Patagonia

¿Hacia dónde va el bajo riego en Patagonia? La hora de la vaca y la agricultura de precisión

Hace falta trabajar con mejores herramientas para registrar más datos. La producción de Patagonia ya es estable. Es momento de centrarse en la vaca.

Luego de su exposición en el congreso anual argentino del maíz, organizado por Maizar, y después de exponer en el panel “Producción de carne con maíz de Patagonia”, el agrónomo Nicolás García, gerente de “Agropecuaria Don Manuel”, de Valle Azul, confió que empresarios e inversores se le acercaron para conocer más detalles de la producción de biomasa (maíz, alfalfa y remolacha, entre otras) en tierras bajo riego en el norte patagónico.

A ese interés, el empresario le responde con experiencias propias y análisis de datos, pero lo que impacta es lo que marca la báscula al final de cada cosecha, con rindes –en maíz– que están por encima de la media de los campos de la pampa húmeda. Aquí, se hace llover cuando el productor quiere y en las cantidades justas que necesita el cultivo.

En diálogo con +P habló de los techos actuales (faltan maquinarias con más tecnología para la recopilación de datos), de cómo mejorar la “fábrica de carne”, y formuló una de las revelaciones más duras: “La limitante está más en nosotros”, dice sobre el manejo de los campos.

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Nicolás García analiza el despegue de la producción agropecuaria bajo riego en el norte patagónico.

Nicolás García analiza el despegue de la producción agropecuaria bajo riego en el norte patagónico.

También habló del mercado de carnes regional, con precios del ternero que “se habían volado”, y cómo la genética aplicada en granos permite “correr los límites” de los rendimientos.

“Después de la charla se empezó a acercar gente, y ahí afuera, en una mesita, fue como una ronda de negocios”, confió este joven empresario que no se cansa de evangelizar sobre el potencial de la región.

“Algunos ya conocían la zona y otros se acercaron por curiosidad”, y la sorpresa fueron los rendimientos obtenidos luego de una serie de ensayos con distintos tipos de híbridos. Asegura que el mismo potencial de Río Negro existe en Neuquén, en zonas como Tratayén o Picún Leufú, y en el sur de La Pampa.

“Estamos prácticamente en el mismo ambiente, así que yo le veo el potencial”, dice quien administra un establecimiento de 20.300 hectáreas totales, con 700 bajo riego.

Velocidad de crucero

Río Negro puso sobre la mesa una variable determinante: se llegó a la estabilización de los rindes más allá de los ensayos o experimentos.

“Se hacen cosas mucho más tangibles desde el punto de vista de la producción primaria o de biomasa. Todo está más demostrado con una historia ya productiva de la región”, resume García.

Pero, como dice la frase popular, “esto recién empieza”, y aún hoy “cada vez se van corriendo más los límites”, lo que está vinculado a la ingeniería aplicada en los cultivos y al avance de la genética. Esos factores “van empujando los techos para arriba”.

La base es aprovechar las condiciones agroclimáticas, como mayor cantidad de horas de sol, disponibilidad de agua y la amplitud térmica. Con el desafío adicional “de conocer cómo transformar eso en carne”.

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Claves de la agricultura de precisión: tecnología y datos para romper los techos productivos.

Claves de la agricultura de precisión: tecnología y datos para romper los techos productivos.

Se captura más carbono

Y ahora asoma un nuevo componente, aún irresoluto, en este negocio de los cultivos bajo riego, y es la validación ambiental. Por eso Nicolás se plantea la pregunta: “Estamos mejorando los suelos. Bueno, ¿cómo podemos llegar a certificar eso?”, y tiene en su mira los bonos de carbono, porque ahora en su campo se fija mucha más cantidad de carbono que antes.

“Eso como que vendría a redondear un circuito”, afirma.

En cuanto al trabajo con las semilleras y el desarrollo genético, es la piedra angular “que permite correr algunos techos productivos”, y lo que se pretende es un rendimiento promedio estable, a partir de suelos que, reconoce, son heterogéneos y en los que en algunos cuadros puede haber piedra a los 30 centímetros de profundidad. Por eso la necesidad de una agricultura de precisión.

En Don Manuel están convencidos de que el mejoramiento pasa “por una sumatoria de detallecitos a lo largo del cultivo”, y ahí el entrevistado lanza una de sus más poderosas definiciones: “Creo que la limitante está más en nosotros, por lo menos en esta instancia, que en lo que propone la genética”.

Reconoce que “se van logrando híbridos más estables frente a la heterogeneidad que tenemos del suelo”, porque puede haber cambios en 50 metros, con potenciales diferentes.

Mejores fierros

Y en este punto comienza a jugar el factor fierros: “Sí o sí, todos tenemos que caer en algún momento, como productores, en la agricultura de precisión”.

Para eso es necesario disponer de maquinaria acorde, ya sea propia o a través de contratistas. Y esboza lo que es materia de comentario frecuente entre quienes avanzan con sus pivots sobre la estepa: “Si se pudiesen desarrollar los contratistas, para que vayan en esa línea, yo creo que son los que más laburo tendrían de ahora en adelante”.

En ese aspecto, Nicolás acepta que “estamos en una etapa de transición” y que es “el momento justo” para que comiencen a surgir empresas de servicios. A la vanguardia marchan, como primer indicador, quienes realizan trabajos con drones. “Conozco ya un montón de empresitas que se han radicado en la zona que ofrecen el servicio cuando antes no existía”, y que se suman para hacer tareas de siembra y fertilización.

Para el momento del picado del maíz también ya existen prestadores, pero faltan empresas que puedan brindar servicios más especializados, como sembradoras de última generación y cosechadoras con monitoreo de rendimiento, que son indispensables –por ejemplo– para un mejor ajuste de la densidad en la siembra, conocer resultados de la fertilización y la situación de los suelos.

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Exposición de Nicolás García en Maizar sobre la producción de carne con maíz de origen regional.

Exposición de Nicolás García en Maizar sobre la producción de carne con maíz de origen regional.

En esa posibilidad de disponer de datos más reales “estamos más verdes”, y acota lo central: “Quien maneje esa información creo que va a tener mucho poder”, porque la capacidad de procesamiento que existe hoy a través de la Inteligencia Artificial (IA) permitirá tomar mejores decisiones respecto del manejo agronómico. “Por ahora –agrega– estamos medio ciegos en muchos aspectos”.

Luego del intercambio con eventuales inversores, Nicolás asegura que “la sorpresa es grande, porque no imaginan que en este rinconcito se pueden llegar a dar esos rindes. Lo que les llama la atención está en la báscula. De ahí es de donde viene el interés”.

Los empresarios interesados “por ahora están más orientados a la producción primaria. Pero bueno, siempre con un ojito en la ganadería, y más que nada ahora, por el momento que está transitando”.

Agregar valor en Patagonia

Para este empresario, el futuro de los campos bajo riego pasa por el “agregado de valor local”, al transformar el forraje en proteína animal. Consideró necesario “evitar el costo de los fletes de largo alcance” para sacar los granos. “Para mí ese es el camino”, sostuvo.

Analítico, como en todas sus intervenciones, profundizó sobre el momento actual de la ganadería y reconoció que el precio del ternero “había volado”. En los remates se pagaba una cosa, pero en el mostrador “no valía tanto”, y habló de “una brecha grande” en la relación compra-venta.

En ese aspecto, ratificó lo que vienen mostrando los precios de los últimos remates de hacienda: “El límite finalmente lo pone el consumidor, de cuánto está dispuesto a pagar, y ahí se fue acomodando para abajo”.

“Por eso –advirtió–, tenemos que estar muy enfocados nosotros en qué pasa tranqueras adentro, en cómo mejorar los procesos y en cómo mejorar los costos de producción”.

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La ganadería en Río Negro pone el foco en mejorar la nutrición de la vaca para lograr más preñez.

La ganadería en Río Negro pone el foco en mejorar la nutrición de la vaca para lograr más preñez.

Mirar a la vaca con más cariño

Entonces se plantea la pregunta crucial: “¿Cuál es la capacidad de nuestra fábrica actual?”. Y contamos el final de la película por adelantado: la clave está en la vaca. Y sobre esto mucho se va a analizar y debatir en el futuro de los campos patagónicos.

“Tendremos que poner un poco más el foco en la vaca, en cómo se la maneja y en cómo mejorar los índices reproductivos”, dice, y agrega que los actuales precios del kilo vivo “permiten mejorar un poco el campo, las instalaciones, hacer un mejor manejo, tener estacionado bien el servicio, mejorar los rodeos, los toros, y todo lo vinculado a la sanidad”, manifestó.

Y como el ejemplo comienza por casa, destacó que “nosotros cambiamos bastante nuestro esquema productivo de la cría. Estamos haciendo una mayor integración con la chacra”, sobre todo para mejorar la condición nutricional de la vaca los 3 meses previos al servicio o entore. En el caso de Don Manuel, “estamos haciendo inseminación total en todo el rodeo”, y los resultados de poner el foco en la situación corporal de la vaca ya asoman: “Hicimos tacto hace 2 semanas, nos dio un 96% de preñez, y la verdad que fue una grata sorpresa”.

Ese indicador es además determinante para comenzar a prepararse para el siguiente paso que, más tarde o más temprano, va a llegar: exportar.

“Si nosotros estamos pensando en un mercado de exportación y en un mercado de calidad, empieza también por la nutrición de la vaca. Sobre todo en el último tercio de gestación, porque ahí se forma el potencial adipocito (del ternero), que es una determinada cantidad de grasa que puede tener entre la fibra”, resume sobre este aspecto.

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Buscan certificar la mejora de los suelos y capturar valor a través de los bonos de carbono.

Buscan certificar la mejora de los suelos y capturar valor a través de los bonos de carbono.

Pero (siempre hay un pero), por el momento el mercado interno prefiere animales chicos, porque supuestamente de ese modo los consumidores se garantizan la terneza de los cortes.

Sin embargo, por su relación con matarifes, Nicolás asegura que ve un cambio de preferencias, porque ya se piden animales un poco más grandes, “cuando antes era algo prohibido”.

El mundo de la carne tenía (y tiene) un límite: la media res no puede superar los 119 kilos. Por lo tanto, a faena van animales que no pasan los 420 o 430 kilos.

Pero entonces, ¿cómo se hace para tener más rentabilidad con una misma fábrica de carne y la limitante de los campos? Pasa por sumar más kilos al animal, y eso lo sabe Nicolás: “Se está entendiendo que la calidad de carne (de un animal más pesado) puede ser inclusive hasta mejor”.

Insiste en que “un animal más pesado puede ser igual de tierno, más sabroso inclusive, por tener una fase de recría mucho más larga, que generalmente es pastoril. El sabor de la carne es otro y también nutricionalmente es otra cosa. Entonces, está buenísimo que esté ocurriendo eso, y la exportación va a terminar de empujar a una producción de un novillo más pesado”.

Ese camino, por ahora, “es la herramienta más cercana que tenemos si queremos aumentar la producción de carne”.

FUENTE: Redacción +P

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