Manzana

La manzana mantiene precios récord en el mercado interno y complica las exportaciones

Aunque en abril la manzana registró una leve baja mensual, la fruta continúa exhibiendo uno de los valores en dólares más altos de las últimas campañas.

El precio de la manzana en el mercado interno argentino alcanzó durante abril un promedio de 3.970 pesos por kilo, según los últimos datos oficiales difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). La cifra representa una caída intermensual del 2,5% respecto de marzo, cuando el valor promedio en góndola se había ubicado en 4.072 pesos por kilo.

Sin embargo, más allá de esta leve retracción mensual, el escenario general continúa mostrando un comportamiento muy favorable para la fruta en el mercado doméstico. La baja registrada en abril contrasta con el avance del Índice de Precios al Consumidor (IPC), que durante ese mismo mes creció 2,6%. Es decir, mientras la inflación general siguió avanzando, el precio de la manzana mostró un descenso moderado.

Los datos reflejan una tendencia claramente marcada durante el primer tramo de 2026. Salvo enero, los meses de febrero, marzo y abril evidenciaron una baja gradual en los valores de la fruta. Detrás de este comportamiento aparece un factor determinante para la actividad frutícola: la estacionalidad.

El peso de la cosecha en los precios

La evolución de los precios de la manzana responde históricamente al ingreso de la cosecha al mercado. Durante los primeros meses del año aumenta significativamente la oferta disponible y eso genera una presión bajista sobre los valores.

El fenómeno se explica por la llegada masiva de fruta fresca proveniente de las zonas productoras del Alto Valle y otras regiones -en mucho menor proporción- frutícolas del país. Con una mayor disponibilidad en el mercado, los precios tienden naturalmente a moderarse.

Sin embargo, cuando se observa la serie estadística más amplia, el comportamiento cambia de manera notoria en la segunda mitad del año. Desde julio de 2024 y especialmente durante noviembre, diciembre y enero de 2026, los precios mostraron fuertes incrementos.

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La explicación vuelve a estar vinculada a la dinámica de oferta y demanda. A medida que avanza el año, disminuye la disponibilidad de fruta fresca y la oferta se vuelve más limitada. Paralelamente, mejora la calidad del producto almacenado y seleccionado para comercialización, situación que históricamente impulsa subas importantes en los valores.

Por esa razón, aunque abril mostró una leve baja mensual, el contexto general continúa siendo muy favorable para el negocio de la manzana en el mercado interno.

Precios altos medidos en dólares

Uno de los aspectos más relevantes del actual escenario es que, pese a la caída observada en pesos, los precios medidos en dólares continúan ubicándose en niveles históricamente elevados.

Durante abril, el valor promedio de la manzana en góndola se ubicó en 2,87 dólares por kilo. Aunque el dato resultó levemente inferior al de marzo, cuando había alcanzado los 2,89 dólares, sigue siendo uno de los registros más altos de los últimos años para esta época.

La comparación estacional resulta clave. Abril suele ser un mes con mayor disponibilidad de fruta debido al ingreso de la cosecha, situación que normalmente presiona los precios a la baja. Sin embargo, en 2026 los valores en dólares permanecieron muy elevados.

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De hecho, distintos referentes del sector coinciden en señalar que abril de este año se posicionó entre los precios al consumidor más altos registrados en dólares durante al menos las últimas seis campañas.

Menor oferta y caída del abastecimiento

El principal factor detrás de este fenómeno es la menor oferta de fruta en el mercado interno. Los datos difundidos por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) muestran una caída importante en los ingresos de manzana destinados al consumo doméstico.

Durante el primer cuatrimestre de 2026 se orientaron al mercado interno argentino unas 69.400 toneladas de manzana. El volumen representa una baja interanual superior al 7% y una caída cercana al 10% respecto del promedio de los primeros cuatrimestres registrados entre 2021 y 2025.

La magnitud de la retracción resulta significativa si se analiza la serie histórica. El primer cuatrimestre de 2026 aparece como uno de los más bajos de las últimas diez campañas. Solamente en 2019 se había observado un volumen inferior, con aproximadamente 68.300 toneladas destinadas al mercado interno durante ese período.

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Este escenario confirma que la menor disponibilidad de fruta está impactando de manera directa sobre los precios. La relación es clara: menos oferta genera una mayor tensión sobre el mercado y sostiene valores elevados en góndola, incluso en plena temporada de cosecha.

A la menor producción disponible se suma otro factor determinante: la calidad de la fruta. En esta campaña, gran parte de la manzana que llega al consumidor presenta una calidad superior, aspecto que también contribuye a justificar precios más altos.

Dentro del sector consideran que el consumidor está convalidando esos valores debido a la mejora en la presentación y conservación del producto. La combinación entre menor oferta y mejor calidad termina generando un escenario particularmente favorable para las empresas que comercializan fruta en el mercado doméstico.

Exportaciones en retroceso

El fuerte atractivo del mercado interno comienza a tener consecuencias directas sobre el comercio exterior. Distintos exportadores regionales advierten que las ventas externas de manzana caerán durante la presente campaña debido a los elevados precios que se están logrando en Argentina.

Un importante empresario frutícola explicó a +P que actualmente el mercado interno ofrece retornos muy superiores a los obtenidos en el exterior, especialmente cuando los valores se miden en dólares. Según señaló, existe además un atraso cambiario que favorece las cotizaciones domésticas y reduce la competitividad exportadora.

“Hoy el mercado interno paga muy bien y permite cobrar rápidamente. Exportar implica tiempos mucho más largos y márgenes mucho menores”, resumió una fuente del sector.

Las primeras proyecciones privadas indican que las exportaciones podrían caer entre un 20% y un 25% durante la campaña actual.

El contexto internacional tampoco ayuda. En Europa, uno de los destinos de la fruta argentina, los precios de la manzana atraviesan un período de debilidad debido a los elevados stocks almacenados en cámaras frigoríficas. La sobreoferta existente en distintos países del viejo continente está presionando las cotizaciones internacionales a la baja, reduciendo aún más el atractivo exportador para las empresas argentinas.

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Con precios externos deprimidos y un mercado interno que ofrece mejores retornos inmediatos, muchas firmas comenzaron a reorientar parte de su oferta originalmente destinada a exportación hacia el consumo doméstico.

La importancia financiera del mercado interno

Más allá de los precios, el mercado interno presenta otra ventaja clave para las empresas frutícolas: la liquidez. La comercialización local permite cobrar en plazos considerablemente más cortos que las operaciones de exportación.

Cuando la fruta se destina a mercados de ultramar o incluso a destinos regionales latinoamericanos, el ingreso del dinero puede demorar semanas o meses, generando una necesidad financiera muy importante. En un contexto argentino marcado por las elevadas tasas y la falta de financiamiento accesible para las economías regionales, contar con ingresos rápidos se vuelve fundamental para las empresas.

Por eso, el mercado interno no solo ofrece mejores precios, sino también una herramienta financiera clave para sostener la operatoria cotidiana. Esta combinación entre rentabilidad y liquidez explica buena parte de las decisiones comerciales que están tomando actualmente las compañías frutícolas.

Comportamiento dispar entre las frutas

Los datos del INDEC también muestran comportamientos muy diferentes entre las distintas frutas relevadas dentro de la canasta del IPC. Durante abril, el producto que registró la mayor caída mensual fue el limón, con un retroceso del 15%. Le siguió la banana, que cayó 5,8% intermensual.

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En ese contexto, la baja del 2,5% registrada por la manzana aparece como relativamente moderada. La excepción fue la naranja, cuyos precios crecieron 9,5% durante abril. La comparación deja en evidencia que, pese al descenso observado, la manzana mantuvo una posición mucho más sólida que otros productos frutihortícolas.

Cuando se analizan los últimos doce meses, la recuperación de precios de la manzana resulta todavía más contundente. Los valores interanuales muestran incrementos que superan ampliamente la evolución general del índice de precios al consumidor.

El limón y la naranja también registraron subas importantes, incluso superiores en algunos casos a las de la manzana. La banana, en cambio, mantuvo un comportamiento mucho más alineado con la inflación general.

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Este escenario confirma que la manzana continúa siendo uno de los productos con mejor desempeño dentro del segmento frutícola argentino.

Lo que viene para el resto de la campaña

Las perspectivas para los próximos meses indican que la oferta de fruta fresca seguirá disminuyendo progresivamente. Con una menor disponibilidad, el mercado interno podría continuar mostrando precios sostenidos, especialmente si se mantiene la actual dinámica de consumo y calidad.

Al mismo tiempo, las exportaciones tenderían a reducirse aún más debido a la pérdida de competitividad y a los bajos retornos observados en el exterior.

La consecuencia inmediata sería una mayor orientación de fruta hacia el mercado doméstico, profundizando la estrategia que muchas empresas ya comenzaron a implementar. En definitiva, la campaña 2026 aparece marcada por un fenómeno particular: un mercado interno extremadamente firme, con precios históricamente altos en dólares, menor oferta de fruta y exportaciones en retroceso.

Para las empresas frutícolas, el negocio local se transformó en el principal sostén económico y financiero del sector. La combinación entre mejores precios, rápida disponibilidad de caja y menor rentabilidad exportadora está redefiniendo la estrategia comercial de buena parte de la actividad.

Mientras tanto, el consumidor argentino sigue enfrentando valores elevados en góndola para una fruta que, pese a las bajas estacionales recientes, continúa mostrando uno de los niveles de precios más altos de los últimos años.

FUENTE: Redacción +P.

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