La medida permite la aprobación de vacunas veterinarias bajo un sistema de equivalencias con otros países en apenas un mes, lo que despierta serias dudas sobre el rigor sanitario y las pruebas de eficacia de los productos importados. En este marco, Milicevic subrayó que el mundo atraviesa uno de los momentos de mayor inestabilidad sanitaria en décadas, y que adoptar medidas laxas en ese contexto podría ser contraproducente. “La decisión de reducir de tetravalente a bivalente fue política, no técnica. Se están saltando pasos y eso pone en riesgo la sanidad animal, que es un patrimonio de todos los argentinos”, sentenció.
Importaciones de Brasil
El exfuncionario también hizo hincapié en que otros países, como Brasil, aplican controles mucho más estrictos. A modo de ejemplo, recordó que la aprobación de la vacuna antiaftosa en Brasil demoró casi seis años, reflejando la rigurosidad de los procesos sanitarios en ese país. Por el contrario, en la Argentina, ahora se habilitaría la importación de vacunas en solo 30 días, sin contemplar adecuadamente los estudios de eficacia en campo ni los análisis epidemiológicos locales.
Además, Milicevic llamó la atención sobre el contexto sanitario internacional. Europa, por ejemplo, atraviesa actualmente once focos de fiebre aftosa tras años sin brotes, además de enfrentarse a la peste porcina africana en 14 de sus estados. En Brasil, un nuevo brote de influenza aviar ha impactado en las exportaciones, mientras que Estados Unidos enfrenta una inusual influenza bovina que afecta a cerca de 1000 tambos en 17 estados. Frente a este panorama, alertó: “No es momento de relajar los controles”.
La polémica también se enmarca en la intención de Tecnovax, empresa que manifestó su interés en importar la vacuna Ourovac Aftosa del laboratorio brasileño Ourofino Saúde Animal, luego de que el año pasado denunciara trabas para competir localmente. Milicevic insistió en que algunos intentos de ingresar vacunas cercanas a su vencimiento ya habían fracasado al no superar los controles sanitarios de SENASA, lo que evidencia la necesidad de mantener procedimientos rigurosos.
En cuanto al argumento económico planteado por el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, sobre el alto precio de las vacunas nacionales, Milicevic respondió que existen alternativas más seguras para reducir costos. Por ejemplo, recordó que ya se había realizado un análisis técnico y epidemiológico para eliminar la vacunación en novillos y vaquillonas, lo que habría representado un alivio para los productores sin comprometer la sanidad. “Esa decisión, al final, no se llevó adelante, a pesar de que el expediente estaba listo. Si realmente se quería ayudar al productor, se podía empezar por ahí”, cuestionó.
Finalmente, Milicevic lamentó que SENASA esté perdiendo capacidad de decisión y recursos técnicos en momentos donde más se necesita fortalecer su rol. “La salud sanitaria es un activo estratégico. La desburocratización suena bien, pero no puede hacerse a costa de nuestra reputación internacional ni del bienestar de nuestro rodeo. Estamos jugando con fuego y el costo puede ser altísimo”, concluyó. La controversia recién comienza, pero el mensaje del exvicepresidente del SENASA es claro: cuando se trata de sanidad animal, no hay lugar para atajos.
Fuente: La Nación con aportes de Redacción +P.