Emergencia apícola: la bacteria que pone en riesgo al sector en Patagonia, según los especialistas
¿Un brote aislado podría amenazar la recuperación apícola patagónica? Expertos alertan sobre riesgos, pero destacan manejo preventivo como clave.
La loque americana, causada por la bacteria Paenibacillus larvae, representa una amenaza significativa para las colmenas de abejas melíferas. Se trata de una infección bacteriana que afecta principalmente a la cría, provocando pudrición y muerte de las larvas. Esta enfermedad es noticia porque este mes se registró un brote en Río Negro por el cual SENASA incineró 15 colmenas.
En este contexto, Salvador San Gregorio, referente apícola del INTA, explicó que la bacteria persiste en forma latente hasta 35 años, resistiendo temperaturas extremas y sequedad. Solo activa su fase vegetativa cuando se dan condiciones favorables emergen.
En Río Negro, el brote resalta vulnerabilidades. La bacteria se transmite durante la alimentación de larvas por abejas adultas, generando un olor desagradable y obligando a las obreras a remover a las crías infectadas. Esto reduce nacimientos, debilita colmenas y promueve enjambres, potenciales vectores de contagio. San Gregorio enfatiza que restos de cría, polen o miel en colmenas abandonadas atraen abejas de apiarios vecinos, extendiendo la infección.
“Es un problema”
En diálogo con +P, Guillermo Grosvald, de la Cooperativa de Apicultores del Comahue, indica que brotes como este son excepcionales, con años sin incidencias similares. Sin embargo, el pillaje puede propagar la enfermedad hasta 5 o 6 km alrededor, demandando revisiones intensas.
“Es una enfermedad en la zona, todos los agricultores la estudiamos y tratamos de descubrirla con tiempo porque es un problema. Con un buen manejo del apiario no debería aparecer”, aseguró.
Y agregó que “van a tener que hacer una revisión más intensa porque puede haber habido pillaje y puede haber trasladado hasta 5 o 6 km alrededor, por lo menos y hay que ver cuánto tiempo pasó la enfermedad”.
Este brote coincide con un repunte nacional: Argentina exportó 84.000–85.000 toneladas de miel el año pasado, manteniendo niveles en 85.000 toneladas para las dos últimas cosechas.
Respuesta del sector apícola
El sector apícola argentino adopta manejo integrado para contrarrestar amenazas como la loque americana. Grosvald detalla prácticas estrictas: cuadernos de campo registran sanidad, genética, alimentación y suplementación. Colmenas fuertes, con 50.000 a 60.000 abejas, desarrollan inmunidad natural, considerando la colmena como un superorganismo con reina, obreras y zánganos en equilibrio.
En Río Negro, la cooperativa enfatiza prevención. Un caso reciente involucró aislamiento y análisis por Senasa, descartando loque pese a síntomas confusos. Este enfoque evita plagas, manteniendo brotes como excepciones.
Por su parte, San Gregorio advierte sobre presencia bacteriana en colmenas, herramientas y entorno, urgiendo vigilancia constante. Enjambres patagónicos, comunes en valles norteños, exigen monitoreo para prevenir transmisión.
Perspectivas ante desafíos bacterianos
El brote en Río Negro subraya necesidad de colaboración entre productores, INTA y Senasa. Grosvald afirma que no altera operaciones diarias, con apicultores siempre atentos. Integrando sanidad y genética, el sector fortalece colmenas contra infecciones.
Este incidente recuerda que, pese a avances, bacterias persistentes como Paenibacillus larvae requieren innovación continua. Apicultores en Río Negro, con experiencia cooperativa, posicionan el sector para superar brotes, contribuyendo a producción sostenible. La clave reside en detección temprana y manejo integral, asegurando vitalidad de abejas melíferas esenciales para ecosistemas y economía.
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