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Carne: más demanda que oferta

El reciente anuncio de la reapertura del mercado japonés para la carne argentina, amplió la seguidilla de noticias positivas para la cadena de la carne vacuna argentina.

Y, si bien es cierto que Japónes una plaza de alrededor de U$S 3.000 millones anuales de importaciones (60% de su consumo), su principal valor radica en que, por sus altísimas exigencias, se constituye en un destino emblemático para buena parte de los mercados, en especial de Asia y Oriente, para los cuales la aprobación del exigente mercado nipón es una especie de garantía internacional.

El dato, además, se suma a las noticias “buenas” de la plaza internacional que sigue afirmando sus cotizaciones, en parte, por el paulatino ingreso de demanda genuina de parte de población que no era aún consumidora de países como China, etc., pero más todavía por la caída de producción y el ingreso a períodos de “retención” entre los mayores oferentes, como Estados Unidos, ahora Australia, el gran Nº 1 actual: Brasil, y hasta la Argentina.

Ambos factores, en un contexto de conflictos internacionales que complican la logística de transporte, por un lado, y también encarecen los costos de producción por la suba del petróleo, están provocando un fuerte reacomodamiento del tablero mundial y forzando situaciones, de oferta y demanda, que en más de un caso no estaban previstas en el escenario.

Efecto dominó: La crisis inflacionaria de EE. UU. y la prohibición europea a varios productos cárnicos de Brasil forzaron aperturas comerciales imprevistas.

De hecho, probablemente, Japón no habría habilitado todavía los ingresos de carne desde Argentina, si sus principales abastecedores: Estados Unidos y Australia, no estuvieran atravesando situaciones complicadas también, ambos en etapa de retención de hacienda y, en el caso estadounidense, también con una escalada inflacionaria que lo obligó a abrir, en forma “exprés”, una cuota extraordinaria de importación de carne (para intentar calmar un poco los precios internos) de 300.000 toneladas, por 3 meses, que tampoco está dando el resultado previsto por Washington.

Simultáneamente, el gigante de Brasil, que ya completó su cuota anual de exportaciones a China, recibió el “cimbronazo” de la suspensión de los ingresos de varios productos a la Unión Europea, lo que en el caso de la carne vacuna llega hasta el 2028, aparentemente, por cuestiones sanitarias ligadas al uso de antimicrobianos (que se usan en humanos) en su esquema de producción.

Así, con inflación y aumento en los costos de producción prácticamente en todo el mundo; ola de calor extremo en el Hemisferio norte (que baja los índices de producción y aumenta la mortandad), recomposición de rodeos en los mayores países exportadores, y conflictos sanitarios y bélicos que fuerzan cambios de última hora, el presente de la carne vacuna está enfrentando movimientos bruscos (no todos negativos) que, globalmente, también están consolidando las cotizaciones que ya venían firmes, y que para Argentina, en promedio, rondan los U$S 6.000 por tonelada (con los obvios picos que permiten las cuotas: Hilton, 481, etc).

Tablero global alterado: La caída de producción y los procesos de retención de hacienda en gigantes como Estados Unidos, Australia y Brasil reconfiguran el comercio mundial de carne vacuna.

El escenario local

Ante este contexto, y con los precios internos aún sostenidos, especialmente para algunos eslabones como la cría (terneros) la tendencia de los productores locales es clara: comenzar a retener y aumentar el peso de faena que, de hecho, ya subió más de 50 kilos promedio por cabeza.

Pero, las dudas que aún subsisten sobre la política local y la economía, justo entrando a un período preeleccionario que promete ser “tirante”, entre oposición y oficialismo en los próximos 12 meses, frena muchos avances, debido a la amortización de mediano plazo que requiere el esquema ganadero. Y este punto es clave debido al profundo deterioro de infraestructura que sufrió la ganadería durante dos décadas y media. Desde alambrados, corrales, molinos, bebederos, tranqueras, galpones, balanzas, o pasturas, por citar solo algunos rubros, apenas está comenzando la reacción con los reproductores, cuya temporada central, por los servicios de primavera, mostró el interés de la demanda, no solo por las razas mayoritarias, sino también por las “cruzantes”.

De ahí que, sin mayores avances por limitación en las inversiones (también faltan líneas de crédito de desarrollo), que impiden un crecimiento “horizontal” de los rodeos, hoy en menos de 51 millones de cabezas, la respuesta comience a ser vertical, con algunas mejoras sanitarias, y aumento del peso de la faena que ya se está registrando y que impacta en la oferta total de carne.

El antecedente patagónico: La Argentina asume el desafío del nuevo mercado japonés tras haber desaprovechado históricamente el estatus sanitario de la Patagonia, región que ya se encontraba habilitada para exportar al país nipón.

Esto, sin embargo, también será neutralizado parcialmente, por la baja paulatina en la faena de hembras que se ubicó durante meses alrededor de los 48 y hasta 50 puntos, muy lejos de los 45 puntos considerados como principio de retención, mientras que ahora ya bajó a 42,6%. Pero esto, positivo para la recomposición de los alicaídos rodeos, también disminuye la oferta total de carne que se nota, incluso, en la faena mensual que ahora es de 1 millón de cabezas, o menos, por mes.

Argentina, ahora con un nuevo mercado, Japón (que hasta el momento había desaprovechado la Patagonia que siempre estuvo habilitada para exportar), debe administrar un demanda creciente de exportación, que ya se ubica en 30% del total de carne que se producía; el cupo de 90.000 tn del Acuerdo con la Unión Europea que todavía no definen como repartir entre los socios del Mercosur (y del que Brasil queda “afuera” hasta el 2028), la Cuota Hilton, la 481, más el cupo adicional de 100.000 toneladas a EE.UU. si es que se aprueba nuevamente para el 2027, además de China, Israel, y el rito Halal, entre otros clientes constantes.

La duda, adicional, es ¿que impacto tendrá el Niño esta vez en la Argentina?

Donde no hay dudas, como dice el especialista Ignacio Iriarte, es que la palabra dominante ahora es “escasez”, que la producción de carne argentina va a aumentar un poco el año que viene pero en forma ´moderada´, y que los precios internacionales van a continuar sostenidos”.