Elecciones 2023

Massa abraza la apuesta a su doble comando: ministro y candidato

Lejos de mantener su palabra, sostiene ambas funciones. Teme dejar el Palacio de Hacienda y perder poder político de cara a las PASO. Sigue muy fuerte la interna en el oficialismo. El dólar pegó un importante salto esta semana a la espera de definiciones con el FMI.

Hace solo un mes, Sergio Massa anticipaba en los medios que no era posible cumplir la función de candidato a presidente y ministro de Economía en forma simultánea. Argumentaba en ese momento, con total sentido común, que eran incompatibles las dos responsabilidades teniendo en cuenta el tiempo que un ministro le debe dedicar al país en momentos críticos de su economía.

Pero este claro mensaje, fue antes de que la cúpula del Peronismo lo nombrara al frente de la candidatura a presidente por Unión por la Patria, dejando de lado cualquier posibilidad de reordenamiento democrático dentro del oficialismo.

Hoy, con este cambio de escenario, Massa volvió a mutar y decidió mantenerse al frente de Economía mientras que, en forma paralela, sigue con su campaña para llegar a la primera magistratura. Nuevamente la lógica de la coyuntura política primó sobre el sentido común.

“Tiene que estar arriba de las cosas. Es muy difícil poder delegar con tan poco margen de maniobra”, comentó el martes, a LMNeuquén un asesor del ministro mientras caminaba de una oficina a otra por los pasillos de Hacienda.

Lo que la fuente no pudo -o no quiso- mencionar es que existe una enorme desconfianza entre los distintos funcionarios del Gobierno y hasta entre aquellas mismas segundas líneas del ministerio de Economía, como para dejar las puertas abiertas de este flanco tan sensible al ingreso de una interna que sigue candente en el oficialismo. La posibilidad de colocar a Gabriel Rubinstein -hoy el técnico que está virtualmente al frente de la cartera- ya fue descartada. Lo mismo ocurrió con la postulación de Marco Lavagna, que es el actual titular del INDEC.

Massa es consciente de que si deja Economía en manos de un tercero, su poder puede llegar a resentirse y con ello su candidatura para las PASO que se celebrarán el próximo mes.

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Quedó esta semana descartado que Rubinstein (derecha) pueda asumir la titularidad de Economía.

Quedó esta semana descartado que Rubinstein (derecha) pueda asumir la titularidad de Economía.

Mientras tanto, el optimismo fluye por los despachos del ministerio: “Con la mayor parte de la tropa alineada (en tiempo récord N. del E.) ahora hay que encarar la estrategia de campaña”, agregó la fuente. Ese entusiasmo no se traslada a las encuestas. Los números que maneja el Gobierno dan cuenta de que la fórmula Massa-Rossi tiene una aceptación del electorado que va del 25%-30%, es decir que mantiene la intención de voto que presentaba la estructura del oficialismo antes del anunció de las candidaturas. Las expectativas están puestas en subir unos puntos en las próxima semanas, para terminar las PASO arriba del piso del 30%. Algo difícil, pero no imposible para un Massa que se muestra muy activo dentro y fuera del Gobierno.

Pero pese a lo grandes anuncios, la campaña no arranca. El flamante funcionario al frente de esta épica batalla, el ministro ‘Wado’ de Pedro, todavía no ha salido a la cancha a demostrar sus habilidades en esta nueva función. La realidad es que la interna en su espacio se lo impide. Son muchas los heridas que no terminan de cicatrizar, luego que el “dedo” del partido definió la lista de unidad.

El enfrentamiento entre Axel Kicillof y Máximo Kirchner se hizo sentir esta semana. En una reunión cerrada solo para su círculo más íntimo, el gobernador de Buenos Aires dejó en claro que si Sergio Massa pierde las próximas elecciones, la Provincia no será refugio para los derrotados, y esto incluiría a los actuales funcionarios que tiene “La Cámpora” en el gobierno nacional.

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Emponchados. Massa y De Pedro juntos haciendo campaña esta semana en las tierras catamarqueñas.

Emponchados. Massa y De Pedro juntos haciendo campaña esta semana en las tierras catamarqueñas.

Por su lado, el ministro, Andrés “Cuervo” Larroque, insistió en criticar duramente la forma en que se eligió el candidato a presidente. El miércoles mantuvo una reunión con ‘Wado’ de Pedro en las oficinas de la cartera de Interior, de la que nada bueno salió de cara a las PASO.

En la Cámara Alta también aparecieron tensiones. La frustrada sesión del miércoles en el Senado, para tratar el pliego de jueces que llevan las causas de corrupción de la vicepresidente Cristina Fernández, dejó nuevos heridos. La negativa a dar quórum por parte del senador peronista de Jujuy Guillermo Snopek, irritó al kirchnerismo, que decidió romper el acuerdo electoral, celebrado hace menos de un mes, y dar de baja la lista de precandidatos legislativos por esa provincia encabezada por Carolina Moisés y que tiene entre sus integrantes al mismo Snopek.

En definitiva, la lucha por el poder no cesa en el oficialismo.

Es la economía…

Sin lugar a dudas Sergio Massa espera mostrar algunos resultados en materia económica durante las próximas semanas. No van a dar grandes anuncios que cambien tendencias, solo algunos ajustes y proclamas dentro de un contexto muy convulsionado. Insistirá con su estrategia del “Plan llegar”.

La semana mostró tres eventos de corto plazo que vale la pena analizar.

-Se despertó el dólar. Tal como se había mencionado en estas mismas líneas meses atrás, el dólar marginal finalmente perforó el techo de los 500 pesos. Terminó el viernes en 523 pesos creciendo poco más de 30 pesos en sólo cinco días. ¿Qué implica esto? Para la economía, tan solo un ajuste de precios relativos que era predecible, y una ampliación de la brecha cambiaria con todo lo que esto trae aparejado en la producción. Para la política: una mala señal. La evolución de la divisa norteamericana es un termómetro que mide el estado de ánimo social, mucho más que la pobreza o la inflación. Si sube en forma abrupta, es mucho más fácil que el mal humor se instale entre la gente. Por el contrario, si está calmo, es más sencillo llegar a las elecciones con una imagen de que “todo esta controlado”.

-Inflación. El dato del 6% de junio dado a conocer esta semana por el INDEC, llevó algo de alivio al Gobierno. Es un número dramático para cualquier economía del globo, pero refleja por segundo mes consecutivo una baja del indicador. Mucho peor, políticamente hablando, hubiese sido anunciar una inflación arriba de la del mes de mayo. ¿En qué cambia esto para la gente? Absolutamente en nada. Los salarios siguen siendo devorados por la corrida de precios y la pobreza no cesa de crecer. Massa mide, en el poco tiempo que le queda de aquí a las PASO, sus resultados de cara a la política no a la sociedad. En realidad, se podría decir que hoy todos los candidatos están esta misma línea.

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Massa junto a Kicillof esta semana en un acto proselitista. Comentó que economistas de la oposición están pidiendo al FMI que no cierre el acuerdo.

Massa junto a Kicillof esta semana en un acto proselitista. Comentó que economistas de la oposición están pidiendo al FMI que no cierre el acuerdo.

-Acuerdo con el FMI. Si bien el Gobierno argentino intenta dar muestras de no ceder a las presiones del organismo internacional -en relación a encauzar el déficit y aplicar una devaluación- es poco probable que no se llegue a una acuerdo con el FMI antes de las PASO. En este punto coincide la mayor parte del mercado. Los bonos argentinos han saltado más del 40% en las últimas semanas y el rally que muestran las acciones de las empresas locales pareciera que no tiene techo, pese a que el viernes sufrieron una importante corrección. “El acuerdo se está cerrando”, confiaron fuentes cercanas al ministro. Pocas son la voces que opinan lo contrario. Es probable que se firme en los próximos días y que se anuncie como un logro más del gobierno de Sergio Massa. No hay que descartar que, dentro del relato tradicional del oficialismo, se presente como un triunfo patriótico frente la insensibilidad del FMI, y que este nuevo acuerdo se diferencie del firmado con el exministro Martín Guzmán, mostrando así la especial sensibilidad por su pueblo que tiene el candidato de Unión por la Patria. A esta altura de los acontecimientos, tampoco hay que descartar que “La Cámpora” salga a las calles a festejar con un gran acto en Plaza de mayo. Por ahora, todo esto es solo una irónica ficción que intenta interpelar al oficialismo y las contradicciones que sigue mostrando entre sus filas.

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