En la Patagonia, Taperitas no es una recién llegada. Desde 2014 tiene adjudicadas tierras fiscales cerca de Picún Leufú —1.667 hectáreas linderas al embalse Ezequiel Ramos Mexía, con derecho de agua de hasta 1 metro cúbico por segundo del canal de riego La Picasita— para un feedlot y producción de forrajes.
"Desierto Verde" se enmarca en el "Corredor Productivo del Viento", con obras por USD 1.000 millones.
En marzo de este año el gobernador Rolando Figueroa firmó la escritura que formaliza esa tenencia, después de una década de obras: veinte corrales de engorde, mangas, básculas, bolsas de silo y sistemas de tratamiento de efluentes.
El video institucional habla de Taperitas como una firma "con casi 100 años de trayectoria", y se entiende porque la marca Ilolay, con la que Taperitas comparte accionistas a través de Sucesores de Alfredo Williner, arrancó en 1928 —98 años atrás—, así que la empresa parece estar sumando en su presentación la historia del grupo lácteo familiar a la trayectoria de la razón social agropecuaria propiamente dicha, que es más joven.
El proyecto contempla riego por gravedad entre el río Limay y la Ruta Nacional 237.
Qué es "Desierto Verde"
El proyecto nuevo suma (a Taperitas) dos socios cordobeses. Una es Cotagro, la cooperativa de General Cabrera (Córdoba) que mueve unas 800.000 toneladas de granos por año y es uno de los actores más fuertes del país en el negocio del maní, y también se sumó la Cooperativa Agropecuaria Unión, de Justiniano Posse, con experiencia en acopio, procesamiento de semillas y asistencia técnica al productor.
Los tres arman un fideicomiso productivo para desarrollar tierras al sur de Picún Leufú, entre el río Limay y la Ruta Nacional 237, con riego por gravedad a partir de los canales existentes de la zona.
Si bien en el posteo de Taperitas se habla de "más de 4.000 hectáreas en desarrollo", en algunas entrevistas técnicos de la empresa hablan de un proyecto total de 1.500 hectáreas bajo riego, de las cuales apenas 400 están hoy en desmonte y nivelación.
Veinte corrales de engorde y sistemas de efluentes, parte de una década de obras en la zona.
El argumento productivo dado a conocer es similar al que expresan los líderes de proyectos similares: la estepa neuquina ofrece baja humedad ambiente, alta radiación solar y escasa presión de plagas y malezas, condiciones que —sumadas al agua de deshielo del Limay— permiten un curado natural al sol que le da a la alfalfa una coloración verde intensa, muy valorada en los mercados internacionales.
El plan de industrialización contempla una planta de compactación en Zapala para producir heno prensado en "megafardos", con destino a mercados asiáticos (Medio Oriente entre ellos) vía corredores de exportación chilenos. Ni la planta ni un cronograma de obra tienen fecha confirmada todavía: por ahora la novedad concreta es la nivelación de las primeras 400 hectáreas.
En marzo de 2026 Figueroa firmó la escritura que formaliza la tenencia de tierras de Taperitas.
Corredor del Viento
"Desierto Verde" no aparece aislado. Encaja con un plan provincial mucho más ambicioso: el "Corredor Productivo del Viento", que proyecta poner bajo riego más de 50.000 hectáreas entre Picún Leufú y Piedra del Águila, a lo largo del Limay, con una inversión estimada que supera los USD 1.000 millones.
La provincia abrió sobres de licitación el 21 de julio para el estudio de factibilidad —tres empresas se presentaron— que va a definir obras de toma de agua, canales primarios, estaciones de bombeo y drenajes durante doce meses, por un costo de $1.180 millones.
FUENTE: Redacción +P