“Vamos a esperar a que el sector nos dé un nombre, que nos proponga a la persona que ellos quieren que esté al frente de vitivinicultura”, le comentó a +P. El mecanismo de selección no es novedoso en el estilo de gobernanza del Gobernador Alberto Weretilnek.
El antecedente
En Septiembre de 2014, luego de haber sorteado la zozobra inicial por la muerte del gobernador Carlos Soria, y de haber dejado atrás una feroz interna con el entonces poderoso Senador Miguel Pichetto, Weretilneck comenzó a diseñar un equipo de gobierno acorde al rumbo que le quería dar a la gestión.
Fue así que, para el cargo de Secretario de Fruticultura, le pidió a los referentes del sector, como a los presidentes de las cámaras de productores, a quien querían de Secretario. Por sus antecedentes como consejero del INTA y por su eficiencia como productor, propusieron el nombre de extinto Alberto Diomedi, quien fue designado como secretario de Fruticultura de Río Negro el 3 de septiembre de 2014.
"Sin diálogo coherente"
Si bien las razones verdaderas del alejamiento tal vez no se hagan públicas, lo cierto es que Cerutti habría manifestado a sus allegados que “lamentablemente es muy difícil trabajar sin un diálogo coherente”.
La frase deja en evidencia cierta falta de sintonía entre un ministro muy enfocado en expandir los mercados para el vino de Río Negro, y una ex funcionaria que se había especializado (ya desde sus comienzos en una bodega de Uruguay), en el enoturismo como una actividad subsidiaria, pero vital para la supervivencia de las bodegas en épocas de retracción del consumo.
Prueba de su apuesta a esa actividad, es que se gestionó y quedó diseñado el nuevo encuentro nacional de enoturismo, que se realizará el año próximo en la provincia, y al que asistirán representantes de las más prestigiosas bodegas de Argentina.