Hace años que la cerveza argentina viene profesionalizándose, ganando espacios de hegemonía vínica o espirituosa.
¿Sabías que la cata de cerveza puede elevar un hobby a una ciencia precisa? Descubre cómo expertos como Diego Castro transforman esta bebida cotidiana en un arte evaluable.
La cerveza está ampliamente difundida en la vida diaria de los argentinos, asociada a momentos informales como una birra post-laboral, en fiestas o como maridaje para comidas rápidas. Esta familiaridad la resguarda parcialmente de las crisis que afectan a otras bebidas: la económica local y la global disminución en el consumo de alcohol.
En los últimos años, la industria cervecera argentina avanzó en profesionalización, ganando terreno ante vinos y espirituosos. Esta diversidad celebra la innovación, pero plantea desafíos para los sommeliers: profundizar en el conocimiento de la bebida. En este punto, surgen preguntas clave: ¿Cómo se cata la cerveza? ¿Qué técnicas de otras bebidas aplican aquí?
Diego “Van der Saar” Castro, ingeniero químico y sommelier de cervezas con credenciales como Certified Cicerone, BJCP Distinguished National Rank, Siebel Master of Beer Styles and Evaluation, y UC Davis Applied Sensory and Consumer Science, ofrece una guía experta. Cofundador de Lycos Consultorías y Experiencias, su empresa apoya a cerveceros en mejoras de productos y forma jueces mediante cursos online.
“La cata técnica de cervezas es una herramienta útil para brindar feedback al cervecero sobre su producto y permitirle implementar mejoras, y también para lograr (cuando la cerveza lo merece) galardones que le concedan una mayor apreciación del producto por parte del consumidor”, explica Castro.
Para una evaluación justa, los jueces usan guías de estilos como las del Beer Judge Certification Program (BJCP), Brewers Association (BA), World Beer Cup (WBC) o Great American Beer Festival (GABF). Estas describen características esperadas por tipo de cerveza.
Tomando las guías BJCP, el apartado 21A detalla las IPAs americanas:
Estas guías incluyen parámetros como IBUs y ABV, accesibles en sitios web oficiales.
En competencias, la dinámica varía: monádica (una muestra a la vez, con puntaje absoluto de 0 a 50 puntos) o por vuelos (comparativa relativa, con consenso para avanzar rondas).
Cada panel, de dos a cuatro jueces (uno como capitán), evalúa aroma, apariencia, sabor, sensación en boca e impresión general. Se contrasta con el estilo; la calidad sube si es libre de contaminaciones (como acidez acética), fermentación prolija (sin notas de alcoholes superiores), ajuste al estilo, balance y tomabilidad.
Premios varían por evento. En la World Beer Cup, oro para cervezas “de clase mundial” que ejemplifican el estilo con balance ideal; plata para “excelentes” con leves desviaciones; bronce para buenos ejemplos con variaciones menores o defectos leves.
Esta guía empodera a sommeliers y aficionados a elevar la apreciación cervecera, fusionando tradición argentina con estándares globales.
Fuente: Manuel Recabarren para Asociación Argentina de Sommeliers con aportes de +P
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