Exportaciones con valor agregado crecieron 34,5% (Ene-Ago 2025 vs. 2024), impulsadas por el sector de muebles. Foto: @agricultura
Las exportaciones de valor agregado se disparan, pero surgen dudas en el horizonte por los incendios forestales de la temporada pasada. ¿Es sostenible un crecimiento sin inversión ni protección?
El sector de la industria forestal en Argentina muestra un patrón dual en su comercio exterior: una balanza crónicamente deficitaria y, a la vez, signos de fuerte expansión en segmentos de valor agregado.
Según datos recientes, entre enero y agosto de 2025, las exportaciones de productos maderables con valor agregado aumentaron un promedio del 34,5% en valor en comparación con el mismo periodo de 2024. Este crecimiento fue particularmente notable en dos rubros clave, según el INDEC:
A pesar de este prometedor desempeño en 2025, las cifras definitivas del último año completo, 2023, confirman un desafío estructural:
Un punto de análisis es la composición de las exportaciones en volumen (toneladas). En 2023, la exportación de madera en bruto se disparó a 757.853 toneladas, un aumento significativo con respecto a las 459.133 toneladas de 2022. Sin embargo, los productos de mayor valor en dólares fueron el papel y cartón y sus manufacturas (26,4% del total exportado) y la materia prima para papel (pastas, 16,4%).
El anuario de estadística forestal, editado en 2024 con datos de 2023, revela importantes movimientos en la producción manufacturada.
La industria del Compensado (Plywood) mostró una reactivación notable en 2023. La producción total fue de 71.091 m³, lo que implica un incremento del 136,15% respecto a 2022 (30.104 m³). Para lograr este volumen, se utilizó una materia prima de rollizos de 155.837 m³, un aumento del 118,68% respecto a 2022 (71.263 m³).
Otros sectores productivos en 2023 incluyen:
En cuanto al recurso forestal primario, la extracción total de rollizos en 2023 fue de 615.534 toneladas, una disminución del 15% en comparación con 2022. Chaco continuó siendo el principal extractor de rollizos con 423.574 tn, seguido por Misiones con 87.004 tn.
A pesar del potencial productivo y el aumento en los volúmenes de valor agregado, la inversión forestal se estanca en el país. Un reporte de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de agosto de 2025 indica que, si bien la superficie de plantaciones forestales alcanzó 1.326.478 hectáreas a mayo de 2025 (un incremento de 48.759 ha desde 2023), este avance está "opacado" por la incertidumbre generada por la falta de financiamiento para la Ley 25.080 y los bajos precios pagados por la materia prima.
En la Patagonia, donde el desarrollo forestal es crucial para el abastecimiento, se observó una marcada disminución en la tasa de forestación a partir de 2010. Neuquén, por ejemplo, tiene 61.537 hectáreas forestadas registradas, pero para garantizar el suministro futuro se sugiere mantener una tasa de plantación de al menos 2.000 ha/año hasta que las plantaciones más antiguas alcancen el turno de corta (alrededor de 2030).
El desafío ambiental se intensificó gravemente con la última temporada estival. Los incendios forestales registrados entre octubre de 2024 y marzo de 2025 en los bosques andinopatagónicos fueron catalogados como los más intensos y dañinos de las últimas tres décadas.
Datos de Greenpeace documentaron que el fuego arrasó 31.722 hectáreas en esta región en el periodo 2024-2025. Esta superficie cuadriplica el área afectada durante el mismo periodo del año anterior (octubre 2023 – marzo 2024), cuando se registraron aproximadamente 7.747 hectáreas.
El impacto territorial en las tres provincias patagónicas fue: Neuquén: 11.782 hectáreas afectadas; Río Negro: 10.218 hectáreas afectadas; Chubut: 9.722 hectáreas afectadas.
A nivel nacional, en el año 2023 se registraron 549.504 hectáreas afectadas por incendios. De esta superficie total, el 28,55% correspondió a bosque nativo (156.824 hectáreas).
Por estos días, desde el campo alertan por las condiciones de sequía y las altas temperaturas. El pronóstico para el periodo octubre-diciembre de 2025 exige monitorear el comportamiento de las precipitaciones y temperaturas en la Patagonia, especialmente en el noroeste, donde se espera déficit de lluvias, aumentando el peligro de incendios.
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