China

Alfalfa en China: la planta que conquista uno de los desiertos más extensos del mundo

¿Puede una planta transformar dunas movedizas en tierras productivas? En Kunyu, Xinjiang, la alfalfa lo logra con riego eficiente y se convierte en baluarte ecológico y fuente clave de ingresos.

En la ciudad china de Kunyu, ubicada en la Región Autónoma Uigur de Xinjiang, la zona de control de dunas bordea la parte meridional del desierto de Taklamakán. Allí, parcelas circulares de alfalfa se integran al paisaje árido y convierten el terreno yermo en productivas tierras de cultivo forrajero. Esta iniciativa combina tecnología avanzada con gestión ecológica y plantea una cuestión rísida: ¿El progreso sostenible es posible incluso en los entornos hostiles?

La tecnología de riego por aspersión con eje central representa el corazón de esta experiencia. El sistema permite un ahorro sustancial de agua al distribuir el recurso de forma precisa y uniforme sobre las parcelas circulares. Gracias a ello, las dunas móviles se estabilizan, se reduce la erosión eólica y se genera un suelo fértil apto para el cultivo. Kunyu amplía de manera continua la escala de siembra de alfalfa mientras fortalece la gestión ecológica en los límites del desierto.

Alfalfa en pleno crecimiento junto al Taklamakán: raíces fuertes estabilizan el suelo mientras generan forraje y oportunidades económicas para la región.

Alfalfa en pleno crecimiento junto al Taklamakán: raíces fuertes estabilizan el suelo mientras generan forraje y oportunidades económicas para la región.

La transformación del paisaje

La alfalfa (Medicago sativa) posee raíces profundas que fijan el suelo y mejoran su estructura. En regiones como Xinjiang, donde la desertificación afecta vastas extensiones, esta leguminosa actúa como barrera natural. Sus raíces penetran el sustrato arenoso, retienen humedad y contribuyen a la formación de materia orgánica. El resultado visible son los característicos círculos verdes que contrastan con las arenas doradas del Taklamakán, uno de los desiertos más grandes y áridos del mundo.

Esta transformación no solo frena el avance de las dunas. También mejora la biodiversidad local y crea microclimas más favorables. Las plantas de alfalfa liberan nitrógeno al suelo mediante fijación biológica, lo que enriquece el terreno y facilita futuros cultivos. De esta forma, Kunyu establece una suerte de modelo de agricultura resiliente que otras zonas áridas pueden replicar.

Más allá de su rol ecológico, la alfalfa se consolida como importante fuente de ingresos para las comunidades locales. El forraje producido alimenta ganado en una región con fuerte tradición ganadera y genera demanda en mercados nacionales e internacionales. Los agricultores obtienen rendimientos estables gracias al riego eficiente, que minimiza pérdidas por sequía y maximiza la productividad por hectárea.

Cosechadoras trazan patrones geométricos sobre 2.400 hectáreas de alfalfa en Kunyu. Imagen que simboliza la transformación sostenible del paisaje desértico chino.

Cosechadoras trazan patrones geométricos sobre 2.400 hectáreas de alfalfa en Kunyu. Imagen que simboliza la transformación sostenible del paisaje desértico chino.

Kunyu impulsa la cadena de valor completa: desde la siembra y cosecha hasta la comercialización del heno. Esta actividad crea empleo rural, fortalece economías locales y diversifica la producción agrícola más allá de los cultivos tradicionales. En un contexto de cambio climático, donde la seguridad alimentaria y la gestión del agua son prioridades, este modelo ofrece una solución integrada que encuentra cierto equilibrio entre el medioambiente y desarrollo económico.

Innovación tecnológica al servicio del desierto

El riego por pivote central optimiza el uso del agua en un entorno donde el recurso escasea. Los sistemas automatizados ajustan la distribución según las necesidades de las plantas y reducen evaporación. Estudios en regiones semiáridas similares confirman que niveles de irrigación del 80% de la evapotranspiración mantienen altos rendimientos mientras mejoran la eficiencia del agua.

Kunyu combina esta tecnología con prácticas de monitoreo continuo y ampliación gradual de las parcelas. El resultado es un paisaje geométrico de círculos verdes que se expande año tras año . El proyecto de alfalfa en Xinjiang forma parte de esfuerzos nacionales más amplios de control de la desertificación. Al transformar arenas movedizas en campos productivos, se genera un círculo virtuoso: mayor cobertura vegetal, menor erosión, más ingresos y mayor resiliencia climática. Expertos destacan que estos modelos pueden extenderse a otras regiones afectadas por desertificación en Asia y África.

FUENTE: Reuters con aportes de Redacción +P.

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