Las exportaciones de manzanas chilenas pierden impulso: caen 2% y perforan las 400.000 toneladas
El fuerte retroceso registrado en julio cambió la tendencia que se observaba desde 2023. Aunque los embarques disminuyeron, el aumento del valor FOB promedio permitió sostener los ingresos frente a la campaña anterior.
Las exportaciones de manzanas de Chile, uno de los principales actores del comercio internacional de esta fruta, comenzaron a mostrar un cambio de tendencia durante la presente temporada. Entre enero y julio de 2026, los embarques totalizaron poco más de 398.600 toneladas, volumen que representa una caída cercana al 2% interanual y una disminución de una magnitud similar respecto del promedio de las últimas cinco campañas, correspondientes al período 2021-2025.
Los datos surgen de las estadísticas de la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias de Chile (ODEPA) y marcan un quiebre respecto del comportamiento que venía mostrando el comercio exterior de manzanas chilenas. Hasta junio, las colocaciones mantenían una trayectoria de crecimiento frente a los registros del año anterior. Sin embargo, el fuerte retroceso registrado durante julio terminó modificando el balance acumulado y llevó nuevamente los embarques por debajo de la barrera de las 400.000 toneladas.
La evolución resulta especialmente significativa porque, tomando como referencia los primeros siete meses de cada año, las exportaciones habían comenzado a recuperarse desde el piso registrado en 2023. La actual campaña interrumpe así una tendencia ascendente que había permitido recuperar parte del terreno perdido en los años anteriores.
Un mercado que venía recuperándose
El análisis de la última década permite observar importantes variaciones en los volúmenes exportados por Chile. Durante los primeros siete meses de cada año, el máximo de la serie se alcanzó en 2018, mientras que el menor registro se produjo en 2023.
A partir de ese último año comenzó una recuperación de los embarques. La campaña 2024 y posteriormente la de 2025 mostraron una evolución positiva, consolidando la expectativa de una continuidad en el crecimiento de las exportaciones. En ese contexto, el resultado de los primeros siete meses de 2026 adquiere relevancia porque interrumpe esa secuencia.
Con 398.600 toneladas acumuladas, Chile se encuentra por debajo tanto del registro del mismo período de 2025 como del promedio correspondiente a las últimas cinco temporadas. Si bien la diferencia no es de una magnitud que permita hablar de un desplome del comercio exterior, sí confirma un cambio en la dinámica que deberá seguirse de cerca durante los próximos meses.
Uno de los elementos centrales para explicar el resultado aparece en julio. Mientras que hasta junio las estadísticas mostraban un desempeño favorable, el comportamiento del séptimo mes fue marcadamente diferente.
Julio, el mes que cambió la tendencia
Durante julio, Chile exportó alrededor de 79.500 toneladas de manzanas, según las estadísticas de ODEPA. El volumen representa una caída del 23% frente a las aproximadamente 103.000 toneladas colocadas en el mercado internacional durante julio de 2025.
La magnitud del retroceso mensual fue suficiente para modificar el balance acumulado de la temporada. De esta manera, un primer semestre que había mostrado señales de fortaleza terminó dando paso a un acumulado negativo al cierre de julio.
El dato también muestra que la evolución mensual continúa siendo determinante para el comportamiento de la campaña. En lo que va de 2026, cuatro de los siete meses registraron volúmenes de exportación superiores a los alcanzados durante los mismos meses de 2025. Sin embargo, la caída de julio fue lo suficientemente pronunciada como para compensar buena parte de esas ganancias acumuladas durante los meses anteriores.
Para los analistas del mercado chileno, el comportamiento observado responde a una tendencia que se había proyectado desde comienzos de la temporada y que finalmente comenzó a materializarse durante el invierno austral.
La evolución de julio, por lo tanto, no debe interpretarse solamente como un dato aislado. Su impacto sobre el acumulado pone de manifiesto que la campaña 2026 podría cerrar un ciclo de recuperación que había comenzado después de los mínimos registrados en 2023.
Menos toneladas, pero mejores valores
El escenario presenta, sin embargo, una particularidad que permite matizar la caída de los volúmenes: los ingresos por exportación no solo no retrocedieron en la misma proporción, sino que crecieron.
De acuerdo con la evolución de los valores FOB, el monto total generado por las exportaciones de manzanas durante los primeros siete meses de 2026 logró superar, aunque marginalmente, al obtenido durante el mismo período de la temporada anterior.
Esta situación se explica por el incremento registrado en el precio promedio de exportación. Es decir, Chile está enviando menos manzanas al exterior, pero cada kilogramo comercializado está generando un valor mayor.
El comportamiento de los precios permite comprender por qué una disminución cercana al 2% en el volumen no se tradujo en una baja equivalente en el valor total exportado. El mercado está absorbiendo parte de la menor disponibilidad mediante precios FOB promedio superiores a los de la campaña anterior.
Durante los primeros siete meses de 2026, el valor FOB promedio se ubicó en torno a US$1,12 por kilogramo. La cifra representa un crecimiento del 2% interanual y, al mismo tiempo, un incremento del 11% frente al promedio de las últimas cinco campañas.
El dato es relevante para la industria porque muestra que el deterioro de los volúmenes está siendo parcialmente compensado por una mejora en el valor obtenido por cada kilogramo exportado.
Una década marcada por fuertes diferencias
La comparación histórica también permite dimensionar el actual escenario. En términos de valor, los primeros siete meses de 2018 constituyeron el punto máximo de la última década, con exportaciones de manzanas por aproximadamente US$589 millones.
El extremo opuesto se produjo en 2022, cuando los ingresos se ubicaron en torno a los US$362 millones.
Entre ambos registros se observa un mercado condicionado tanto por la evolución de los volúmenes como por los precios internacionales. La trayectoria demuestra que una mayor cantidad de fruta exportada no necesariamente se traduce en mayores ingresos y, del mismo modo, que una reducción de los embarques puede ser parcialmente compensada por mejores precios.
La campaña 2026 constituye precisamente un ejemplo de esta última situación. La disminución de las toneladas enviadas al exterior no impidió que el valor acumulado superara ligeramente al de 2025.
Para el sector productor y exportador chileno, el comportamiento de los precios se convierte así en un factor fundamental. El aumento del valor FOB promedio contribuye a sostener los ingresos de la actividad en un momento en el que los volúmenes muestran señales de debilitamiento.
El desafío para los próximos meses
El resultado de julio introduce un nuevo elemento de incertidumbre para el comercio exterior de manzanas chilenas. El principal interrogante será determinar si la caída registrada durante ese mes constituye un episodio puntual o si, por el contrario, representa el comienzo de una etapa de menor disponibilidad exportable.
La respuesta dependerá de la evolución de los embarques durante los próximos meses, pero también del comportamiento de los precios internacionales. Si los valores FOB consiguen mantenerse en niveles superiores a los de las últimas campañas, la industria podría amortiguar parte del impacto de una eventual reducción de los volúmenes.
Por ahora, las estadísticas de ODEPA muestran un mercado que dejó atrás la dinámica expansiva observada desde 2023. Los 398.600 toneladas exportadas hasta julio, la caída interanual cercana al 2% y, especialmente, el retroceso del 23% registrado en julio constituyen señales concretas de ese cambio.
Al mismo tiempo, el incremento del precio promedio hasta US$1,12 por kilo, con una mejora del 2% interanual y del 11% respecto del promedio 2021-2025, introduce un contrapunto positivo.
Así, la campaña chilena de manzanas llega a su tramo actual con menos volumen, pero mayor valor por kilogramo. El equilibrio entre ambas variables será determinante para definir el resultado final de la temporada y permitirá establecer si la caída observada en los embarques representa solamente una pausa dentro de la recuperación iniciada en 2023 o el comienzo de un nuevo ciclo para uno de los principales productos frutícolas de exportación de Chile.
FUENTE: Redacción +P con el aporte estadístico de ODEPA.
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