Obras de riego en Valle Azul para sumar 3.000 hectáreas productivas
El Gobierno comenzó la apertura de canales y la reconstrucción de dársenas clave sobre el canal principal. El proyecto cobra impulso con la participación de la empresa privada Agropecuaria Don Manuel.
Hubo un tiempo en que abrir un canal en el Alto Valle era casi un acto fundacional. A comienzos del siglo XX, las excavadoras y las cuadrillas avanzaban sobre la estepa con un objetivo tan ambicioso como imprescindible: llevar agua donde solo había desierto. Aquellas obras dieron origen a una de las regiones frutícolas más importantes del país y transformaron para siempre la geografía del norte patagónico.
Más de un siglo después, las grandes expansiones del sistema de riego son cada vez menos frecuentes. Por eso, cuando se anuncia la apertura de nuevos cauces o la ampliación de la infraestructura existente, el hecho adquiere una dimensión que trasciende la obra pública. Es la posibilidad de extender una vez más la frontera productiva y convertir miles de hectáreas de jarilla y olivillo en tierras aptas para la agricultura.
Infraestructura para ampliar la frontera productiva
Con ese objetivo, el Gobierno de Río Negro, a través del Departamento Provincial de Aguas (DPA), puso en marcha una nueva etapa de expansión del sistema de riego de Valle Azul. La iniciativa contempla la construcción de dos dársenas de derivación sobre el canal principal, obras consideradas estratégicas para habilitar el desarrollo de nuevos sectores bajo riego.
La inversión inicial ronda los 500 millones de pesos, aunque el proyecto completo —incluyendo la construcción de los canales secundarios necesarios para abastecer las nuevas superficies— demandaría cerca de 900 millones de pesos. Los trabajos fueron adjudicados a la empresa Retropalas SRL y se ejecutarán en dos frentes simultáneos.
En el primero, ubicado en la progresiva kilómetro 14,954, se reemplazará una estructura provisoria que actualmente deriva agua hacia el Canal Secundario II. Desde el DPA explicaron que esa intervención resulta indispensable para garantizar un funcionamiento seguro y estable del sistema.
El segundo frente estará localizado en la progresiva kilómetro 19,697, donde se reconstruirá completamente la dársena que da origen al Canal Secundario III. Allí también se modernizarán las estructuras hidráulicas existentes para mejorar la regulación de los caudales y optimizar la distribución del agua.
Ambas intervenciones incluyen la demolición de las estructuras actuales y su reconstrucción integral, con trabajos de excavación y perfilado de cajeros, relleno y compactación de suelos e instalación de nuevas compuertas metálicas de operación.
Una inversión que transforma el territorio
Más allá del componente técnico, la obra tiene un objetivo mucho más amplio: preparar la infraestructura necesaria para incorporar alrededor de 3.000 nuevas hectáreas al sistema de riego de Valle Azul.
Puede parecer una superficie modesta si se la compara con las más de 100.000 hectáreas irrigadas que hoy conforman el Alto Valle y el Valle Medio. Sin embargo, en un contexto donde prácticamente ya no existen grandes proyectos de expansión agrícola en la región, sumar 3.000 hectáreas representa abrir una nueva frontera productiva.
En esos campos hoy predominan especies características de la estepa patagónica, como la jarilla y el olivillo. La llegada del agua modifica completamente ese escenario. Donde antes sólo era posible la ganadería extensiva o el aprovechamiento natural del monte, aparecen las condiciones para desarrollar cultivos intensivos, diversificar la producción y atraer nuevas inversiones.
El proyecto tampoco estuvo exento de diferencias. En el consorcio de riego de Valle Azul se registraron debates internos respecto del ritmo y la orientación del crecimiento del sistema. Las discusiones reflejaban distintas miradas sobre cómo encarar una expansión que implica inversiones importantes y una reorganización de la infraestructura existente.
Fue entonces cuando apareció un actor dispuesto a acelerar el proceso. La incorporación de Agropecuaria Don Manuel, una firma privada interesada en sumar nuevas superficies productivas, terminó por darle un impulso decisivo a la iniciativa. Su participación permitió reactivar las gestiones ante el Gobierno provincial y consolidar un proyecto que llevaba tiempo en análisis.
La decisión del Estado de avanzar con las obras confirma esa apuesta compartida entre el sector público y la inversión privada. Primero será la infraestructura troncal; luego llegarán los canales secundarios que permitirán llevar el agua hasta cada parcela incorporada.
En una provincia donde la disponibilidad de agua define gran parte del desarrollo económico, cada nuevo canal representa mucho más que una obra hidráulica. Es una inversión sobre el territorio y una herramienta para ampliar la matriz productiva.
Hace más de cien años, los primeros ingenieros del Alto Valle demostraron que el agua podía cambiar el destino de una región entera. Hoy, cuando ya no abundan los grandes proyectos de expansión, cada nuevo cauce vuelve a plantear el mismo desafío: seguir ganándole terreno al desierto. Tal vez 3.000 hectáreas parezcan poco en términos estadísticos. Pero allí donde hoy dominan la jarilla y el olivillo, significan la posibilidad de escribir un nuevo capítulo en la historia del riego patagónico.
FUENTE: Redacción +P.
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