Otra fábrica de maquinaria agrícola entra en crisis y deja de pagar sueldos
La fábrica, ubicada en el sudeste cordobés, enfrenta un conflicto salarial tras abonar de manera incompleta las últimas quincenas.
La ciudad de Marcos Juárez atraviesa por estas horas uno de los momentos más delicados de los últimos años. El conflicto desatado en la fábrica de maquinaria agrícola Metalfor encendió una alarma que no sólo impacta en el plano productivo y laboral, sino que amenaza con colarse de lleno en el escenario político local, en un año marcado por la elección municipal.
Este viernes, trabajadores de las plantas que la firma posee en Marcos Juárez y en Noetinger decidieron iniciar un paro de actividades tras denunciar el pago incompleto de la primera quincena de febrero y la falta de cancelación total de la segunda. La medida de fuerza visibilizó una crisis que venía gestándose desde hace semanas y que ya había tenido como síntoma la circulación de cheques rechazados por montos millonarios, generando preocupación en proveedores y en el entramado comercial de la región.
Una crisis industrial con impacto regional
La situación inquieta especialmente al sudeste cordobés, donde la industria metalmecánica vinculada al agro es uno de los motores económicos centrales. En el caso de Metalfor, entre ambas plantas trabajan alrededor de 600 empleados directos. Si se consideran los puestos indirectos, la cifra crece significativamente, afectando talleres, transportistas, comercios y servicios que dependen del movimiento que genera la fábrica.
El panorama guarda similitudes con lo ocurrido recientemente en Pauny, la histórica cooperativa que produce tractores en Las Varillas. Allí, unos 500 trabajadores —que se convierten en cerca de 800 si se suman empleos indirectos— enfrentan también dificultades vinculadas al contexto económico nacional. Sin embargo, en el caso de Metalfor se suma un elemento que genera desconcierto: casi en simultáneo con el inicio de la crisis, la empresa anunció la obtención de un crédito internacional por 50 millones de dólares otorgado por la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional de Estados Unidos.
La coexistencia entre un financiamiento de esa magnitud y los problemas para afrontar salarios abre interrogantes sobre la administración de recursos, los tiempos de desembolso y las prioridades financieras de la compañía. Mientras tanto, el malestar entre los operarios crece y el temor a suspensiones o despidos comienza a instalarse en una comunidad que depende en gran medida de la estabilidad del sector agroindustrial.
El factor electoral y el voto agro
El impacto político no es menor. En Marcos Juárez, la intendenta Sara Majorel se juega la reelección en un contexto que se torna cada vez más complejo. De origen en el PRO y con pasado cercano al larretismo, Majorel migró primero hacia el esquema de Patricia Bullrich y luego recaló en La Libertad Avanza, espacio que lidera el presidente Javier Milei. Con ese sello buscaría renovar mandato frente a una oposición que se reconfigura.
La cuenca productiva del sudeste cordobés ha mostrado históricamente un comportamiento electoral particular. Si bien en el plano provincial acompañó en distintas oportunidades al peronismo cordobesista, en elecciones nacionales optó por alternativas enfrentadas al PJ. Primero respaldó a Cambiemos y, en 2023, Milei arrasó en el balotaje frente a Sergio Massa, obteniendo en el departamento Marcos Juárez cerca del 75% de los votos.
La tendencia se consolidó también en las legislativas del año pasado, cuando la lista libertaria encabezada por Gonzalo Roca y apadrinada por Gabriel Bornoroni superó por 20 puntos al armado de Provincias Unidas que lideró el exgobernador Juan Schiaretti. Ese resultado marcó un cambio profundo en el mapa político local y dejó a la intendenta alineada con el espacio que hoy capitaliza buena parte del voto agro.
Sin embargo, la crisis en la industria metalmecánica podría alterar ese equilibrio. Un deterioro prolongado del empleo y del poder adquisitivo podría erosionar el respaldo que hasta ahora mostró el electorado hacia las opciones libertarias, especialmente en una región donde el “voto agro” suele reaccionar con rapidez ante señales económicas adversas.
En ese contexto, la próxima edición de ExpoAgro aparece como un punto de inflexión. “Si esto no mejora después de ExpoAgro se complica”, reconoció un intendente de la zona tras dialogar con un empresario del sector agropecuario. La expectativa está puesta en que la muestra funcione como termómetro de inversiones, ventas y financiamiento para un sector que necesita señales de reactivación.
Mientras tanto, en las calles de la ciudad crece la incertidumbre. Comerciantes atentos a la merma del consumo, familias preocupadas por la estabilidad laboral y dirigentes políticos recalculando estrategias conforman un escenario donde economía y política se entrelazan. Lo que comenzó como un conflicto salarial en una fábrica emblemática amenaza con convertirse en un factor decisivo en el único test electoral cordobés de 2026.
Fuente: La Política Online con aportes de Redacción +P.
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