En ese contexto, el presidente del bloque CC ARI Cambiemos, Javier Acevedo, presentó un proyecto para exigir información sobre las obras de seguridad pendientes en la presa Portezuelo Grande. En diálogo con +P, aseguró: "El riesgo existe porque ya ocurrió".
Javier Acevedo, presidente del bloque CC ARI Cambiemos, impulsa un reclamo por las obras pendientes en la presa Portezuelo Grande.
A continuación, la entrevista completa:
¿Qué dice el informe de la AIC y cómo accedió a esa información?
Trabajo este tema desde marzo de 2025. Me reuní con autoridades del Organismo Regulador de Seguridad de Presas (ORSEP), con la AIC en Cipolletti y con meteorólogos, entre ellos Fernando Frasetto. Así reuní datos sobre los caudales y el comportamiento del río Neuquén. También conocí una sentencia que lleva 17 años sin cumplimiento. El 3 de marzo de 2009 la Corte Suprema de Justicia condenó al Estado nacional a ejecutar obras de seguridad en la presa Portezuelo Grande, que integra el complejo Cerros Colorados.
Eso fue así porque en 2006 hubo lluvias de intensidad extrema y la presa quedó a 2 cm de que el agua la sobrepase, con posible colapso. Desde 2009 ningún gobierno nacional cumplió el fallo. Portezuelo Grande soporta 11.500 m³ por segundo, su caudal de diseño. Sin embargo, el estudio del ingeniero Oscar Bardé, de 2001, indica que una crecida máxima probable llegaría a 25.000 m³ por segundo con tormentas extraordinarias o con El Niño. Si la presa resiste 11.500 y llegan 25.000, la situación es muy complicada.
¿Qué solicita el proyecto que presentó?
Hace un año reclamé al Gobierno nacional y no respondió. Ahora presenté un proyecto que solicita al Poder Ejecutivo y a la Secretaría de Energía información sobre el cumplimiento de la sentencia. También pedimos al Servicio Meteorológico Nacional su análisis del proceso climático y sus pronósticos sobre El Niño para lo que resta de 2026 y para 2027, y el posible impacto en la cuenca de los ríos Neuquén, Limay y Negro. Hoy no tenemos información precisa ni fidedigna, con datos y cálculos. Son reclamos avalados por ingenieros y por organismos nacionales e interjurisdiccionales, y aguas abajo viven más de 200.000 habitantes.
¿Existe otro factor que reduzca la capacidad de las presas?
Sí. Las presas acumulan sedimento de suelo arcilloso, que se deposita en el fondo y reduce el volumen disponible. Eso achica los 11.500 m³ por segundo de soporte, porque nadie les hace mantenimiento.
¿Cuán lejos estamos de un escenario crítico, con el deshielo a un mes y El Niño en marcha?
El riesgo existe porque ya ocurrió. No hablamos de teoría, sino de sucesos que los ingenieros advierten. En 2006 el episodio llegó sin El Niño, solo con deshielo y tormentas convectivas en la cordillera, y el río Neuquén, un gran tobogán de agua, llevó la presa al borde del colapso. Ahora sumamos El Niño, que según los servicios meteorológicos tendrá su mayor impacto entre noviembre y diciembre. Si pasó en 2006, ¿por qué no podría pasar de nuevo? Seguimos en un peligro latente. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) indica, según mi información, que subió entre 83 y 90% la probabilidad de episodios de El Niño históricos, superiores a todos los anteriores.
Durante el temporal de julio de 2006, el agua quedó a solo 2 centímetros de sobrepasar la coronación del dique Portezuelo Grande.
¿Qué obra considera prioritaria?
El 16 de mayo de 2025 envié una nota al ministro de Economía (Luis Caputo) para que se priorice con extrema urgencia la construcción de la presa Chihuido, con fondos específicos. La Academia Nacional de Ingeniería ya lo advertía, porque Chihuido sería la solución de fondo. Se dice que esos fondos existieron y que fueron a las represas de Santa Cruz, que tampoco se terminaron. No se sabe qué pasó, pero Chihuido no se hizo. Tampoco veo otra definición, como tercerizar la obra o llamar a licitación a una empresa privada.
¿Es realista pensar en obras en el marco del ajuste?
Está bien equilibrar las finanzas, pero ¿a cambio de qué? ¿De pérdida de vidas humanas? Eso no lo apoyo. No se puede abandonar las rutas ni las represas: si una cede, la gente pierde su capital y su vida. Si tengo que gastar dinero para asegurar la vida de los habitantes, lo gasto. Primero está la vida.
A nivel local, ¿los gobiernos son conscientes del riesgo?
Un día antes de esta entrevista se reunió en Viedma la Junta Provincial de Protección Civil, convocada por el Ministerio de Seguridad, con la AIC para explicar el tema y activar alertas tempranas. Aun así, con los años de sequía los ríos bajaron su cauce y se produjeron muchos asentamientos. Opino que hubo irresponsabilidad de gobiernos municipales al permitir lotes pegados al río, porque lo que el río deja, en algún momento lo recupera.
Tampoco veo un trabajo conjunto entre Nación, provincia y municipios. En las localidades del Alto Valle, las defensas civiles nunca enseñaron protocolos de evacuación, como sí ocurre en los países con represas. En Cipolletti no hay señalización ni comunicación. En Neuquén, al menos, una parte del centro tiene carteles que indican por dónde circular. Si hubiera que evacuar media ciudad, la gente no sabría hacia dónde ir y se amontonaría en el puente. Ninguna localidad de Río Negro dividió la ciudad por zonas, definió destinos para cada una y consideró barreras geográficas como los puentes.
¿Percibe que se minimiza el riesgo de una rotura real?
Sí. A mediados de 2025 organizamos en Viedma, junto con el vicegobernador Pedro Pesatti y nuestro bloque, un encuentro en el auditorio del casino con el ORSEP, la AIC y el Departamento Provincial de Aguas. Asistieron intendentes, legisladores y público. Se proyectaron simulaciones con distintos caudales, incluido el escenario más catastrófico, con Barda del Medio, Cinco Saltos y Cipolletti bajo el agua. Después hubo silencio. También me alegró que Elías Sapag, exfuncionario de la AIC, dijera que Portezuelo es un peligro. Miren lo que ocurrió en Bahía Blanca: sin protocolos, la gente no sabía adónde salir.
El fallo de la Corte por Portezuelo Grande que acumula 17 años sin cumplir.
¿Por qué no se implementa un plan local para una emergencia hídrica?
Creo que en las defensas civiles hay desconocimiento o funcionarios que no están a la altura. Defensa Civil es defensa de la vida. Su primera tarea consiste en reunir un comité, ubicar qué hay aguas arriba, convocar a los organismos y armar un plan de contingencia. No hacerlo es negligencia.
¿Hay coordinación entre Río Negro y Neuquén?
Hay mucho diálogo entre los gobernadores Alberto Weretilneck y Rolando Figueroa. La región del Comahue funciona casi como una unidad: intercambiamos economía, trabajadores, salud y educación. El escollo aparece cuando el Gobierno nacional no escucha.
¿Qué medidas inmediatas corresponden sobre la ocupación de la ribera?
Si falta legislación, hay que legislar. No puede seguir el avance de construcciones, clandestinas o habilitadas por municipios de cualquier color político. Hay que ordenar las líneas de ribera, desocupar esas zonas y definir cómo se reubica a quienes viven ahí. Quien construye dentro del cauce, si no se va, en algún momento lo saca el río.
¿Cómo se genera conciencia sin generar miedo?
Con información clara y presencia. Los organismos que controlan el caudal deben informar a los vecinos de la ribera antes de que el río llegue, porque muchas veces la gente se acuesta a dormir y a la mañana encuentra el agua dentro de la casa. Los municipios, con Defensa Civil, deben caminar los barrios, controlar e informar. Cuando la gente ve que la cuidan, se tranquiliza. Si nadie comunica y el río se acerca, aparece el pánico. Se contiene a la gente acompañándola, sin mentir ni esconder datos.