinamente esa dependencia.

Y ahí aparece la comparación con la manzana. El antecedente demuestra que los mercados considerados seguros pueden transformarse cuando el país comprador desarrolla una producción propia competitiva. Brasil no dejó de ser un mercado relevante para la fruta argentina de un día para otro: el proceso estuvo asociado al desarrollo de su propia estructura productiva, a la incorporación de tecnología y a una estrategia destinada a abastecer una porción cada vez mayor de la demanda doméstica.

Con la pera, el punto de partida es diferente y todavía existe una brecha productiva importante. La BRS Áurea no significa que Brasil haya alcanzado el autoabastecimiento ni que las peras argentinas estén a punto de perder su principal mercado. Pero sí puede ser interpretada como una pieza más dentro de un proceso de fortalecimiento de la producción brasileña.

Competir antes de que cambie el mercado

Para Río Negro y Neuquén, la señal debería servir para anticiparse y no para esperar a que el problema aparezca en las estadísticas de exportación. La competitividad del Alto Valle no puede depender exclusivamente de que Brasil continúe necesitando importar peras. Será necesario sostener productividad, calidad, sanidad, conservación, logística y diferenciación comercial, al mismo tiempo que se buscan nuevos destinos.

Brasil todavía necesita importar peras para abastecer su mercado interno, pero el desarrollo de genética propia podría cambiar ese escenario.

También será clave observar qué superficie alcanza la BRS Áurea en los próximos años, qué rendimientos comerciales obtiene fuera de los ensayos experimentales, cómo responde el consumidor brasileño y, fundamentalmente, si Embrapa y el sector privado consiguen acelerar la renovación varietal y la expansión de los huertos.

El desafío argentino, por lo tanto, no está planteado en términos de una amenaza inmediata, sino de una tendencia que conviene tomar en serio.

La pregunta que deja la nueva variedad brasileña es sencilla, pero estratégica: si Brasil consiguió desarrollar una producción de manzanas capaz de reducir fuertemente su dependencia de las importaciones, ¿podrá hacer algo parecido con la pera?

La respuesta todavía está abierta. Pero la BRS Áurea demuestra que Brasil ya comenzó a trabajar sobre una de las piezas fundamentales para encontrarla: una genética propia, adaptada a sus condiciones productivas y pensada para ampliar la oferta nacional.

Para la Argentina, especialmente para el Alto Valle, el mensaje es claro. El mercado brasileño seguirá siendo una oportunidad, pero ya no debería ser considerado un mercado garantizado.

FUENTE: Embrapa con aportes de Redacción +P.