Justicia en el norte neuquino. Crianceros de Las Ovejas recurrieron a los tribunales locales para denunciar graves irregularidades en la asignación y uso de los campos de veranada en Epu Lauquen.
En Las Ovejas, crianceros denunciaron irregularidades en el área de pastoreo municipal, incluyendo cobros ilegales y robo de ganado, lo que derivó en una denuncia penal.
En Las Ovejas, localidad del norte neuquino, unos 20 productores ganaderos denuncian manejos irregulares en "Las Lagunas", el área natural municipal que usan como campo de pastoreo desde el 1° de diciembre hasta el 10 de abril de cada temporada.
La denuncia, presentada el 19 de mayo de 2026 ante la policía local y luego girada a fiscalía, apunta a Damián de la Costa —empleado municipal desde hace un año y esposo de la intendenta en ejercicio Marisa Antiñir— por cobros irregulares para dejar ingresar animales sin contrato, y a eso se suma pérdida y robo de hacienda, y faena clandestina con uso de un vehículo del municipio. Así lo relató a +P Esteban Urrutia, criancero y uno de los productores afectados.
Las Lagunas de Epu Lauquen es un área natural –rica en pasturas-, que en 2003 el entonces gobernador cedió al municipio de Las Ovejas para darle a la localidad otra fuente de ingresos. Desde entonces quedó cercada una zona (por fuera de las parcelas turísticas) de pastoreo con cupo para 450 cabezas, destinada a productores medianos y pequeños que no cuentan con veranada propia. El acceso requiere contrato legal, sanidad y libre deuda, con un tope de 25 vacas por propietario; y alrededor de 20 productores locales llevan animales bajo ese régimen, autorizado cada año por ordenanza previo pago de un canon.
A mediados de enero, un grupo de productores fue a revisar sus animales en el área y, de paso, hizo un conteo: había unas 700 cabezas donde el cupo autorizado era de 450. El acceso posterior al expediente judicial, porque tienen una abogada querellante, dice Urrutia, permitió esclarecer esa cifra: 390 animales habían ingresado con contrato y 310 sin contrato, es decir, de manera clandestina. Ese dato surge, según su relato, de la propia declaración de Sergio Nahuelquín, director municipal, ante la policía.
Según Urrutia, quien recibía y gestionaba el ingreso de los animales en Las Lagunas era De la Costa, empleado municipal designado por Nahuelquín para esa tarea.
Las sospechas (y algunos testimonios lo estarían corroborando) indican que De la Costa cobraba a productores sin contrato por dejarlos ingresar. Algunos habrían pagado en efectivo y otros en animales. Algo para lo que no estaba autorizado.
Nahuelquín, dice la fuente consultada, lo confirmó al ser citado a declarar: aclaró que De la Costa solo debía registrar el ingreso y el retiro de animales con contrato legal, y que no estaba facultado para cobrar ni para recibir hacienda fuera de ese circuito.
Desde +P nos pusimos en contacto con la Intendenta, para conocer su versión de los hechos antes de publicar la información. Primero prometió devolver la llamada, pero luego opctó por mensajes de texto.
Adelantó que “ya se accionó legalmente por esta publicación”, en referencia a un documento que los crianceros hicieron circular en medios locales. Y aseguró que “no hay causa contra la Municipalidad”, y agregó: “En todo caso la información debe solicitarla en fiscalía”.
Se le hicieron algunas otras preguntas a la Jefa Comunal, como si accionó legalmente como intendenta o como vecina y esposa de uno de los involucrados en la denuncia, si su esposo seguía contratado por el municipio y si van a resarcir a los crianceros por lo animales que faltan.
“Todo está en fiscalía”, fue la respuesta lacónica de la dirigente política.
El capítulo más grave de la denuncia, según Urrutia, son los testimonios sobre faena clandestina dentro del área. Un guardaparque que trabaja allí habría declarado haber encontrado cabezas y cueros de animales carneados. Y un joven que se desempeñaba como cocinero, y ayudante del vaquero, habría presenciado varias faenas, con la carne cargada por De la Costa en una camioneta del municipio.
De la Costa, contaba con una llave del predio que Gendarmería se le había entregado para casos de emergencia, ya que este año el área permaneció cerrada al alojamiento de visitantes.
Urrutia enumera a varios productores que, según su relato, declararon la pérdida de una o dos cabezas cada uno: Rosales, Mario Mora, Eliseo Urrutia, Marisa Urrutia y él mismo. Sostiene que quienes ingresaron con contrato, como él, están ahora en condiciones de reclamar esa pérdida ante el municipio, mientras que otros productores que habrían ingresado sin contrato y a los que también les “desaparecieron” animales, no tendrían forma de reclamar. Se estima que son entre 15 y 20 los animales que desaparecieron durante el último pastoreo.
Tras la denuncia policial del 19 de mayo, fiscalía habría notificado a los productores un plazo de cinco días para reactivar la causa. Contrataron entonces un abogado particular, que según Urrutia, consideró que existen elementos suficientes para sostener la investigación por distintas figuras: abigeato (robo de hacienda), faena clandestina y uso indebido de un bien del Estado —la camioneta municipal—, además del cobro irregular a productores.
Urrutia asegura que, pese a la denuncia, ni la intendenta ni el cuerpo de concejales dieron respuesta a los productores. En junio se reunieron con el concejal Gabriel Urrutia Navarrete —presidente del Concejo Deliberante y a cargo de la comisión que supervisa Las Lagunas—, y el concejal Miguel Parada, quienes dijeron desconocer la situación y se habrían comprometido a investigar el caso a fondo. Desde entonces, dice Urrutia, no hubo novedades.
“Hasta ahora no hemos tenido respuesta, ni de la intendenta ni de los concejales ni de nadie. Ni siquiera del encargado de las lagunas para decir lo que pasó con nuestros animales. Ya está por llegar la próxima temporada y nada”, resaltó Urrutia.
Según su testimonio, De la Costa dejó de circular con la camioneta municipal la semana posterior a la denuncia y no volvió a vérselo trabajar en el área, aunque desconoce su situación actual.
Urrutia vincula el conflicto con un reclamo previo: a principios de este año, junto a su hermana, pidió una reunión para negociar a la baja el precio del pastoreo, que de acuerdo a su relato se había fijado muy alto. Sostiene que ese pedido no habría sido bien recibido y que, a partir de ahí, "la cosa se torció".
Urrutia, criancero él mismo, describe a los productores que llevan animales a Las Lagunas como gente de bajos recursos que tienen en la cría de algunas vacas un ingreso extra: empleados y jubilados municipales, jubilados de Vialidad, pensionados y desocupados, para quienes la hacienda representa un ingreso adicional. Todos esperan ahora la temporada que arranca el 1° de diciembre sin saber, dice, si habrá represalias o si la situación se regularizará con un nuevo encargado.
“Mira, te cuento el caso de un pensionado, como es mi mamá. Ella cobra 400.000 pesos por mes y de eso no puede vivir. Entonces tiene unos pocos animales, y resulta que después viene otra persona y se los roba. La verdad es que es muy feo”.
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