Orgullo de Patagonia en Palermo: el campeón de La Txapela logró récord de venta
Una cabaña de Patagonia fue protagonista en Palermo al lograr el segundo mejor animal de la raza Hereford. Lograron un animal equilibrado.
Llegó el momento de la verdad en la 138.ª Expo Rural de Palermo, con la decisión de los jurados y los remates. Una vez más, las cabañas de la Patagonia fueron protagonistas, y el rol más destacado fue para "La Txapela", de Gabriel Jaca, que se alzó con el premio "Reservado Gran Campeón" de la raza Hereford. El mismo día, el 50% del animal salió a remate y pujaron por él dos de las cabañas más prestigiosas del país: San Marón (cabaña de Espartillar, que sacó el Gran Campeón de la muestra), que compitió con Las Tranqueras, de Horacio y Marta Lavalle. Fue San Marón la que ganó la compulsa, pagando 30 millones de pesos.
Gabriel Jaca, titular de la cabaña, resumió en una entrevista con +P cuál es la filosofía de su establecimiento, donde se conjugan la búsqueda de la excelencia genética y la buena morfología del animal con la búsqueda de una alta capacidad de ganar kilos, atendiendo la demanda de los productores de la región.
Esta fue la charla con el cabañero:
P: ¿Cómo les fue en el remate?
GJ: Hicimos precio récord con el toro y se lo disputaron las mejores cabañas del país. El precio fue histórico para lo que son los valores en Palermo. Aparte, en general no salen a la venta los grandes campeones, porque no es una buena plaza. Nosotros sacamos el 50% a la venta porque estaba muy comentado el toro, había mucho interés, y para recuperar algo de lo que se invirtió.
P: ¿Cómo es esto de vender el 50%? ¿Dónde va a quedar estacionado el toro?
GJ: El toro queda en posesión de la cabaña y es para trabajarlo, para congelar semen y para volver a las exposiciones que continúan. El año que viene va a volver a Palermo. Y queda para uso de los propietarios de las dos cabañas. Vamos a extraer semen, y luego le podemos dar destino a un centro de inseminación, porque los centros de inseminación lo quieren también al toro.
P: ¿Cómo llegaste a este toro? Digamos, porque tus animales se caracterizan por ser, me parece a mí, animales adaptados a la Patagonia.
GJ: Es que este toro es así. Lo que pasa es que nosotros, hace muchos años, venimos insistiendo, como criadores, en que no hay que separar el show, la pista o la exposición, de lo que es la producción real. Hay que hacer animales que puedan jugar en las dos canchas: mostrarse, pero a la vez ser funcionales, ser útiles; animales que sirvan, que estén acordes a la realidad del medio ambiente y también a la realidad comercial, a la demanda comercial de carne. Estos son animales que cumplen todas esas funciones. Pueden venir a mostrarse porque son buenos animales para las pistas, porque tienen muy buenas estructuras, son muy atractivos, pero a la vez tienen mucha cualidad carnicera y satisfacen las demandas comerciales de carne. Y también están adaptados a la zona, por su tamaño funcional y su precocidad. Este animal, particularmente, es un animal muy precoz: de muy chico ya fue gran campeón ternero el año pasado en el Nacional Patagónico, pesando 460 kilos, en un tamaño muy moderado. Tiene una velocidad de conversión de carne impresionante, y esas son cosas que uno valora. Muchas veces, animales de mucho frame, de mucho tamaño, llegan a un peso alto pero muy de adultos, y no se cargan de carne de la misma manera.
P: ¿Qué edad tiene este animal?
GJ: Este animal tiene 19 meses. Es un júnior, pero ya pesa 740 kilos. El padre de él, que fue el gran campeón del Nacional Patagónico, llegó a pesar 1100 kilos.
P: ¿Cómo llegaste a estos resultados? ¿Cómo llegaste a este animal?
GJ: Nosotros hace años que venimos trabajando en eso, en que el medio ambiente sea el que marque el rumbo, partiendo de un plantel de vacas bien adaptadas a nuestra región y de un tamaño más moderado. Eso te permite usar padres con bastante potencia, para que las crías no se despeguen tanto de la realidad. Así que el secreto está en las vacas.
P: Que haya un desarrollo ganadero en Río Negro, o que esté creciendo la ganadería, ¿es eso el aliciente para que las cabañas sigan creciendo, o ese contexto no es determinante para que el negocio de las cabañas siga creciendo?
GJ: El crecimiento de las cabañas en Río Negro, y en la Patagonia en general, tuvo que ver, lisa y llanamente, con el corrimiento de la barrera sanitaria. Cuando nos quedamos aislados, no podían venir reproductores de afuera. Todos los criadores que ya teníamos cabaña empezamos a acelerar, porque había demanda de reproductores y de genética que no podía ser abastecida. Entonces muchos vieron la posibilidad de iniciarse como cabaña, y arrancaron luego del cierre de la barrera sanitaria. Esa demanda en el tiempo se mantuvo constante, y todos los productores de la región ven en el aporte genético de las cabañas la posibilidad de mejorar los destetes, de mejorar el engorde en los feedlots, de darle velocidad a las terminaciones y poder sacar terneros más pesados. En definitiva, usar reproductores que le aporten algo productivo a los rodeos. Y esa demanda es sostenida: si hay un crecimiento en la ganadería, hay un crecimiento en las cabañas. Hay también un fomento de parte del Gobierno hacia la ganadería, que siempre inyectó financieramente recursos a todo el sistema.
La cabaña “La Txapela” está próxima a Carmen de Patagones, en el sur de la provincia de Buenos Aires, en la comarca Viedma-Patagones. Es un campo familiar de unas 600 hectáreas de secano. Fue Ángel Jaca quien fundó la cabaña y le puso ese nombre vasco; Gabriel es su hijo. "Txapela" es una palabra en euskera que refiere a la boina que usa la peonada de campo, y se pronuncia "Chapela".
FUENTE: Redacción +P
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