Detrás de esta escalada se encuentra una combinación de factores económicos y estratégicos. Numerosas empresas importadoras decidieron adelantar sus compras y envíos ante el temor de futuras modificaciones en los aranceles comerciales y posibles aumentos en los costos del combustible marítimo. Esta anticipación de la demanda está generando una mayor presión sobre la capacidad disponible de las navieras, reduciendo el espacio libre en los buques y encareciendo los fletes.
En contraste, las rutas entre Asia y Europa mostraron una relativa estabilidad durante los últimos días. Los costos de transporte desde Shanghái hacia Róterdam registraron una leve variación del 1%, situándose en 4.392 dólares por contenedor, mientras que los servicios con destino a Génova permanecieron sin cambios, con un valor promedio de 5.759 dólares.
Sin embargo, los especialistas advierten que esta aparente calma podría ser transitoria. Las principales compañías navieras mantienen una política comercial firme y ya anticipan nuevos ajustes en sus tarifas. La entrada en vigor de recargos vinculados al precio del combustible y suplementos de temporada alta a partir de julio podría impulsar una nueva ola de incrementos.
Algunas de las mayores operadoras del sector, entre ellas la francesa CMA CGM, ya comunicaron la aplicación de nuevas tarifas base y cargos adicionales para los próximos meses. Estas medidas responden tanto al incremento de los costos operativos como a la necesidad de compensar las dificultades logísticas que continúan afectando a la cadena de suministro global.
Congestión portuaria y nuevos recargos presionan al mercado
Más allá de las variaciones tarifarias, el mercado marítimo sigue condicionado por factores estructurales y geopolíticos. Aunque en las últimas semanas se observaron señales de cierta distensión en Oriente Medio, lo que redujo temporalmente la preocupación sobre posibles interrupciones en zonas estratégicas como el estrecho de Ormuz, la situación logística internacional continúa siendo frágil.
Los principales puertos de Asia y Europa todavía enfrentan importantes niveles de congestión. La acumulación de contenedores, las demoras en las operaciones de carga y descarga y las limitaciones en la disponibilidad de equipos y embarcaciones están restringiendo la capacidad efectiva del sistema. Como consecuencia, la oferta de espacio marítimo permanece ajustada en un contexto donde la demanda continúa mostrando fortaleza.
Este escenario genera incertidumbre para las empresas que dependen del comercio exterior. Importadores, distribuidores y fabricantes deberán afrontar no solo mayores costos logísticos, sino también un entorno caracterizado por una elevada volatilidad en las tarifas y dificultades para garantizar espacios en los buques.
Las proyecciones de corto plazo tampoco anticipan un alivio inmediato. Drewry estima que las tarifas al contado continuarán aumentando durante las próximas semanas, impulsadas por la entrada en vigencia de nuevos recargos y por la persistencia de las restricciones operativas en distintos puertos del mundo.
En consecuencia, las compañías que necesiten movilizar mercancías durante el segundo semestre del año deberán planificar sus operaciones con mayor anticipación y prepararse para un mercado marítimo que seguirá navegando en aguas turbulentas, con costos elevados y una disponibilidad de espacio cada vez más limitada.
FUENTE: Consultora Drewry, Frutas de Chile y aportes de Redacción +P.