Quiebra de SanCor: revelan que su marca vale casi la mitad de toda la empresa
La Justicia fijó una valuación de US$52,1 millones para la cooperativa. De ese total, los activos intangibles y la marca representan US$24,7 millones, el componente más atractivo para los interesados.
La histórica cooperativa láctea SanCor atraviesa una de las etapas más críticas de sus casi nueve décadas de existencia. Mientras avanza el proceso de quiebra bajo la supervisión del juez Marcelo Gelcich, en los Tribunales de Rafaela, los principales grupos empresarios interesados en la operación parecen coincidir en un punto clave: más que las plantas industriales o los activos físicos que aún conserva la compañía, el verdadero objetivo es quedarse con una de las marcas más reconocidas de la industria alimentaria argentina.
La resolución judicial que fijó una base de venta de 52,1 millones de dólares para el conjunto de la empresa puso en evidencia una cifra que llamó especialmente la atención del mercado. Dentro de esa valuación total, los “bienes intangibles y marcas” fueron tasados en 24,7 millones de dólares, es decir, casi el 47% del valor total de la cooperativa.
El dato resulta revelador porque demuestra que el principal activo de SanCor ya no reside en su estructura productiva. La empresa conserva actualmente seis plantas ubicadas en las provincias de Santa Fe y Córdoba, aunque muchas de ellas operan con una capacidad muy reducida respecto de los años de mayor esplendor de la firma. En ese contexto, la fortaleza comercial acumulada durante décadas aparece como el recurso más atractivo para potenciales compradores.
La marca, el activo más codiciado
Fuentes vinculadas a distintos grupos empresarios interesados en el proceso coinciden en que la marca es el verdadero tesoro de la operación. Según explican, el prestigio y el reconocimiento que aún conserva SanCor entre los consumidores representan una ventaja competitiva difícil de construir desde cero.
“La marca es lo que realmente tiene valor. Los fierros interesan menos. Si una empresa láctea logra incorporar el nombre SanCor a sus productos, automáticamente gana presencia en las góndolas y mejora sus posibilidades comerciales”, señalaron allegados a uno de los grupos que analiza participar de la puja.
Entre los interesados aparece el empresario santafesino Gustavo Scaglione, quien encabeza un consorcio con respaldo de inversores internacionales. Desde ese sector sostienen que el proceso actual se encuentra en una zona gris entre una venta tradicional y una liquidación. A su entender, la expectativa generalizada es que algún actor del mercado termine apropiándose de una marca que conserva una enorme capacidad de posicionamiento a pesar de la profunda crisis financiera de la cooperativa.
La situación de SanCor es compleja. La empresa acumula un pasivo estimado en alrededor de 120 millones de dólares y enfrenta reclamos de más de 1.500 acreedores. El deterioro económico de los últimos años provocó una fuerte reducción de la actividad productiva, dificultades para cumplir compromisos comerciales y una creciente pérdida de proveedores.
Las alternativas para evitar la liquidación
Precisamente, uno de los principales problemas señalados por especialistas y representantes de trabajadores es la imposibilidad de garantizar el pago a los productores tamberos que entregan materia prima. Sin confianza en la capacidad de cobro de la empresa, muchos productores optaron por canalizar su producción hacia otras industrias.
En este escenario, un grupo de abogados que representa a extrabajadores de SanCor impulsa una alternativa para evitar la liquidación definitiva. La propuesta contempla desplazar a la conducción actual, fortalecer las facultades de la coadministradora judicial y crear un fideicomiso que permita garantizar los pagos a productores y proveedores.
Según explican los impulsores de la iniciativa, recuperar la confianza de quienes abastecen de leche a la cooperativa sería un paso indispensable para reconstruir la actividad productiva. Sin materia prima suficiente, cualquier intento de recuperación industrial se vuelve prácticamente inviable.
Al mismo tiempo, comenzaron a surgir cuestionamientos legales sobre distintos aspectos del proceso concursal y de la posterior quiebra. Algunos profesionales analizan la actuación de la Sindicatura y advierten sobre posibles irregularidades en la verificación de determinadas deudas posteriores al concurso, cuestiones que podrían derivar en nuevas presentaciones judiciales.
Empresas interesadas y una definición cada vez más cercana
Mientras tanto, el interés empresario sigue creciendo. Además de Scaglione, participaron recientemente de reuniones convocadas por la Justicia representantes de Adecoagro, la agroindustrial actualmente controlada por el gigante cripto Tether, que años atrás adquirió plantas y marcas de SanCor, entre ellas Las Tres Niñas.
También figura entre los potenciales interesados la multinacional francesa Savencia, uno de los mayores grupos lácteos del mundo y propietario en Argentina de marcas como Milkaut, Adler, Santa Rosa e Ilolay. Para la compañía europea, la adquisición podría representar una oportunidad estratégica para ampliar su participación en el mercado local.
La lista se completa con empresas como Elcor, de Córdoba, que ha consolidado su crecimiento en manteca, quesos y derivados; Punta del Agua, especializada en quesos; y La Tarantela, entre otros actores del sector.
Así, el futuro de SanCor parece debatirse entre dos caminos: la liquidación definitiva de una de las cooperativas más emblemáticas del país o la posibilidad de una reestructuración que permita preservar parte de su actividad. Sin embargo, cualquiera sea el desenlace, el mercado ya parece haber emitido su veredicto: el activo más valioso de la empresa no está en sus fábricas ni en sus equipos, sino en una marca que todavía conserva peso, historia y reconocimiento entre millones de consumidores argentinos.
FUENTE: La Nación con aportes de Redacción +P.
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