Las causas: una sequía que golpea la cuenca
El origen del recorte está en la sequía provocada por el calentamiento del océano Pacífico, característico de El Niño. Según la ACP, las precipitaciones registradas entre mayo y agosto son un 34% inferiores al promedio histórico en la cuenca del canal, mientras que el volumen de agua que ingresa al cauce cae un 44% respecto a lo habitual.
El Canal de Panamá, operativo desde 1914, funciona exclusivamente con agua de lluvia almacenada en los lagos artificiales de Gatún (1913) y Alhajuela (1935), cuyo nivel disminuye por los efectos adversos de este episodio de El Niño, calificado como fuerte y con posibilidad de extenderse hasta 2027.
El peso del canal en el comercio mundial
La relevancia de esta vía navegable resulta clave para entender el alcance de la medida: por el Canal de Panamá circula entre el 3% y el 5% del comercio mundial. La ACP detalla además que, a partir del próximo 3 de septiembre, el número de cupos diarios en las esclusas Neopanamax (la ampliación) se ajusta a nueve, frente a un promedio de diez, mientras que en las esclusas Panamax (las centenarias) el cupo baja a 25, frente a las 26 habituales. Desde el 15 de septiembre, los cupos en las esclusas Panamax se ajustan a 23, lo que completa el recorte total a 32 tránsitos diarios.
A las restricciones de tránsito se suma otra medida: desde el 1 de octubre, el canal reduce el calado máximo de los buques a 14,48 metros, lo que obliga a las embarcaciones de mayor tamaño a transportar menos carga por viaje.
Antecedentes: la crisis de 2023
Este no es el primer episodio de este tipo para el canal. En 2023, un fenómeno de El Niño de similar intensidad llevó a la ACP a reducir los tránsitos diarios desde 38 hasta 22 buques, el nivel mínimo registrado en los lagos que abastecen la vía.
La actual restricción, aunque menos severa que la de aquel año, se produce en un contexto de mayor demanda de cruces, impulsada por la incertidumbre del mercado ante la crisis en Oriente Medio.
Consecuencias económicas para las navieras
La reducción de cupos diarios impacta de manera directa en los costos logísticos del transporte marítimo. En abril, un buque llega a pagar hasta 4 millones de dólares en las subastas por un espacio de tránsito, muy por encima del promedio histórico de esas subastas, que ronda los 135.000 dólares. Nueve de cada diez cruces por el canal se programan mediante reservas, mientras que los cupos restantes, o aquellos tránsitos que se modifican por alguna contingencia, quedan disponibles para subasta entre las navieras.
De mantenerse la restricción actual, el recorte llega a representar hasta 1.460 cruces menos al año, con el consiguiente aumento en los tiempos de espera, las tarifas y los costos logísticos para las empresas navieras que dependen de esta ruta estratégica entre el Atlántico y el Pacífico.