"No tiene la culpa el perros", dijo Diego García Rambeaud.
Se va a diferenciar al perro que deambula de forma autónoma en el campo del que está en el pueblo. Al mismo tiempo, se consideran necesarios cambios de hábitos para mejorar la eficiencia ganadera.
En Neuquén se trabajará en una categorización que permita distinguir al perro asilvestrado, el que ya hace una vida casi autónoma en el ambiente, del perro que vive en el pueblo. Lo adelantó Diego García Rambeaud, secretario de Producción de la provincia, en diálogo con +P. En la misma conversación puso sobre la mesa un dato que preocupa al sector ganadero: de cada 100 vacas, la ganadería neuquina saca 52 terneros. El promedio país es de 62 terneros cada 100 vacas.
Los dos temas atraviesan a los productores. Uno refleja cómo se maneja el campo puertas adentro. El otro, de una amenaza que llega desde afuera y que el funcionario conoce en primera persona.
García Rambeaud eligió hablar “primero como productor”: "Siendo productor padecemos lo que es la problemática perros", dijo. Reconoció que es un tema sensible y puso la responsabilidad en las personas antes que en los animales: "No tiene la culpa el perro. En realidad, tiene la culpa el que no hace una tenencia responsable". Coincidió con algunos documentos del INTA donde se advierte que, el de los perros salvajes, “es un problema humano”.
Describió el ataque con detalle. Perros de alguna localidad que se aburren, salen a deambular, se juntan de a tres o cuatro y entran a un campo. "Lo que hacen es jugar, no es que salen a cazar para alimentarse", explicó. "Agarran un animal, lo molestan, le muerden la oreja, después le muerden la pata. El animal se termina cansando, se echa, y lo siguen mordiendo. Le muerden el ojo, el hocico. Le sacan el ojo, le sacan el hocico". Y agregó: "Creo que a la gente que cuida a los perros y ve eso, le va a doler verlo".
Para el secretario, el abordaje tiene que ser integral. Incluye a los dueños de mascotas, a las organizaciones protectoras de animales, y a los perros que ya viven en el ambiente. Sobre estos últimos gira el nuevo desafío de la gestión: "Tenemos que buscar esa declaración de ese perro asilvestrado, porque es un perro que no es el mismo que está en el pueblo, y sobre el cual habría que hacer una categorización", señaló. "Se está trabajando para buscar una categorización, para ver cómo se aborda esa situación".
El problema, según planteó, excede a los daños al ganado. El perro asilvestrado puede ser nocivo para la fauna nativa, porque también se alimenta de huevos y de especies autóctonas. Y es un riesgo para las personas. "Lo vemos en Neuquén Capital, que a veces en la barda hay algún ataque de perro, y no se sabe de quién es el perro. Pueden lastimar, pueden matar, pueden desfigurar a un chico", advirtió.
El funcionario sumó dos datos de contexto: un gran crecimiento de la población canina y un aumento de los casos de hidatidosis, tema que, dijo, conversaron con el área de Salud.
El otro eje de la entrevista fue la eficiencia del rodeo. "Siempre uno piensa: hay que aumentar el stock, es algo que se dice muchas veces. Pero antes de aumentar el stock, hay que ser más eficiente con la hacienda que hay, con las vacas madres que hay", sostuvo García Rambeaud. "Ese 52% de destete a nivel provincial es un valor bajo".
Lo explicó con una cuenta simple. "Si tenemos 100 vacas y sacamos 52 terneros, hay 48 vacas que están comiendo de gusto, y hay que ver qué les está pasando. Quizás de esas 48 que están quedando vacías, hay varias que no deberían estar en el predio, y ese lugar podría estar ocupado por algún animal que sí va a reproducirse, y que sí va a ganar kilos".
Las herramientas de la Secretaría apuntan a ese porcentaje: el ajuste de carga, las capacitaciones, el programa de refugo y el incentivo ganadero. "Pretendemos que los productores adopten las herramientas que les brindamos para trabajar mejor la hacienda que existe y lograr más terneros por cantidad de vacas", dijo.
La provincia está bajo emergencia agropecuaria desde 2025, con decreto vigente hasta el 31 de diciembre de 2026. En ese marco, la Secretaría acompañó a los productores para sacar animales improductivos con el programa de refugo y para acceder a financiamiento para mejoras prediales: captaciones de agua, apotreramiento y redistribución de agua.
Esta primavera, el fenómeno de El Niño trajo más precipitaciones. "A simple vista, cuando uno viaja por la provincia, ve que los campos respondieron", reconoció el secretario. Pero pidió prudencia: "Tenemos que ser cautelosos, es un fenómeno puntual de la primavera. Cambia el ánimo, pero sabemos que la evaluación de pastizal, el correcto manejo de los pastizales, es la primera herramienta para poder manejar bien los predios". La lluvia, resumió, "es un bálsamo", pero hay que ser cuidadoso con la carga que se le pone a cada campo.
García Rambeaud ubicó el déficit en un lugar preciso. "En nuestros campos la parte veterinaria muchas veces está cubierta, siempre se hacen los tratamientos sanitarios. Pero sabemos que falta mucho de la parte agronómica, que es el manejo de los predios", afirmó. "Hay que tener presente que nosotros primero somos productores de forraje, de pastizal, antes de ser productores de hacienda".
En esa lógica, la vaca, la oveja o la chiva son el instrumento que cosecha el forraje. Si el pastizal está bien manejado, el resultado es un producto vendible. "No es que hay que salir a inventar algo nuevo. Se ve rápidamente cuando hay establecimientos que recurren al trabajo profesional de un agrónomo para manejar el pastizal natural: el campo rápidamente responde", dijo.
Para el secretario, lo que hace falta es un cambio de mentalidad, porque “muchos establecimientos trabajan en función de lo que hacía el padre, de lo que hacía el abuelo. A este potrero le largaban 200 vacas, y le seguimos largando 200 vacas, porque lo hizo mi abuelo", graficó. Esa concepción, advirtió, pudo haber funcionado cuando llovía como correspondía y no había problemas causados por el cambio climático.
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