Un ejemplo concreto del impacto peruano se vivió en 2024, cuando los precios de los arándanos congelados sudafricanos se incrementaron un 40%, impulsados por una menor disponibilidad de fruta en Perú y una demanda creciente de berries procesadas. No obstante, esa ventaja puede ser efímera si se produce un cambio en las condiciones comerciales globales.
Van Dyk advierte que, si Estados Unidos impusiera aranceles más elevados a los arándanos peruanos, habría un desvío inmediato de grandes volúmenes hacia Europa, lo que perjudicaría gravemente a Sudáfrica, cuyo 70-80% de la exportación se dirige precisamente a Europa y Reino Unido. "Esa misma dinámica ya se observó en las últimas campañas de uva de mesa", afirma.
Mientras tanto, el optimismo reina entre los productores sudafricanos. En Sudáfrica, la fruta se muestra en excelentes condiciones, y las primeras variedades de arándano ‘primo cane’ estarán listas entre finales de junio y comienzos de julio. El pico de cosecha se espera en agosto.
Sudáfrica también busca diversificar sus mercados. Desde 2023, Canadá se ha sumado como destino de exportación, y los envíos al Extremo Oriente —especialmente a Malasia, Singapur y Tailandia— crecen año tras año. Sin embargo, el gran anhelo sigue siendo China, un mercado en el que Perú ya tiene presencia.
"En Asia, hay una marcada preferencia por envases lujosos y formatos tipo tubo, ideales para regalos. Eso exige un arándano grande y visualmente atractivo", explica Van Dyk. En paralelo, Sudáfrica avanza en negociaciones con India y espera abrir ese mercado ya en esta temporada.
En definitiva, el ascenso de Perú como potencia arandanera reconfigura el tablero global. Sudáfrica, si bien en una posición más modesta en términos de volumen, responde con calidad, diversificación y una visión clara de expansión en nuevos mercados. La competencia crece, pero también lo hace la ambición por un lugar destacado en la escena mundial.
Fuente: Fresh Plaza.