Europa

¿Europa vuelve al proteccionismo?

Análisis del comercio exterior argentino: evolución histórica con Europa, normativas ambientales de la UE y urgentes desafíos de competitividad y eficiencia.

Sin duda, durante el pasado siglo XX, Europa, al menos la Occidental, fue el gran mercado de exportación para Argentina.

Tanto así, que después de la 2º Guerra Mundial, del total de las exportaciones argentinas, el 70% (U$S 1.167 millones) era absorbido por países europeos, encabezados por Gran Bretaña, que era el principal cliente, con cerca de 30% (en carne vacuna, lanas, etc.).

Semejante fuerza comercial, que superaba el 15% del PBI de entonces, se fue diluyendo paulatinamente convirtiéndose en menos de la mitad (32%) al arrancar los ´90, para quebrar, finalmente, la barrera de 10% del total de las exportaciones el año pasado, con apenas U$S 8.486 millones.

Por supuesto, en medio, la CEE -Comunidad Económica Europea- (1957) de 6 miembros en sus orígenes, se agrando hasta los 27 miembros actuales (con la salida del Reino Unido por el Brexit).

Normas ambientales de la Unión Europea imponen trabas al comercio con el Mercosur.

Normas ambientales de la Unión Europea imponen trabas al comercio con el Mercosur.

También apareció el Mercosur a mediados de los ´90, reuniendo a la Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, y así surgió el Acuerdo que se puso en marcha en mayo pasado entre ambos bloques, (a pesar de la resistencia de los productores europeos) y los 30 años transcurridos desde el principio de las conversaciones; generando expectativas sobre una eventual reversión de la corriente bajista del comercio entre ambos bloques.

Pero también, con el siglo XXI, irrumpió la potencia comercial china que terminó de cambiar el mapa del mundo y la composición de las fuerzas.

En ese contexto, cualquier jugada pasa a ser “delicada” para un país en forma individual, aunque también una alineación absoluta es riesgosa, más aún, para uno como Argentina que, si bien es ahora exportadora, entre otros, de dos rubros claves para el mundo, como alimentos y energía, todavía arrastra demasiadas ineficacias y déficits, antes de poder recuperar la competitividad que tuvo en algún momento comenzando, justamente, por los productos más fuertes y emblemáticos que posee.

Exigencias europeas y nuevos destinos globales

Un ejemplo bastante claro de los riesgos actuales está resultando con la propia Unión Europea, a partir de un Acuerdo que aún no termina de definirse en su más alto Tribunal, y la aparición de una serie de normas (ambientales, de comercio, sanitarias, etc.), muchas de ellas sospechadas por algunos de pararancelarias, que distan por ahora de simplificar el comercio como se había previsto. De hecho, el principal exportador mundial de carne, Brasil, fue suspendido por la UE hasta el 2028, por el uso de antibióticos, mientras que las exigencias de la EUDR (UE Deforestation Regulation), que se va a aplicar productos “seleccionados” como carne vacuna, madera, o soja y sus derivados, entre otros, suma la certificación punta a punta de “producido en suelos libres de deforestación”, y otras varias cuestiones bastante menos comentadas.

Por caso, allí aparecen también los derechos laborales, ambientales, de uso del suelo, etc, cuestiones que impactan en alrededor de 50% del total de las exportaciones actuales de Argentina (unos U$S 4.500 millones), y mucho más a Brasil ya que, además de la soja y la carne, el principal socio del Mercosur también tiene café y cacao, entre los rubros más importantes.

Lo llamativo, para los más suspicaces, es que varios rubros figuran entre los acordados para desgravaciones arancelarias, cuyo comercio podría ser restringido nuevamente ahora por este tipo de medidas que, en algunos aspectos, son cuestionadas también por eslabones de las cadenas de producción europea.

Brasil se mantiene como el principal socio comercial y destino agroindustrial de Argentina.

Brasil se mantiene como el principal socio comercial y destino agroindustrial de Argentina.

Más allá de esto, Argentina, que no debe perder ninguno de los mercados ganados, logró cierta diversificación a partir de mantener a Brasil como su principal socio comercial, incrementar el intercambio con EEUU que ya se ubica en segundo lugar con algo más de 10%, y crecer fuertemente en el comercio agroindustrial con China que quedó tercero, mientras que la UE, por ahora, se ubicaría en el cuarto lugar.

De hecho, Brasil sigue alcanzando el 14,6% de las exportaciones totales (y 24% de las importaciones) y sigue siendo el tercer destino de las exportaciones agroindustriales (9% del total, por un valor de U$D 3.500 millones anuales, monto que se mantuvo estable la última década), cifra que podría volver a crecer a partir del aumento de las exportaciones de trigo que podrían superar los 10 millones de toneladas de la actual campaña 2026/27, sumadas a las expectativas de un incremento en el flujo de energía y, a mediano plazo, hasta de fertilizantes nitrogenados (cuya producción se comienza a incrementar ahora en el país).

Retos urgentes para recuperar la competitividad

Sin embargo, la Argentina de los alimentos, el algodón, las fibras, los biocombustibles, la madera, las frutas, los lácteos, la miel, la piscicultura, o las verduras, entre otras varias productos, enfrenta varios desafíos inmediatos para fortalecer su posición interna (y sus márgenes), ante las restricciones (viejas y nuevas) al comercio mundial que se vislumbran otra vez desde ciertas regiones.

En primer lugar, el diplomático, para acceder a la mayor cantidad de acuerdos de comercio “cumplibles” que se pueda, como se hizo en materia de carne vacuna (no así, ovina), por citar un ejemplo.

Pero a la par de esto, y frente al “cierre” de la economía mundial que muchos prevén a partir de la realineación mundial que se está produciendo, y a los conflictos políticos que resurgen en algunas regiones del mundo, pasa a ser imprescindible que en el corto-mediano plazo, el país logre mejorar sus precios de venta internacional que, tal como se explicó hace 15 días en +P, y de acuerdo a una publicación de la Fundación Producir Conservando (FPC), son los más bajos entre 8 países exportadores, con solo U$S 397 promedio por tonelada, mientras que Brasil exporta a U$S597 /tn, los EE.UU a U$S 730/tn, en tanto en el otro extremo se ubica Nueva Zelanda con U$S 4.205/tn. Esto se debería a la falta de clasificación, calidad, certificaciones, diversificación de productos, proceso, marcas, etc.

Argentina registra el precio promedio por tonelada exportada más bajo entre competidores.

Argentina registra el precio promedio por tonelada exportada más bajo entre competidores.

El tercer gran tema es mejorar la eficiencia de producción disminuyendo sensiblemente las pérdidas que se producen (por maquinaria antigua, por falta de cadena de frío, por altos desperdicios de perecederos, mala manipulación, etc.; escasa sanidad, o poca fertilización, entre otras varias causas.

Solo con algunas mejoras en estas dos últimas cuestiones, la Argentina ya estaría en condiciones de incrementar fuertemente las exportaciones (por volumen y por precio) con la misma área y una inversión productiva semejante a la actual.

Y recién ahí, aparecería la madre de todas las cuestiones, con las grandes inversiones de infraestructura, logística, ampliación de servicios, y la baja del famoso “costo argentino”, que de ninguna manera se podrían concretar en el corto-mediano plazo, pero que son clave (junto a la reforma tributaria, y la laboral), para que la producción argentina recupere fortaleza y márgenes para poder enfrentar nuevas restricciones y costos que vuelven a amenazar al comercio mundial, y que no siempre se justifican en la salud de los consumidores, la seguridad de los productos, o la mejora del ambiente.

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