importaciones

Las importaciones de manzanas alcanzaron en 2026 su mayor nivel en una década

Las importaciones argentinas superaron las 4.200 toneladas entre enero y julio, un 110% más que en el mismo período de 2025.

Las importaciones de manzanas mantuvieron durante julio la tendencia creciente que vienen mostrando a lo largo de 2026 y consolidaron un escenario inédito para el mercado argentino. De acuerdo con los datos suministrados por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), durante julio ingresaron al país 615 toneladas de manzanas, volumen que representa un incremento interanual cercano al 40%.

El dato confirma el crecimiento de la participación de la fruta importada en el abastecimiento del mercado interno, aunque también muestra una desaceleración respecto del mes inmediatamente anterior. En junio se habían importado 972 toneladas, por lo que el volumen registrado en julio implicó una caída mensual del 36,7%.

Un récord de importaciones en los primeros siete meses

Más allá de esta disminución respecto de junio, el comportamiento acumulado durante los primeros siete meses del año marca un récord. Entre enero y julio de 2026, las importaciones de manzanas superaron las 4.200 toneladas, un volumen que no tiene antecedentes en los últimos diez años para ese mismo período.

El máximo mensual de la serie reciente también se produjo este año. En abril de 2026 se alcanzó un pico de 1.213 toneladas importadas, convirtiéndose en el mayor registro mensual de los últimos años. La evolución posterior, aunque con oscilaciones, mantuvo a las compras externas en niveles significativamente superiores a los observados en temporadas anteriores.

El acumulado enero-julio permite dimensionar con mayor claridad la magnitud del fenómeno. Las más de 4.200 toneladas importadas representan un crecimiento interanual del 110%. Pero el dato resulta todavía más significativo cuando se lo compara con el promedio de los primeros siete meses de los cinco años anteriores, correspondiente al período 2021-2025. En ese caso, el incremento alcanza aproximadamente el 200%.

De esta manera, 2026 se encamina a convertirse en el año de mayor ingreso de manzanas importadas de la última década. Si se toma como referencia el período enero-julio, el contraste es contundente: mientras este año se superaron las 4.200 toneladas, el piso de la serie se registró en 2019, con poco más de 200 toneladas.

La fruta importada gana participación en el mercado interno

Sin embargo, el fuerte crecimiento de las importaciones todavía tiene una incidencia relativamente limitada sobre el volumen total de manzanas comercializadas en el mercado interno. Según los datos del SENASA, durante los primeros siete meses de 2026 se comercializaron en el país poco más de 129.600 toneladas de manzanas.

Sobre ese total, las aproximadamente 4.200 toneladas importadas representan alrededor del 3,5% del mercado interno. Es decir, pese al salto registrado en las compras externas, más del 96% de las manzanas comercializadas continúa teniendo origen en la producción local.

El cambio adquiere mayor relevancia cuando se compara con el año pasado. Durante los primeros siete meses de 2025 se habían comercializado aproximadamente 135.400 toneladas de manzanas, mientras que las importaciones representaban apenas el 1,4% de ese mercado. En términos de participación, por lo tanto, la presencia de fruta importada prácticamente se triplicó en apenas un año.

La explicación central de este proceso se encuentra en la menor disponibilidad de fruta nacional. La producción de manzanas del Alto Valle de Río Negro y Neuquén sufrió una merma significativa durante la presente temporada, como consecuencia de diferentes factores climáticos y productivos.

Las pérdidas estimadas se ubicaron entre el 15% y el 30%, dependiendo de las localidades y de la intensidad con la que impactaron fenómenos como las heladas y el granizo. A esto se sumó el denominado añerismo o alternancia productiva, un fenómeno habitual en determinadas plantaciones frutícolas que puede provocar una menor producción después de una campaña de alta carga.

Menor oferta local y precios mayoristas en alza

El resultado fue una reducción de la oferta destinada al mercado interno. De acuerdo con los datos disponibles, durante los primeros siete meses del año el volumen de manzanas ofrecido en el mercado doméstico se redujo aproximadamente un 12% en términos interanuales.

En ese contexto, las importaciones aparecen como una herramienta para complementar una oferta nacional que resultó insuficiente para satisfacer la demanda. La fruta proveniente principalmente de Chile encontró, además, un escenario comercial favorable debido a la combinación entre la escasez relativa de producción local y las condiciones del tipo de cambio.

El incremento de las importaciones no sólo se refleja en los volúmenes comercializados, sino también en la evolución de los precios mayoristas. En este punto, el Mercado Central de Buenos Aires constituye una referencia relevante para analizar el comportamiento de las cotizaciones.

El Mercado Central comercializa aproximadamente el 35% del total de las manzanas del país, por lo que sus valores mayoristas funcionan como uno de los principales indicadores para observar la evolución de los precios de la fruta en el mercado interno.

Los registros muestran que las manzanas importadas se ubicaron entre las de mayor valor. La variedad Granny Smith importada alcanzó aproximadamente los 3.555 pesos por kilo, mientras que la Red Delicious importada se ubicó en torno de los 3.500 pesos por kilo.

Muy cerca de esos valores apareció una variedad que está ganando espacio entre los consumidores argentinos: la manzana Kissabel, una nueva variedad de pulpa roja que logró una cotización cercana a los 3.300 pesos por kilo en el mercado mayorista.

Entre las variedades nacionales también se observaron precios elevados, particularmente en productos de calidad premium. Las Granny Smith y Red Delicious argentinas de mayor calidad alcanzaron valores levemente superiores a los 3.000 pesos por kilo.

Chile gana espacio ante la falta de manzana argentina

El comportamiento de los precios es consistente con el escenario de menor oferta que atraviesa el mercado. Cuando la disponibilidad de fruta disminuye, la presión sobre los valores mayoristas tiende a incrementarse, especialmente en aquellas variedades y calidades que cuentan con una demanda sostenida.

La combinación de menor producción local, precios atractivos y condiciones cambiarias favorables contribuyó así a generar un espacio para la fruta importada, que proviene en su totalidad de Chile. En particular, la manzana chilena logró incrementar su presencia en un mercado que se volvió más atractivo para los exportadores debido a la necesidad de complementar la oferta doméstica.

El fenómeno, sin embargo, requiere ser observado con cierta perspectiva. Aunque el crecimiento porcentual de las importaciones resulta extraordinariamente elevado, las más de 4.200 toneladas ingresadas entre enero y julio representan todavía una fracción relativamente pequeña del consumo total. El dato más significativo no es tanto el volumen absoluto como la velocidad con la que aumentó su participación.

En apenas un año, la incidencia de las importaciones pasó de alrededor del 1,4% al 3,5% del mercado interno. Ese cambio refleja una transformación relevante en la estructura del abastecimiento, impulsada fundamentalmente por una coyuntura de menor oferta nacional.

Por ahora, la producción del Alto Valle continúa siendo la principal fuente de abastecimiento del mercado argentino. Pero la temporada 2026 dejó en evidencia que, ante una caída importante de la cosecha local, la oferta externa puede ocupar rápidamente un espacio mayor.

La menor cosecha en el Alto Valle, afectada por heladas, granizo y añerismo, redujo la oferta local y abrió espacio para un fuerte crecimiento de las compras externas.

La menor cosecha en el Alto Valle, afectada por heladas, granizo y añerismo, redujo la oferta local y abrió espacio para un fuerte crecimiento de las compras externas.

Así, el récord de importaciones registrado durante los primeros siete meses del año no constituye un fenómeno aislado. Es el resultado de la convergencia de varios factores: una menor cosecha en las principales zonas productoras, daños provocados por heladas y granizo, el comportamiento alternante de las plantaciones, una reducción de la oferta interna y precios mayoristas elevados.

Mientras las importaciones de julio mostraron una corrección respecto del pico alcanzado en abril y del volumen registrado en junio, el acumulado anual mantiene una tendencia claramente ascendente. Con más de 4.200 toneladas ingresadas hasta julio, 2026 ya se convirtió en el año de mayor importación de manzanas de la última década para ese período.

El dato marca, además, un cambio en la composición del mercado que deberá seguirse durante los próximos meses. Si la oferta nacional continúa limitada y los precios internos permanecen en niveles atractivos, la participación de la fruta importada podría seguir creciendo.

La evolución de las importaciones será, por lo tanto, un indicador clave para entender cómo se equilibra el mercado argentino de manzanas frente a una temporada marcada por una menor disponibilidad local. El récord alcanzado en 2026 muestra que, aunque la fruta nacional continúa dominando ampliamente el mercado, la manzana importada dejó de ocupar un lugar marginal y adquirió una presencia cada vez más visible en las góndolas y en los canales mayoristas del país.

FUENTE: Redacción +P con el aporte estadístico del SENASA.

En esta nota

Las más leídas