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El rey invasor: cómo el Salmón Chinook colonizó casi todos los ríos de la Patagonia argentina

El salmón Chinook, el "rey de los mares", conquistó casi cada cuenca del sur argentino en solo 5 décadas. CENPAT descubrió cómo este gigante colonizó los ríos patagónicos.

¿Puede un pez gigante cruzar océanos, escalar la Cordillera y rediseñar por completo los ríos patagónicos? Lo que suena a leyenda es, en realidad, una de las invasiones biológicas más veloces y exitosas del planeta. Nuevos estudios liderados por el CENPAT (CONICET) han descifrado el "código genético" de esta conquista: cómo el salmón Chinook (Oncorhynchus tshawytscha), el rey de los mares, logró colonizar casi cada cuenca fluvial del sur argentino en apenas cinco décadas.

El Chinook es una criatura de proporciones colosales: supera el metro y medio de largo y puede pesar entre 20 y 60 kilos. Su vida es una odisea circular. Nace en las aguas dulces de los ríos, migra miles de kilómetros hacia la inmensidad del océano para crecer y, años después, regresa con una precisión asombrosa al mismo curso de agua donde nació. Allí cumple su última misión: reproducirse y morir.

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Ciencia y ADN: El CENPAT usa herramientas genéticas para rastrear el avance del

Ciencia y ADN: El CENPAT usa herramientas genéticas para rastrear el avance del "rey" en la región. Foto: CENPAT

La conquista en "cámara rápida"

La historia comenzó en la década de 1970, cuando el Chinook fue introducido en Chile desde los ríos Columbia y Willamette, en Estados Unidos. Sin embargo, lo que nadie previó fue su asombrosa voracidad migratoria. En una carrera vertiginosa de apenas 50 años, este salmón logró lo impensado: cruzar del océano Pacífico al Atlántico y establecer poblaciones autosostenibles en 48 cuencas patagónicas, extendiendo su dominio desde los 32°S hasta los 55°S.

En este mapa de expansión, los científicos identificaron al río Santa Cruz como una pieza fundamental: un "centro de acumulación genética" que funciona como una suerte de aduana y corredor migratorio. Es desde este punto estratégico que la especie se distribuye hacia otras regiones, lo que explica su reciente y comentada llegada al río Limay. Según destaca la investigadora Carla Riva Rossi, del IDEAus–CONICET, establecer poblaciones tan exitosas fuera de su rango nativo es un fenómeno de una rareza extrema a nivel mundial, observado casi exclusivamente en Nueva Zelanda y en el extremo sur del continente americano.

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Javier Ciancio realizando trabajo de campo. Foto: Cenpat

Javier Ciancio realizando trabajo de campo. Foto: Cenpat

El Impacto: Un arquitecto que altera el paisaje

A pesar de su majestuosidad, el Chinook actúa como un invasor que reconfigura drásticamente el ecosistema a su paso. Su influencia comienza con una verdadera "ingeniería de ríos", ya que al construir sus nidos remueven el fondo fluvial y alteran para siempre la estructura de los sedimentos. Este proceso de transformación física se agrava tras el desove, cuando miles de salmones mueren y sus carcazas aportan un exceso de nutrientes a sistemas que naturalmente son pobres en materia orgánica, generando un desequilibrio profundo en la cadena trófica original.

La presión sobre la fauna local es igualmente implacable, especialmente por parte de los ejemplares juveniles, que se comportan como cazadores voraces que compiten y predan sobre especies nativas como la lamprea y la trucha. Finalmente, el riesgo se extiende a un nivel microscópico, ya que estos salmones funcionan como vectores biológicos que transportan enfermedades y contaminantes desde la inmensidad del océano hacia lo más profundo de los continentes.

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Efecto ambiental: Los nidos del Chinook alteran el fondo de los ríos y afectan el ecosistema nativo. Foto: http://www.fishbiosystem.ru/

Efecto ambiental: Los nidos del Chinook alteran el fondo de los ríos y afectan el ecosistema nativo. Foto: http://www.fishbiosystem.ru/

Economía vs. ecología: El dilema del Chinook

La invasión de este gigante ha creado un complejo escenario de claroscuros para las comunidades locales. Por un lado, ciudades como Piedra Buena, en la desembocadura del río Santa Cruz, han encontrado en la pesca recreativa del Chinook un motor económico vital; el "rey" atrae a pescadores de todo el mundo y genera ingresos genuinos para el comercio regional. Sin embargo, este éxito tiene su contracara en destinos como El Chaltén, donde el fenómeno muestra su lado más crudo. Allí, la putrefacción masiva de las carcazas tras el desove genera un ambiente desagradable para el turismo, atrae alimañas y propicia situaciones de pesca furtiva, transformando lo que para unos es una oportunidad en un desafío de gestión ambiental y social.

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Río Santa Cruz: Identifican este cauce como un corredor clave para la dispersión de la especie. Foto: http://www.fishbiosystem.ru/

Río Santa Cruz: Identifican este cauce como un corredor clave para la dispersión de la especie. Foto: http://www.fishbiosystem.ru/

El desafío del manejo

El estudio, publicado en Frontiers in Marine Science, concluye que el futuro de la Patagonia depende de decisiones informadas. ¿Debemos contener la invasión o explotarla como recurso?

Los investigadores Javier Ciancio y Carla Riva Rossi abogan por un monitoreo estratégico: usar la genética para identificar las rutas de dispersión y encontrar un equilibrio que armonice el desarrollo humano con la protección de las especies endémicas que hoy enfrentan un riesgo elevado.

Fuente: Cenpat con aportes de +P

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