faena

La faena bovina en Río Negro y Neuquén cayó a su nivel más bajo en una década

En los primeros siete meses del año se faenaron 115.914 cabezas, un 6% menos que el promedio de las últimas cinco temporadas.

La faena de hacienda bovina en el norte de la Patagonia atraviesa uno de sus momentos más bajos de los últimos años. Las estadísticas oficiales muestran que durante los primeros siete meses de 2026 los frigoríficos de Río Negro y Neuquén registraron una actividad sensiblemente inferior a la observada en temporadas anteriores, en un contexto que también refleja una fuerte retracción de la actividad ganadera a nivel nacional.

Según los datos suministrados por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación (SAGyP), entre enero y julio de este año se faenaron en ambas provincias 115.914 cabezas de ganado bovino. La cifra representa una caída interanual cercana al 2% y un retroceso del 6% cuando se la compara con el promedio registrado para igual período durante las últimas cinco temporadas, entre 2021 y 2025.

Sin embargo, el dato más relevante surge al ampliar la perspectiva histórica. De acuerdo con las estadísticas oficiales, el nivel de faena alcanzado durante los primeros siete meses de 2026 es el más bajo de los últimos diez años para la región integrada por Río Negro y Neuquén.

La comparación con el reciente pico de actividad permite dimensionar con mayor precisión la magnitud de la caída. Siempre tomando como referencia los primeros siete meses de cada año, fue durante 2024 cuando la faena regional alcanzó su máximo, con 129.541 cabezas ingresadas a los establecimientos frigoríficos. Frente a ese registro, la actual temporada presenta una reducción superior a las 13.600 cabezas.

La evolución de la actividad en el norte patagónico, además, se encuentra en línea con lo que sucede en el resto del país. A nivel nacional, la faena bovina acumulada muestra una caída cercana al 10% en términos interanuales, reflejando una menor disponibilidad de animales para la industria.

Durante julio de 2026, la actividad nacional mostró una leve recuperación respecto de junio, tanto en la cantidad de bovinos faenados como en la producción de carne. Sin embargo, la comparación con el mismo mes del año pasado continúa mostrando una contracción significativa. El escenario combina una menor oferta de animales con una mejora en el rendimiento por cabeza, una dinámica que permite moderar parcialmente el impacto de la baja de la faena sobre el volumen total de carne producido.

En el caso específico del norte de la Patagonia, no existen datos públicos disponibles sobre la producción regional de carne bovina ni sobre la evolución del peso promedio de los animales enviados a faena. Por lo tanto, resulta imposible determinar si la menor cantidad de cabezas industrializadas fue compensada, al menos parcialmente, por un mayor peso de los animales faenados, como ocurre en el promedio nacional.

Río Negro amortiguó la caída

Al desagregar las estadísticas regionales, se observa que Río Negro fue la provincia donde menos se sintió la pérdida de actividad, tanto en términos absolutos como relativos.

Durante los primeros siete meses de 2026 ingresaron a los frigoríficos rionegrinos poco más de 90.600 cabezas de ganado. Esto representa una disminución de aproximadamente 1.100 animales respecto de igual período del año anterior.

En términos relativos, la baja fue marginal: apenas un 1,2% interanual. Si bien la tendencia general continúa siendo descendente, la provincia logró sostener gran parte de los niveles de actividad registrados durante 2025.

Las estadísticas de la SAGyP muestran, además, que el máximo de faena para los primeros siete meses del año se registró en 2024. En aquella oportunidad ingresaron a los establecimientos industriales cerca de 104.200 cabezas de ganado bovino.

A partir de ese pico comenzó un proceso de descenso que se extendió durante las dos temporadas siguientes. De esta manera, Río Negro acumula una reducción sostenida desde los máximos alcanzados dos años atrás, aunque con una intensidad considerablemente menor que la observada en otras provincias patagónicas.

Neuquén registró una baja más pronunciada

La situación en Neuquén fue diferente. Durante los primeros siete meses del año, la faena provincial alcanzó poco más de 25.300 cabezas de ganado bovino.

La cifra implica una caída de 1.309 animales en comparación con el mismo período de 2025. En términos porcentuales, el retroceso fue del 5%, una variación considerablemente superior a la registrada en Río Negro.

De esta manera, la mayor parte de la caída regional se explica por el comportamiento de Neuquén, aunque ambas jurisdicciones muestran niveles de actividad inferiores a los observados en los años de mayor faena.

La diferencia entre ambas provincias también permite advertir que el fenómeno no responde necesariamente a una única variable. La disponibilidad de hacienda, las condiciones climáticas, las decisiones de retención de vientres y animales por parte de los productores y la dinámica propia de cada mercado provincial pueden estar influyendo de manera diferente sobre el abastecimiento de los frigoríficos.

Las posibles causas detrás de la menor faena

Hasta el momento no existen informes oficiales específicos para la región que permitan establecer con precisión cuáles son las causas de la caída de la faena. Sin embargo, distintas variables permiten construir algunas hipótesis sobre el comportamiento actual del mercado ganadero.

Una de las principales explicaciones está vinculada con la retención de hacienda por parte de los productores. Las últimas lluvias registradas en buena parte de la región permitieron una recomposición de los campos y mejoraron las condiciones de disponibilidad de forraje.

En ese contexto, muchos ganaderos podrían haber optado por retener animales con el objetivo de recomponer sus stocks, luego de períodos en los que las condiciones climáticas obligaron a reducir existencias o a acelerar las ventas. La recuperación de los recursos forrajeros brinda a los establecimientos una mayor capacidad para mantener la hacienda en los campos y esperar mejores condiciones productivas o comerciales antes de enviarla a faena.

Otra de las hipótesis planteadas está relacionada con las propias precipitaciones. Las lluvias, especialmente en determinadas zonas rurales, pueden dificultar la salida de los animales y afectar temporalmente el traslado de hacienda hacia los frigoríficos.

Sin embargo, esta explicación parece perder fuerza al observar los datos más recientes. Durante julio, tanto Río Negro como Neuquén mostraron variaciones positivas marginales en la faena respecto de junio, sin evidenciarse una caída significativa que permita atribuir la menor actividad a problemas generalizados de acceso o transporte de los animales.

En otras palabras, si bien las condiciones climáticas pueden haber generado inconvenientes puntuales, las estadísticas disponibles no muestran, por el momento, una reducción abrupta de los ingresos a los frigoríficos que permita considerar a las lluvias como la principal explicación del fenómeno.

También queda prácticamente descartada otra posibilidad: que una mayor cantidad de hacienda producida en el norte patagónico haya sido enviada hacia el sur del paralelo 42, particularmente a los frigoríficos de Chubut.

Esta alternativa suele mencionarse debido a las diferencias comerciales existentes entre las distintas plazas ganaderas de la Patagonia. Sin embargo, los datos de la SAGyP muestran que la actividad frigorífica chubutense también registró una importante contracción.

Durante los primeros siete meses de 2026 llegaron a la industria de Chubut 62.170 cabezas de ganado bovino. La cifra representa una caída cercana al 15% en términos interanuales, un descenso incluso más pronunciado que el registrado en Río Negro y Neuquén.

Por lo tanto, las estadísticas no respaldan la hipótesis de un desplazamiento masivo de hacienda desde el norte de la Patagonia hacia los frigoríficos chubutenses. Si ese flujo hubiera tenido una magnitud suficiente como para explicar la caída regional, debería observarse un incremento de la actividad industrial en Chubut, algo que claramente no ocurrió.

Una actividad en retroceso y un interrogante hacia adelante

El panorama que dejan los primeros siete meses de 2026 muestra, en definitiva, una marcada reducción de la faena bovina en el norte de la Patagonia. Con 115.914 cabezas procesadas entre Río Negro y Neuquén, la actividad se ubicó en el nivel más bajo de la última década y quedó más de 13.600 animales por debajo del máximo alcanzado en 2024.

Río Negro logró amortiguar la baja, con un descenso interanual de apenas 1,2%, mientras que Neuquén registró una contracción del 5%. A su vez, la fuerte caída observada en Chubut descarta, al menos en función de los datos disponibles, que la hacienda que dejó de ingresar a los frigoríficos del norte patagónico haya sido derivada en grandes volúmenes hacia el sur.

La retención de animales para recomponer los rodeos aparece como una de las explicaciones con mayor sustento, favorecida por la mejora de las condiciones de los campos luego de las lluvias. Sin embargo, la falta de información pública sobre producción de carne y peso de faena en la región impide completar el diagnóstico.

El comportamiento de los próximos meses será clave para determinar si la actual caída responde a una etapa transitoria, vinculada a una estrategia de recomposición del stock ganadero, o si se consolida como una tendencia de mayor alcance. Por ahora, los números son contundentes: la faena bovina del norte patagónico atraviesa su nivel más bajo de los últimos diez años, en sintonía con un escenario nacional de menor oferta de animales para la industria.

FUENTE: Redacción +P con aportes estadísticos de SAGPyA.

En esta nota

Las más leídas