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La herencia de la esquila: mujeres rionegrinas luchan por mantener viva esta tradición

Aprendieron el oficio en campos de muy pocos animales y aún usan las viejas tijeras manuales de acero. Sueñan con mostrar sus destrezas en la Expo de Palermo.

En Río Negro, el 83% de los ganaderos ovinos entran en la categoría de “productores de subsistencia” porque tienen menos de 400 cabezas. Se trata de una comunidad dispersa de unas 3.000 familias que aún siguen apostando a ese tipo de ganadería, que, con las sequías y los depredadores, tiende a desaparecer. En esas 3.000 familias, las mujeres se arremangan como uno más, y además de hacer las cosas de la casa, se dan maña para esquilar, juntar ovejas y hasta vacunar, como lo explica Verónica Tardungo, quien lidera la organización de la “Fiesta de la Flor del Campo”, que tiene como atractivo principal un concurso de esquiladoras mujeres abierto a toda interesada de la provincia de Río Negro.

Son hijas, o esposas, que saben que la majada familiar no es muy grande y que no alcanza para contratar los servicios de una comparsa de esquila, con sus máquinas modernas. Son mujeres que le deben sacar filo a las viejas tijeras de acero templado para destinar 3 o 4 días a esquila de la majada de 150, 200 o 250 ovejas que puedan tener en la casa. Esa destreza es la que Verónica y un grupo de entusiastas de las tradiciones camperas, intentan que no se pierdan.

Pero no son todas flores en los senderos de estas mujeres curtidas por el clima y los desafíos que les pone por delante el trabajo de campo. Se sienten un poco abandonadas por los gobiernos, porque les cuesta vender de manera directa su producción de corderos, porque el comisionado del pueblo donde se hace la celebración, según relató Tardungo, les ha dado la espalda y no les prestó el campo de jineteada, y porque ven que no hay políticas para frenar el despoblamiento de los campos, un fenómeno que atribuyen en gran medida al displicente accionar de los predadores, como pumas y zorros.

El impulso de la

El impulso de la "Flor del Campo": Verónica Tardungo, impulsora de la fiesta en Aguada Guzmán que busca visibilizar e invisibilizar el esfuerzo diario de la mujer campera.

Entusiasmo a pesar de la adversidad

“Hay mucho campo abandonado”, se lamenta esta mujer que ya compitió en un encuentro similar que se hizo en Chubut el año pasado. En aquella ocasión fueron 13 mujeres. Para el próximo encuentro que se realizará en Aguada Guzmán pusieron un cupo de 20 y ya se anotaron 13 mujeres, que deben concurrir con su propia tijera. Son de Colán Conhue, Los Menucos, Cerro Policía, EL Cuy y otras localidades y parajes de la región sur.

La ganadora se lleva una cocina industrial y el pasaje para poder asistir a la próxima competencia que se realizará en Chubut. La segunda un juego de batería de cocina y vajilla, y la tercera una cafetera y una pava eléctrica.

Se tiene en cuenta la velocidad (se toman tiempo), y la prolijidad de la tarea, que se analiza por cómo sale el vellón y el trato que recibe el animal. Se hace la esquila tradicional, con 3 patas maneadas y con tijera manual.

Destreza e historia: Con tijeras de acero templado y el saber heredado de sus antepasados, las mujeres de la meseta rionegrina mantienen viva la técnica de esquila tradicional a mano.

Destreza e historia: Con tijeras de acero templado y el saber heredado de sus antepasados, las mujeres de la meseta rionegrina mantienen viva la técnica de esquila tradicional a mano.

El sueño es llegar a Palermo

“Nuestra meta como mujeres de campo, es llegar un día a la Exposición Rural de Palermo, para que todo el mundo conozca nuestras vivencias, nuestras culturas, y nuestras raíces”, se entusiasma Verónica.

Lo cierto es que están montando un escenario para la fiesta que se realizará el 7 y 8 de noviembre próximos, en el campo de Tardungo, que se llama “Loma Blanca” y está pegado al pueblo.

“Queremos agasajar a esas mujeres, honrarlas, porque es un trabajo sacrificado vivir en el campo, con estos climas y pasa el año completo. Es algo que nunca se hizo antes, y lo hacemos porque nunca se reconoce el valor de la mujer. Hoy queremos ir por eso: reconocer a las mujeres de campo”, explica sobre el motivo de tanto entusiasmo.

Y las mujeres esquiladoras no se ven porque no forman parte de las “comparsas” o empresas de esquila. Son esquiladoras “porque somos pequeños productores pequeños, de pocos animales. Nosotros tenemos 200 animales, y no tenemos para pagar una comparsa, y no tenemos otro recurso que hacerlo nosotras mismas, las mujeres, acompañando a nuestro esposo, a nuestra familia. Así que hacemos ese trabajo porque, la verdad, no nos alcanza para pagar”, comenta sobre qué las ha impulsado a mantener una actividad que se pensaba perdida.

Trabajo codo a codo: Ante la imposibilidad de costear comparsas de esquila, las mujeres del campo asumen las tareas de la majada a la par del hogar.

Trabajo codo a codo: Ante la imposibilidad de costear comparsas de esquila, las mujeres del campo asumen las tareas de la majada a la par del hogar.

Trabajo doméstico

“Hemos aprendido de nuestros antepasados, de nuestros abuelos, el tema del trabajo en el campo, de juntar las ovejas, de esquilarla, vacunar, y hacer todo el trabajo. Si la mujer hace ese trabajo, lo hace para vivir. Pero no le da para salir a otros campos a trabajar, porque no nos daría el cuerpo, porque es un trabajo muy sacrificado”, explica.

Pero para el que tiene 100 o 200 ovejas, “uno hace ese trabajo en la casa. En 3 o 4 días, las mujeres lo hacemos. Yo lo hago en mi campo”, dice sobre lo cotidiano, e invisible, que es el mundo de las mujeres esquiladoras de la Patagonia.

Ahora, por ejemplo, para el feriado del 17 de agosto, algunas de estas familias se van a dedicar a realizar en sus campos lo que se denomina “esquila pre parto”. En detalle, consiste en “hacer la esquila antes de que la oveja pueda parir sus animales, para no estar molestándola. Entonces, nosotros, como yo y mi marido, esquilamos entre los 2. Porque no nos damos los recursos para pagar que nos vengan a esquilar”.

Por si quedan dudas, agrega que “eso es lo que hace la mujer en el campo, aparte de que cocina, aparte de que hacemos las cosas de la casa, colaboramos en el trabajo del campo también. Y esas cosas queremos que se vean y se muestren.

Rumbo a la competencia: Esquiladoras de parajes como El Cuy, Los Menucos y Cerro Policía se preparan para medir su destreza, prolijidad y velocidad el próximo 7 y 8 de noviembre.

Rumbo a la competencia: Esquiladoras de parajes como El Cuy, Los Menucos y Cerro Policía se preparan para medir su destreza, prolijidad y velocidad el próximo 7 y 8 de noviembre.

Si bien en algunos establecimientos existe las tijeras eléctricas o “manijas”, un equipo cuesta por encima del millón de pesos y para economías de esa escala, es de difícil acceso. Pero, además, hay establecimientos donde no hay energía eléctrica.

“Usamos lo más común, lo más lo básico, como es la tijera manual y eso queremos mostrar, porque mucha juventud no lo ha visto, porque hoy la gente trabaja con comparsa, con máquinas esquiladoras. Y eso es como que quedó en el pasado, algo que es tradición y cultura”, es la reivindicación que hace esta productora.

Para llegar hasta Aguada Guzmán, hay que llegar hasta Paso Córdoba, en la costa del río Negro en General Roca. De ahí, con 50 kilómetros por asfalto hasta el desvío que sale a la derecha a Cerro Policía, que está a 45 kilómetros. Otros 45 kilómetros más allá (90 desde dejar el asfalto), se llega al predio donde se hace el encuentro.

Habrá desfile de gente de acaballo, actuación de agrupaciones folclóricas y por la noche habrá baile. Para el baile campero, después de la peña, con los grupos confirmados Naira y su conjunto, Alexmi (solita), El Gringo y sus baguales, y Sergio Flores. El domingo será un día de destrezas criollas, con 500.000 pesos de premio a repartir.

Visibilidad y reconocimiento: Desde el paraje Loma Blanca, las productoras sueñan con llevar su cultura y sus vivencias a la Exposición Rural de Palermo.

Visibilidad y reconocimiento: Desde el paraje Loma Blanca, las productoras sueñan con llevar su cultura y sus vivencias a la Exposición Rural de Palermo.

Se sienten abandonados

En lo cotidiano, los campos de la meseta están complicados en cuanto a su futuro y potencial económico. Más allá de una eventual competencia o encuentro social, Tardungo asegura que “el gran problema que sufrimos es el abandono total del Estado ante los depredadores (pumas y zorros), que nos están matando a los animales. Mucha gente ya está grande, y no puede salir como antes a cazarlos, y los jóvenes se están yendo porque no hay trabajo”.

Ante esa realizad amenazante, “el que está en el campo sobrevive porque ama este lugar. Pero, lamentablemente, hay gente que se tiene que ir porque no hay recursos, no hay ayuda, no hay trabajo, y quedan pocas ovejas.

La preocupación gira en torno a que “hay muchos campos abandonados, y por eso el zorro y el puma han avanzado mucho. Por eso, lo poco que nos queda, queremos valorarlo, queremos mostrarlo, antes que se termine, porque nosotros sabemos que esto, con el tiempo, se va a terminar”.

Resistencia puestera: En campos marcados por la sequía y la presencia de predadores, miles de familias resisten la extinción de la ganadería ovina de subsistencia.

Resistencia puestera: En campos marcados por la sequía y la presencia de predadores, miles de familias resisten la extinción de la ganadería ovina de subsistencia.

La otra “contra” que ven hoy estos pequeños productores ovinos, es la imposibilidad de vender de manera directa de corderos. Entienden que la vieja práctica de salir del campo con una camioneta cargada para vender y carnear en alguna chacra cercana a Roca o alguna otra ciudad del Alto Valle, no es el camino, por la falta de garantías sanitarias.

Pero ahora, el productor no puede vender directo, sino que tiene que vender a un intermediario (matarife o frigorífico), que tenga “número de matrícula” que lo habilite como matarife.

“Ahora tenemos muchas trabas, como por ejemplo Fricader, que se fue a Jacobacci (la faena de ovinos de hace en la nueva planta de esa localidad y ya no en la planta de J.J. Gómez), y yo para poder faenar tengo que tener un número de matrícula, pero lo único que tengo es un Renspa. Entonces le tengo que vender, por ejemplo, a Fricader. Y Fricader te paga lo que quiere y no podés defender el cordero”.

El arte del manejo ovino: El cuidado del animal y la calidad del vellón al caer serán evaluados por jurados del Prolana e INTA en el concurso de Aguada Guzmán.

El arte del manejo ovino: El cuidado del animal y la calidad del vellón al caer serán evaluados por jurados del Prolana e INTA en el concurso de Aguada Guzmán.

El jurado

En cuanto al concurso, se evaluará la velocidad, la prolijidad del corte, “y que no haya cortes en la oveja, eso se va a puntuar”. La esquila será en el animal maneado en 3 de sus patas, “y la primera que baje el vellón y esté bien, prolijo, con buen corte, es la que gana”.

La evaluación, según las invitaciones ya cursadas, las realizarán técnicos de la Secretaría de Ganadería y del programa Prolana. También se han invitado a técnicos del INTA.

Sobre la experiencia anterior en Chubut, de la que Verónica formó parte, fueron 12 mujeres participantes y se realizó en la estancia "Las Chacras", próxima al paraje Laguna Fría, en el centro norte de la provincia. “A mí me quedaron casi 400 kilómetros para llegar, pero fue una linda experiencia. Llegaron hasta 1.000 de personas en colectivo, hasta de Trelew. Yo quedé admirada porque en el medio de la nada, llegaba gente de todos lados”, rememora.

FUENTE: Redacción +P

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