Fruticultura

La fruticultura demanda asistencia de $7.000 a la Nación

El sector frutícola pide asistencia nacional por 7.000 millones de pesos para afrontar gastos y paliar pérdidas de granizo.

La Federación de Productores de Fruta de Río Negro y Neuquén puso sobre la mesa un pedido formal de asistencia al gobierno nacional de $7.000 millones para sostener a los productores del Alto Valle hasta la próxima temporada. El pedido ya está presentado y fue el eje de una reunión que sostuvieron en Allen dirigentes de la Federación de Productores, con funcionarios de la Secretaría de Agricultura de Nación, de los gobiernos de Río Negro y Neuquén, más representantes de CAFI y el SENASA. Además, adelantaron que se preparan para presentar un plan sanitario contra la carpocapsa, y que en pocos días saldría un documento en conjunto, firmado por todos los actores de la fruticultura, con el plan de trabajo y el financiamiento necesario.

El encuentro se dio después de la apertura del programa de control de mosca de los frutos, cuando todos los actores coincidieron en la región, como el subsecretario de Economías Regionales de la Nación, Martín Giaccio

“El planteo fue fundamentalmente la necesidad de fondos”, explicó Sebastián Hernández, presidente de la Federación, en declaraciones a Agrovalle.

El destino de los fondos tendría dos patas: “Vendrían a acompañar el PAR agroquímico, a fortalecerlo más aún, y para acompañar el financiamiento de capital de trabajo (pago de jornales para realizar las tareas culturales)”.

La urgencia, según Hernández, tiene un origen concreto: “Con esta situación del clima que viene pegando muy fuerte, va a generar un costo adicional dentro de la actividad, dentro de los costos sanitarios”. Esto en referencia a las lluvias, que demandan aplicaciones adicionales de fungicidas.

El agujero que dejó el granizo

EL argumento de mayor peso expresado por los productores, es que durante la temporada aún en curso, el granizo dañó 7.000 hectáreas y obligó a la provincia a prorrogar créditos por más de 3.000 millones de pesos.

“Eso generó un pozo, un agujero negro, por lo tanto el faltante de fondos es importantísimo”, describió Hernández. El productor venía pagando los fondos anteriores y se había generado un círculo virtuoso, pero según reconoció el dirigente, este año “no hubo el recupero que se necesitaba para poder seguir generando la cadena de financiamiento”. Por eso, explicó, se buscan fondos nacionales para que el circuito vuelva a girar y los productores puedan “financiarse y llegar a la próxima temporada”.

El esquema sería el mismo que en otras ocasiones: los fondos llegan a la provincia, que los redirige como financiamiento a la actividad. En el caso del PAR, el productor lo toma ahora y empieza a pagarlo en cinco cuotas a partir de abril, como todos los años. Para el capital de trabajo, la meta es tener los fondos disponibles entre noviembre y diciembre, con un período de gracia antes de empezar a devolver.

En la reunión, el pedido quedó en manos de Martín Chaco, a cargo de economías regionales de la Secretaría de Agricultura de Nación. “Le planteábamos que generara los contactos para que estos fondos se pudieran cerrar, y se pudieran firmar los acuerdos”.

El tema también viajó a Buenos Aires esta semana con Facundo Fernández, quien según Hernández seguramente lo incluirá en su agenda. “Entendemos que el PAR agroquímico es importantísimo. Todavía hoy no se ha podido lanzar, y estamos esperando la aprobación, que esperemos que en estos días suceda”, señaló.

Carpocapsa: o todos o nadie

El otro frente atacado fue el sanitario, debido a que el sector trabaja en la implementación de un programa conjunto de control de carpocapsa y la próxima se semana prevé avanzar en un documento común entre la Federación, CAFI y el SENASA para salir a buscar el financiamiento.

“Hoy creo que estamos totalmente de acuerdo todos en que necesitamos un programa que abarque a la toda la actividad, para que podamos trabajar la sanidad no solo a nivel individual, sino a nivel de conjunto”, planteó Hernández. El objetivo incluye sumar a “ese 30 por ciento de productores o empresas que están fuera de los protocolos”, sobre todo de los requisitos sanitarios que demanda Brasil.

La propuesta retoma el esquema de bloques y seguimiento de un programa anterior que, según el dirigente, “supo ser exitoso y generó una ayuda enorme para el sector”, pero que se cayó por falta de continuidad financiera. “Quedamos los productores individualmente haciendo las tareas”, lamentó. Por eso, la evaluación pasa por dos preguntas: cómo financiar los primeros tres años y de dónde sacar los recursos para sostenerlo después.

En el centro del problema aparecen las chacras abandonadas. “El productor que hace un esfuerzo extraordinario para mantener la sanidad, se ve perjudicado por aquellas propiedades que están abandonadas, que generan una contaminación de la plaga importantísima”, describió. Y aclaró: “No son muchas las chacras, y hay que aclararlo, pero están”.

El argumento también es económico: trabajar en conjunto, sostuvo, ahorra plata porque cada productor no carga solo con el gasto. Aun así, Hernández admitió que este año será difícil incorporarlo: “Ya estamos en vísperas de una nueva temporada, los dispensers se están poniendo, las trampas también, y se están empezando a hacer las primeras aplicaciones”.

Aplicaciones que se lavan

El clima completa el complejo cuadro que atraviesa la fruticultura. Las lluvias dejaron ventanas de tiempo muy cortas para hacer las aplicaciones, y pusieron a la sarna entre las principales preocupaciones del sector. “Aunque quieras, te encontrás con el monte muy húmedo. Se han frenado los riegos, no están regando los productores”, relató Hernández.

El frío y el agua también golpearon la manzana. Tras una floración “muy, muy grande, ahora aparece un corrimiento importante. “Hubo uno o dos días de temperaturas que acompañaron y pudieron generar algo de cuaje, pero visualmente la manzana está mostrando un corrimiento importantísimo, todo debido al clima, a las lluvias, al frío”, explicó. A eso se suma el atraso en la aplicación de raleadores.

El fin de semana las máquinas pudieron trabajar sábado y domingo, pero el lunes volvió a llover fuerte, por ejemplo en Allen. El problema es que el producto aplicado no llega a cumplir su función: “Si tenés que ingresar y a los dos o tres días te llueve, te lava la planta. Terminás haciendo reingresos y reingresos y reingresos, y eso genera un costo adicional enorme al productor”.

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