Vino

Messi y el vino con Sprite: la frase que cambió el juego para la vitivinicultura argentina

¿Puede un comentario casual de Lionel Messi revitalizar todo un sector? Para los referentes del vino argentino, su “vino con Sprite” fue el empujón más potente en años.

La declaración de Lionel Messi sobre mezclar vino con Sprite “para que pegue rápido” desató una tormenta de memes, críticas y risas en redes sociales. Sin embargo, en el corazón de la industria vitivinícola argentina la reacción fue radicalmente distinta: celebración estratégica. Dos voces de peso máximo del sector —el enólogo Alejandro Vigil y el presidente de la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR), Mario González— coincidieron en calificar el episodio como el acontecimiento más positivo para el vino argentino en los últimos cinco años.

Alejandro Vigil, creador de vinos íconos de exportación y referente indiscutido de la vitivinicultura de alta gama, fue contundente en el programa radial Tenés que saberlo (Radio Post 92.1). Para él, la frase de Messi no representa un problema de imagen ni una afrenta al producto premium; al contrario, constituye “lo mejor que le ha pasado a la actividad vitivinícola en los últimos cinco años”.

El valor no reside en la combinación en sí —vino tinto con gaseosa de limón—, sino en la naturalidad con la que el capitán de la Selección Argentina transmitió un concepto que el sector repite desde hace más de una década: el vino se toma como uno quiere. Messi logró, sin discurso técnico ni campaña publicitaria, desterrar la solemnidad y los prejuicios culturales que todavía alejan a muchos consumidores jóvenes o casuales.

“Fue la forma más fácil de comunicar algo que nosotros decimos hace años”, explicó Vigil. El siete veces Balón de Oro se convirtió, casi sin quererlo, en “nuestro nuevo sommelier y embajador”, porque llevó el disfrute al centro de la conversación y corrió el foco de las reglas hacia la experiencia personal.

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Lionel Messi brindando con copa de vino: el gesto que sacudió la industria vitivinícola

Lionel Messi brindando con copa de vino: el gesto que sacudió la industria vitivinícola

Una validación de la estrategia sectorial desde 2010

Por su parte, Mario González, presidente de COVIAR, profundizó el análisis desde la perspectiva institucional. En su visión, la frase de Messi no inventa una tendencia: la confirma y la legitima. Desde comienzos de la década pasada, la vitivinicultura argentina leyó los cambios profundos en los hábitos de consumo: menor formalidad, búsqueda de refrescancia, competencia feroz con cervezas, tragos ready to drink y bebidas energéticas.

Esa lectura derivó en el Plan Estratégico Vitivinícola (PEVI) al 2030, elaborado de forma conjunta por el sector público y privado. El plan incorporó explícitamente la necesidad de descontracturar el consumo, promover la refrescancia y habilitar nuevas formas de disfrute sin imponer un único modo “correcto” de tomar vino.

Las campañas genéricas del Fondo Vitivinícola (mercado interno) y de Wines of Argentina (exportación) sostuvieron durante años mensajes claros y consistentes: “tómalo como quieras” y “refrescancia”. Esas consignas no fueron slogans vacíos; funcionaron como habilitación cultural que amplió ocasiones de consumo, atrajo nuevos públicos y flexibilizó la relación con el producto.

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El mérito real

González subraya que la estrategia sectorial solo pudo materializarse gracias a las decisiones concretas de las bodegas: lanzamiento de líneas frescas, formatos innovadores (latas, bag-in-box, vinos con bajo alcohol), desarrollo de blends pensados para mezclar y adaptación comercial a las preferencias reales del consumidor. Las empresas asumieron el riesgo de inversión y ejecución; el Estado y las entidades sectoriales aportaron el marco estratégico y la coherencia de comunicación a largo plazo.

Cuando Messi cuenta con total naturalidad que mezcla vino con Sprite, no rompe reglas ni provoca. Simplemente, actúa como un consumidor más en un contexto donde esa libertad ya fue legitimada y normalizada por el propio sector. Ese gesto cotidiano valida que el rumbo elegido —descontracturar, refrescar, democratizar— era el correcto.

Oportunidad, no conformismo

Tanto Vigil como González coinciden en que el episodio representa una oportunidad única para llegar a audiencias que históricamente percibían el vino como algo lejano, elitista o lleno de protocolos. Al mismo tiempo, ambos marcan un matiz necesario: el comentario sobre que “pega rápido” abre un debate legítimo sobre consumo responsable, moderación y uso recreativo del alcohol. El sector no demoniza ni idealiza; invita a conversar.

El fenómeno Messi-Sprite no marca un punto de llegada, sino una confirmación poderosa del camino recorrido. En un contexto de cambios culturales acelerados y competencia feroz, saber que la planificación estratégica colectiva puede permear la conducta real de las personas —incluso de quienes están fuera del sistema institucional del vino— constituye un incentivo enorme para seguir avanzando en innovación, sostenibilidad, competitividad y apertura de nuevos mercados.

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