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Los cerezos ultra tempranos ya florecen en Jujuy y anticipan una buena cosecha

Mientras el resto de las regiones productoras de cerezas de Sudamérica siguen en letargo invernal, los valles templados jujeños consolidan un hito agronómico.

La fisonomía productiva del norte argentino está mutando a pasos agigantados. La semana pasada, los valles templados de la provincia de Jujuy se tiñeron de un blanco y rosado impensados para la fecha: comenzó oficialmente la floración de los cerezos ultra tempranos.

Este fenómeno fenológico anticipado, lejos de ser una anomalía climática perjudicial, representa la consolidación de un ambicioso proyecto científico y comercial que busca posicionar a la provincia como la proveedora de las primeras cerezas frescas de toda Sudamérica.

Mientras que las zonas tradicionales de cultivo —como los valles patagónicos o la región de Cuyo— todavía transitan el letargo invernal, el microclima del departamento de El Carmen, y específicamente la localidad de Monterrico, ha permitido romper los calendarios agrícolas habituales. La apertura de las flores en pleno agosto marca el inicio del vertiginoso ciclo del fruto, que prevé madurar para transformarse en cosechas comerciales viables hacia fines de septiembre.

Alianza clave entre ciencia y sector privado

Este logro es el resultado de un trabajo articulado que ya lleva varias temporadas bajo observación rigurosa. El ensayo se desarrolla en un bloque experimental joven compuesto por 2.000 plantas de distintas variedades de bajo requerimiento de frío. Detrás del desarrollo fenológico se encuentra una alianza estratégica entre la empresa mendocina Güizzo Frutas Frescas S.A. (especializada en primicias de carozo), el productor local Oscar Machuca en su finca homónima, y el soporte científico de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Jujuy (UNJu), bajo la dirección técnica de la Dra. Viviana Curzel.

Históricamente, el cerezo ha sido considerado un frutal exclusivo de climas fríos y estacionales del sur. Sin embargo, la introducción de variedades licenciadas procedentes de exigentes programas genéticos internacionales —como las líneas Minnie Royal, Royal Lee y Royal Lynn desarrolladas por Zaiger Genetics— ha demostrado una adaptación sobresaliente a las condiciones del NOA argentino.

Estos cultivares necesitan pocas "horas frío" durante el invierno corto jujeño para romper la dormancia e iniciar una veloz brotación primaveral.

Una ventana comercial estratégica para el Hemisferio Sur

El verdadero valor de la floración observada la semana pasada radica en el factor tiempo. La velocidad del ciclo biológico del cerezo en Jujuy permite que el fruto pase de flor a estar listo para el empaque en un lapso de alrededor de 45 días. Con este ritmo, los especialistas estiman que la recolección de las primeras unidades ocurrirá durante la semana 40 del calendario agrícola (últimos días de septiembre).

El mapa de la fruta fina está cambiando. La floración anticipada en el departamento de El Carmen adelanta en más de quince días las cosechas .de Mendoza y Chile

Esto representa una ventaja comercial sin precedentes:

  • Primicia absoluta: Adelanta en más de quince días a las zonas tradicionalmente más tempranas de Mendoza (Argentina) u Ovalle (Chile).
  • Precios récord: Al ingresar a los mercados internacionales cuando no existe oferta de cereza fresca en todo el planeta, el producto jujeño califica para el selecto transporte aéreo directo hacia mercados de alta demanda como la Unión Europea, el Lejano Oriente y Medio Oriente.
  • Calidad garantizada: Ensayos previos han registrado índices de azúcares sumamente elevados —alcanzando parámetros de hasta 25 a 29 grados Brix— junto a coloraciones intensas y texturas firmes acordes al estándar de exportación premium.

Desafíos de un manejo agronómico de precisión

A pesar del entusiasmo reinante entre los productores norteños, el cultivo extratemprano en zonas no tradicionales requiere un manejo técnico de altísima precisión. Las precipitaciones de régimen monzónico características de los valles de Jujuy ocurren mayoritariamente concentradas en los meses de verano (enero y febrero).

Esto protege la etapa de cosecha en septiembre de las temidas lluvias que cuartean la fruta, pero obliga a los ingenieros a aplicar un estricto control del vigor vegetativo y radicular del árbol durante el período estival húmedo.

La Dra. Viviana Curzel y el ingeniero Nicolás Güizzo han destacado en reiteradas oportunidades que el monitoreo nutricional, el control de la inducción de la dormancia mediante prácticas de manejo y el riego tecnificado son los pilares indispensables para que el árbol florezca uniformemente apenas concluyen las bajas temperaturas de los meses de junio y julio.La postal de los cerezos en flor en Monterrico deja de ser una mera curiosidad visual para constituirse en un pilar económico en potencia.

De consolidarse los resultados de este ciclo, Jujuy habrá demostrado que la innovación genética aplicada y el conocimiento local son herramientas capaces de torcer los límites de la geografía frutícola tradicional.

FUENTE: UNJu con aportes de Redacción +P.