Neuquén enfrenta el riesgo de perros asilvestrados: ¿Se repetirá el drama de Tierra del Fuego?
Hay una alerta que resonó fuerte en la exposición rural: la falta de tenencia responsable está creando jaurías que amenazan con repetir la crisis de perros asilvestrados de Tierra del Fuego.
Hace más de una década, Lucila Apolinaire, entonces directora de la Sociedad Rural de Tierra del Fuego, advirtió que el perro asilvestrado era el principal depredador de la isla. Afirmó que estaba “terminando con la cultura del campo”, que la situación resultaba "insostenible" y que “los perros que hoy matan en el campo salieron de la ciudad”.
Esa realidad, que se padece desde hace años en la Patagonia Sur, es una imagen que comienza a preocupar seriamente en Neuquén.
En el marco de la 83° Exposición Rural de la provincia, tanto productores como funcionarios alertaron sobre los perros sueltos que se alejan de los pueblos y conforman jaurías en las zonas rurales.
El inicio de un ciclo peligroso
“No tenemos el perro asilvestrado como en Tierra del Fuego, donde fue declarado plaga. En la isla, el perro vive y se mantiene de forma autónoma en silvestría, con todo lo que eso implica: peligro para la gente y desequilibrio en la fauna”, puntualizó Diego García Rambeaud, secretario de Producción, en diálogo con +P.
Sin embargo, el funcionario advirtió: “Estamos en el inicio de ese proceso. Aquí no tenemos aún el perro en silvestría, sino el perro que se va de la casa, merodea durante el día y quizás en la noche regresa. Esa es la situación actual”.
Rambeaud describió las consecuencias de la falta de conciencia en la tenencia: “La gente no percibe que, si deja suelta a su mascota, esta puede juntarse con otras y atacar una majada de ovejas en una chacra. Muerden al animal en la oreja, el hocico o los ojos hasta que la oveja se echa. Pasa con un ternero y pasa con una vaca”.
El secretario resumió el impacto económico: “Es un daño enorme. Un productor nos contaba que de 18 ovejas le mataron 9. Hay que entender que ese animal es el capital del productor y el origen del alimento; hay mucho trabajo detrás”.
Un pedido de acción urgente
Por su parte, Cecilia de Larminat, presidente de la Sociedad Rural de Neuquén (SRN), se refirió al tema durante su discurso: “Muchos de nosotros pasamos días y noches enteras protegiendo a nuestros animales de ataques que provocan muertes y mutilaciones de por vida”.
Ante la falta de estadísticas oficiales, la SRN realizó una encuesta interna: “Nos sorprendió la cantidad de casos similares en toda la provincia. No esperemos a llegar al extremo de Tierra del Fuego, donde las jaurías obligan a abandonar la producción. Reaccionemos antes de que sea demasiado tarde”, enfatizó De Larminat.
La dirigente recalcó que los perros son animales domésticos y deben estar bajo custodia, no sueltos en las calles ni en los campos circundantes. Además, sumó un factor crítico: “Más allá del daño productivo, están las enfermedades transmitidas por los perros. Los municipios y la cartera de Salud deben hacerse cargo de la cantidad exorbitante de animales que deambulan en los centros urbanos”.
Relatos de una realidad cruenta
“Es un tema terrible porque todo el mundo quiere a los perros. Pero son animales sueltos que, tras ser abandonados en basureros, terminan atacando a las ovejas cuando se acaba el recurso”, relató con crudeza Mercedes de Larminat.
La productora defendió la necesidad de equilibrio: “Lamento las posturas de algunas protectoras, pero la vaca y la oveja también son animales. ¿Por qué proteger solamente al perro cuando está haciendo daño? Debe haber un sistema de castración y una tenencia responsable estricta”.
Municipios condicionados
García Rambeaud reveló que mantuvieron reuniones con el Colegio de Veterinarios y diversas intendencias, aunque deslizó un obstáculo político: “Los municipios están muy condicionados por la opinión pública, por el tema de las protectoras y a veces no se animan a dar el primer paso”.
Según el funcionario, localidades como Zapala, Junín de los Andes y Las Lajas se consolidan como las zonas más complejas.
Soluciones integrales
Respecto a las herramientas de control, el secretario fue tajante: “La castración es una herramienta más, pero no cambia el hábito del perro si no hay control de su dueño. Otro problema no menor es la hidatidosis; estamos recopilando datos sobre esta afectación sanitaria”.
Finalmente, Rambeaud concluyó con una reflexión sobre la vida rural: “En el campo también tenemos perros, los adoramos y cuidamos. Pero si tu propio perro empieza a jugar con un ternero, tenés que ocuparte de adiestrarlo y corregir ese hábito de inmediato”.
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