Importaciones de manzanas: junio confirmó que la tendencia alcista sigue vigente
El ingreso de manzanas importadas creció más de 100% respecto de junio del año pasado y consolida un semestre récord, impulsado por la fuerte caída de la producción nacional.
Las importaciones de manzanas continúan creciendo con fuerza en el mercado argentino y el cierre de junio volvió a confirmar una tendencia que comenzó a consolidarse a partir de febrero. Sin embargo, pese al fuerte incremento registrado durante el primer semestre del año, el ingreso de fruta desde el exterior continúa siendo marginal frente al déficit de oferta generado por la fuerte caída de la producción nacional.
Los datos suministrados por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) muestran que durante junio ingresaron al país 972 toneladas de manzanas, un volumen que representa un crecimiento superior al 100% respecto del mismo mes del año pasado. Aunque el dato confirma la tendencia alcista de las importaciones en términos interanuales, en la comparación mensual los volúmenes se mantuvieron prácticamente estables frente a mayo y todavía por debajo del pico registrado en abril, cuando las compras externas superaron las 1.200 toneladas.
La evolución mensual deja en evidencia que el proceso de incremento de las importaciones comenzó a acelerarse desde febrero y respondió a una necesidad concreta del mercado: compensar, aunque sea parcialmente, la menor disponibilidad de fruta nacional provocada por una de las cosechas más reducidas de los últimos años.
El balance del primer semestre confirma con mayor claridad este fenómeno. Entre enero y junio ingresaron al mercado argentino poco más de 3.600 toneladas de manzanas importadas, un volumen que representa un crecimiento del 140% respecto del mismo período de 2025 y un incremento cercano al 220% cuando se compara con el promedio de las cinco campañas anteriores, comprendidas entre 2021 y 2025.
La menor cosecha explica el salto de las importaciones
De esta manera, 2026 se encamina a convertirse en el año con mayores importaciones de manzanas de la última década, marcando un récord para el período analizado. Sin embargo, detrás de este crecimiento no existe un cambio estructural en el abastecimiento del mercado interno, sino una respuesta coyuntural frente a la escasez de producción local.
La principal explicación del aumento de las compras externas se encuentra en la fuerte reducción de la cosecha registrada en el Alto Valle de Río Negro y Neuquén. Diversas estimaciones privadas indican que en algunas zonas productivas las pérdidas alcanzaron hasta el 40% como consecuencia de distintos factores climáticos y productivos.
Esta menor disponibilidad de fruta redujo significativamente la oferta destinada al mercado doméstico. Durante la primera mitad del año, las colocaciones de manzana en el mercado interno disminuyeron aproximadamente un 13% respecto del mismo período del año anterior, generando un faltante superior a las 15.000 toneladas en relación con el nivel habitual de consumo.
En ese contexto, el fuerte crecimiento de las importaciones aparece como un dato relevante, aunque insuficiente para equilibrar la oferta. Si se comparan ambas cifras, las poco más de 3.600 toneladas importadas apenas alcanzan a cubrir menos del 20% del déficit existente en el mercado argentino.
Esto significa que el abastecimiento continúa bajo una fuerte presión y que la escasez de fruta sigue siendo el principal determinante de la evolución de los precios. Las importaciones ayudan a amortiguar parcialmente la falta de producto, pero todavía representan una participación muy reducida dentro del consumo total de manzanas del país.
Un mercado dividido entre la fruta premium y la oferta de menor calidad
La tensión entre oferta y demanda puede observarse claramente en la evolución de los precios, especialmente en aquellos mercados donde existe una mayor demanda por fruta de calidad superior.
En ciudades como Rosario, Córdoba, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) y gran parte del corredor norte del Gran Buenos Aires, las manzanas de mejor calidad alcanzan valores muy elevados debido a la escasez de mercadería que cumple con los estándares requeridos por los consumidores de mayores ingresos.
En algunos puntos de venta orientados a segmentos ABC1, el precio de la manzana premium supera los 6.000 pesos por kilogramo, reflejando el fuerte desequilibrio existente entre la limitada oferta disponible y una demanda que continúa firme para este tipo de productos.
No obstante, esta realidad convive con otra muy distinta en buena parte del país. Un relevamiento realizado durante esta semana en distintos comercios del Partido de La Costa, en la provincia de Buenos Aires, muestra que tanto la manzana nacional como la importada presentan importantes problemas de calidad comercial. En muchos casos, la fruta exhibida en góndola presenta deficiencias en su aspecto, conservación y presentación, características que difícilmente justifican los valores que pagan los consumidores.
En esta región, los precios rondan los 3.000 pesos por kilogramo para gran parte de la oferta disponible, mientras que las manzanas chilenas —que ingresan al mercado argentino a través de diferentes empresas importadoras— rara vez superan los 3.500 pesos por kilo. Sin embargo, estas diferencias de precios responden principalmente a una calidad comercial inferior respecto de la fruta premium que se comercializa en los principales centros urbanos.
Esta situación pone de manifiesto que los problemas de calidad no son exclusivos de la producción nacional. Parte de la fruta importada también presenta limitaciones comerciales, lo que restringe su capacidad para competir dentro de los segmentos de mayor valor agregado.
Actualmente, las manzanas de calidad premium representan apenas entre el 15% y el 20% del volumen total comercializado en el mercado interno. Precisamente esa limitada disponibilidad explica los importantes aumentos de precios observados durante los últimos meses.
Qué puede pasar durante el segundo semestre
De cara al segundo semestre, la mayoría de los analistas coincide en que la firmeza de los precios continuará mientras persista la escasez de fruta de buena calidad. La evolución del mercado dependerá, en buena medida, del estado en que se encuentre la mercadería almacenada en las cámaras de frío, desde donde saldrá una parte importante de la oferta hasta el ingreso de la próxima cosecha.
Si la fruta conservada mantiene buenos estándares de calidad, es probable que los precios permanezcan sostenidos durante los próximos meses. En cambio, si comienzan a aparecer problemas de conservación o deterioro, el mercado podría encontrar un techo para las cotizaciones y comenzar a registrar una corrección, impulsada por una mayor competencia con otras frutas disponibles.
En este escenario también influirá la creciente diversidad de productos presentes en la canasta frutícola. El ingreso de distintas frutas importadas, muchas de ellas con precios competitivos, podría ejercer una presión adicional sobre el consumo de manzanas si las diferencias de calidad y precios se amplían durante la segunda mitad del año.
En cuanto a las importaciones, las perspectivas indican que el fuerte crecimiento observado durante el primer semestre tendería a moderarse en los próximos meses. La necesidad de cubrir parte del déficit interno continuará presente, pero todo indica que las compras externas se estabilizarán luego del fuerte salto registrado en la primera mitad de 2026.
Así, el mercado argentino de manzanas transita un año atípico, caracterizado por una oferta local limitada, importaciones en niveles récord y una marcada segmentación de precios según la calidad de la fruta disponible. Mientras las compras externas ayudan a aliviar parcialmente el faltante, el verdadero desafío seguirá siendo recomponer la disponibilidad de producción nacional para normalizar el abastecimiento y reducir las tensiones que hoy dominan el mercado.
FUENTE: Redacción +P.
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